

Omid Sarlak, un joven de 27 años, fue encontrado muerto el 1 de noviembre tras publicar un video quemando la foto del líder supremo iraní Ali Khamenei, generando sospechas sobre su asesinato por parte de las autoridades.
El activista iraní Omid Sarlak fue hallado sin vida en su automóvil en la ciudad de Aligudarz, con una herida de bala en la cabeza, horas después de publicar un video donde quemaba la fotografía del líder supremo Ali Khamenei. Las autoridades iraníes declararon que se trató de un suicidio, versión que ha sido rotundamente rechazada por su familia y activistas.
Según fuentes cercanas, Sarlak grabó un video en sus redes sociales donde no solo quemaba la imagen de Khamenei, sino que también hizo un llamado a la juventud iraní a levantarse contra el régimen, diciendo: "¿Hasta cuándo soportaremos la humillación, la pobreza y ser pisoteados?"
El padre de Sarlak fue inicialmente grabado en el lugar de su muerte diciendo: "Ellos mataron a mi campeón", aunque posteriormente apareció en un video televisivo pidiendo calma y dejando el caso en manos de las autoridades judiciales, lo que los activistas interpretan como una declaración forzada.
La muerte de Sarlak ha generado una ola de protestas en Irán. En su funeral, cientos de personas corearon consignas como "Muerte al dictador" y "Muerte a Khamenei", y han circulado videos de ciudadanos quemando imágenes del líder supremo en señal de repudio.
El Departamento de Estado de Estados Unidos condenó enérgicamente la muerte de Sarlak, responsabilizando directamente al gobierno iraní y describiendo el caso como otro ejemplo de "brutal represión del régimen contra la disidencia".
Sarlak, un estudiante de aviación y boxeador amateur, se había convertido en un símbolo de resistencia tras su video. Amigos cercanos han manifestado que creían que su vida estaba en peligro, y el reconocido luchador Ebrahim Eshaghi reveló que Sarlak le había enviado un mensaje previo a su muerte advirtiendo sobre una posible amenaza.
La muerte de Sarlak recuerda el impacto del fallecimiento de Mahsa Jina Amini en 2022, cuya muerte bajo custodia policial desencadenó masivas protestas contra el régimen. Los expertos consideran que este nuevo incidente podría ser el detonante de nuevas movilizaciones contra el gobierno iraní.
Bahar Ghandehari, del Centro de Derechos Humanos de Irán, destacó la valentía de los ciudadanos que continúan desafiando al régimen, quienes arriesgan "arresto, encarcelamiento, tortura e incluso muerte" al protestar públicamente.
El hijo del último sha de Irán, Reza Pahlavi, calificó a Sarlak como un héroe que sacrificó su vida por la libertad de Irán, aumentando la presión internacional sobre el régimen de los ayatolás.