Los nacimientos en Inglaterra y Gales descendieron en 2025 a su cifra más baja en casi medio siglo, con 585.000 nacimientos registrados, según la Oficina Nacional de Estadísticas británica. La tasa de fertilidad cayó a 1,4 hijos por mujer, frente a 1,9 en 2010, mientras la edad promedio del primer hijo aumentó a 29,6 años, en un fenómeno que expertos atribuyen al aumento del costo de vida, la incertidumbre global y un cambio cultural en las prioridades familiares.