La muerte del predicador carismático Sylvestre Atama por ébola provocó un ataque de sus seguidores al Hospital General de Mongbwalu en la República Democrática del Congo, donde más de 400 casos de la enfermedad han sido reportados. Los feligreses, que no creían que el ébola fuera real y exigían realizar rituales funerarios tradicionales que implican tocar el cuerpo, enfrentaron a las fuerzas de seguridad durante cinco horas antes de que el féretro pudiera ser trasladado bajo escolta militar.