NASA lanza Artemis II con cuatro astronautas rumbo a la Luna pese a dudas sobre el escudo térmico de la nave Orion
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NASA lanza Artemis II con cuatro astronautas rumbo a la Luna pese a dudas sobre el escudo térmico de la nave Orion

Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen despegarán este 1 de abril desde el Centro Espacial Kennedy en Florida en la primera misión tripulada a la Luna en más de medio siglo. La misión enfrenta incertidumbre técnica: la nave Orion nunca ha transportado humanos y su escudo térmico mostró desgaste excesivo en su vuelo de prueba sin tripulación, según reveló la NASA.

CIENCIA31 MAR 2026

La NASA se prepara para lanzar Artemis II este 1 de abril a las 18:24 hora local desde el Centro Espacial Kennedy en Florida (00:24 del 2 de abril en España), marcando el regreso de la humanidad al entorno lunar tras más de 50 años. Los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch de la NASA, junto a Jeremy Hansen de la Agencia Espacial Canadiense, se convertirán en los primeros seres humanos en viajar a la Luna desde 1972, según informó la agencia espacial estadounidense.

La misión, que durará aproximadamente 10 días, llevará a los cuatro tripulantes a orbitar la Luna sin aterrizar en su superficie. Los astronautas viajarán aproximadamente 7.600 kilómetros más allá de la cara oculta del satélite, según comunicó la NASA, superando el récord de distancia alcanzado por la fallida misión Apolo 13, que orbitó a solo 274 kilómetros de la Luna.

La nave Orion es actualmente la única capaz de llevar humanos al espacio profundo y devolverlos a salvo a la Tierra, según las fuentes. Su diseño responde a exigencias extremas: protección contra la radiación solar, capacidad de reentrada a velocidades superiores a 40.000 kilómetros por hora y sistemas de soporte vital que deben funcionar durante casi 10 días en el vacío. Está compuesta de 355.056 piezas individuales que tienen que funcionar a la perfección, según El País.

Problemas técnicos generan controversia

El mayor foco de preocupación es el escudo térmico de la nave, la barrera que protegerá a los astronautas cuando la cápsula se precipite contra la atmósfera a velocidades vertiginosas. Durante la reentrada, el exterior de la nave alcanzará temperaturas superiores a 2.700 grados centígrados, según las fuentes.

La misión Artemis I, lanzada en noviembre de 2022 sin tripulación, reveló que el recubrimiento del escudo se desgastó más de lo previsto. Los modelos de simulación de la NASA habían subestimado el daño, según El País. Dos años después, el inspector general de la agencia volvió a alertar sobre este problema y su posible impacto en la seguridad de los astronautas en un vuelo tripulado.

La NASA identificó la causa del problema en diciembre de 2024: la pérdida inesperada de material carbonizado en el escudo térmico se debió a un acumulamiento de gases, según la agencia. Sin embargo, aseguró que las pruebas posteriores demostraron que "el problema no fue un fallo de diseño general ni un riesgo para la tripulación" y que los sensores indicaron que, incluso si hubieran ido astronautas a bordo, "habrían estado seguros y las temperaturas dentro de la cabina se mantuvieron muy por debajo de los límites críticos".

La agencia tenía otra opción: instalar en Artemis II el recubrimiento mejorado diseñado para Artemis III. Pero el calendario apretado lo impidió, según las fuentes. Así que optó por modificar el ángulo de entrada de la nave en la atmósfera para minimizar el desgaste.

Esta decisión no convence a todos. El astronauta Charles Camarda, superviviente del primer vuelo de un transbordador espacial tras el desastre del Columbia y especialista en escudos térmicos, ve en esta decisión "los comportamientos exactos" que provocaron los accidentes del Challenger en 1986 y del Columbia en 2003, según El País. Camarda participó en la reunión donde se decidió seguir adelante con el lanzamiento, pero mantiene que Artemis II "no debería volar tal y como está actualmente diseñada".

Sistemas críticos sin probar completamente

El escudo térmico no es la única incógnita. El sistema ambiental y de soporte vital de Orion tampoco se ha probado completamente en condiciones reales de vuelo, según las fuentes. Este sistema, que es parte del módulo de servicio diseñado por la Agencia Espacial Europea, proporcionará oxígeno respirable, agua potable y nitrógeno a los cuatro tripulantes durante su misión de casi 10 días. Sin él, la tripulación no sobreviviría ni minutos.

Dentro de la cabina de Orion, con un volumen habitable de apenas nueve metros cúbicos —el equivalente a dos coches de tipo monovolumen—, los astronautas dependerán absolutamente de que estos sistemas funcionen, según El País. El módulo de servicio incluye un dispensador de agua y un calentador de alimentos para las comidas preenvasadas que la tripulación habrá seleccionado antes del lanzamiento.

También incorpora un sistema nuevo para residuos, un inodoro espacial que separa la orina y las heces. La orina se descargará al espacio; las heces se almacenarán en contenedores sellados para su eliminación al regreso. Será la primera vez que el baño de la nave tenga puerta, según las fuentes.

Para mantener a la tripulación en forma durante el viaje —la ausencia de gravedad causa pérdida muscular y ósea—, Orion lleva un volante de inercia, un pequeño dispositivo de 13,6 kilogramos instalado bajo la escotilla lateral que permite ejercicios de resistencia y aeróbicos. Cada astronauta dedicará 30 minutos diarios al ejercicio, según El País.

Participación española en la misión

La misión cuenta con una aportación española significativa. La Agencia Espacial Europea ha sido entidad colaboradora, encargándose del Módulo de Servicio Europeo, que lleva el soporte vital para los astronautas durante todo el viaje, según informó el ingeniero aeroespacial David Hernando a El Huffington Post.

Una parte de ese módulo de servicio se ha realizado por Airbus en las instalaciones de Madrid, según Hernando. España ha participado específicamente en el sistema de control de temperatura, algo fundamental dado que "en la cara de la nave en la que da el sol puede estar a cientos de grados positivos, y en la otra, a menos cientos de grados", según explicó el experto.

Desarrollo de la misión

La misión Artemis II será también la primera oportunidad para que los astronautas tomen los controles manualmente. Wiseman y Glover, como comandante y piloto, podrán volar la nave Orion periódicamente durante el viaje, una capacidad crítica en caso de fallo de los sistemas automáticos, según El País. Sus asientos permanecerán en posición durante toda la misión, mientras que los de Koch y Hansen se guardarán después del lanzamiento para liberar espacio en la cabina.

Una vez despegue, la nave dará dos vueltas a la Tierra, o "incluso tres" antes de dirigirse hacia la Luna, según Hernando. Durante este tiempo realizarán pruebas de todo tipo: presurización de los trajes, protocolos de emergencia, sistemas de la nave. Una vez todo esté a punto, se encenderá el Módulo de Servicio Europeo y pondrán rumbo a la Luna, en un viaje que dura "unos tres días de ida, tres días de vuelta aproximadamente".

Los astronautas viajarán hasta más allá de la Luna realizando una trayectoria de retorno libre, según Hernando. Esta trayectoria permite volver a la Tierra sin necesidad de ningún sistema de propulsión si algo sale mal, aprovechando la gravedad como medida de seguridad.

Cuando toque regresar, darán un pequeño giro para dirigirse directamente hacia el Océano Pacífico, frente a las costas de la costa oeste de Estados Unidos, según las fuentes. El amerizaje está previsto para el 11 de abril, según Infobae.

Retrasos y presiones políticas

La presión sobre la NASA es inmensa. El Gobierno de Donald Trump quiso adelantar el lanzamiento al 6 de febrero, varios meses antes de lo previsto, en parte para desviar la atención de los retrasos que acumula el programa Artemis y del riesgo de que China pueda llevar astronautas a la Luna antes que Estados Unidos, según El País. Sin embargo, las fugas de combustible en una prueba crucial obligaron a retrasarlo a abril.

La NASA tuvo que aplazar el despegue de Artemis II, previsto inicialmente para principios de marzo, porque cuando el cohete estaba ya en la plataforma, en una prueba se detectó una fuga en unos tanques de helio, según El Huffington Post. Al ser un elemento crítico que no se podía reparar en la propia plataforma por la necesidad de grúas, "tuvieron que llevar todo el conjunto hacia el hangar" para la reparación, según Hernando.

El traslado desde el Edificio de Ensamblaje de Vehículos se realizó el 20 de marzo a bordo del transportador oruga 2, un vehículo especialmente diseñado para movilizar gigantescos módulos espaciales, según Infobae. El viaje de 6,4 kilómetros marcó la segunda vez que el conjunto del Sistema de Lanzamiento Espacial y Orion ocupó la plataforma.

Condiciones meteorológicas favorables

Casi un día después de iniciar la cuenta atrás, la NASA confía en su tecnología y en el buen tiempo para lanzar su primera misión a la Luna en más de medio siglo. Las posibilidades de que el tiempo no impida el despegue son del 80 por ciento, según explicaron dos de los responsables técnicos de la misión a El País.

"Quedan 29 horas para lanzar y veo muchas caras sonrientes entre todos los equipos", explicó Jeff Spaulding, director de pruebas de la agencia espacial estadounidense, según El País.

El responsable de meteorología de la agencia, Mark Burger, detalló que el miércoles hay alguna probabilidad de lluvias a última hora de la tarde y, sobre todo, sistemas de nubes que podrían resultar peligrosas si descargan rayos en el cohete o en la nave. En cualquier caso, el riesgo es bajo, de entre el 5 y el 10 por ciento, según aseguró.

Si el despegue se retrasa al jueves, el tiempo sería ya un poco peor, con algo más de viento y mayor nubosidad, según Burger. Si no se consigue lanzar ni el miércoles ni el jueves, probablemente habría que esperar ya hasta el sábado, debido a las necesidades de llenado de combustible de los tanques, según las fuentes.

La cuenta atrás se puso en marcha el lunes a las 4:44 hora local, unas 50 horas del momento previsto para el lanzamiento, según El País. Durante el martes, se han ido encendiendo y cargando las baterías de la nave Orion, luego de la etapa principal del cohete SLS y después de la etapa superior.

Uno de los momentos clave llegará a primera hora de la mañana del miércoles, cuando los equipos técnicos decidan si se comienza a llenar los tanques de combustible de hidrógeno y luego de oxígeno líquidos. Son miles de toneladas de estos elementos enfriados a más de 200 grados bajo cero, según las fuentes.

Seis horas antes del despegue, los cuatro tripulantes reciben el último informe meteorológico. Después, salen hacia la plataforma de despegue, suben la torre de lanzamiento y abordan la cápsula Orion unas cuatro horas antes del despegue, según El País. Unos cuarenta minutos antes del encendido del cohete, la cuenta atrás se detiene durante media hora para hacer diferentes comprobaciones.

El cohete SLS tardará unos ocho minutos en escapar a la gravedad terrestre y poner en órbita de la Tierra a los cuatro tripulantes de Artemis II, según las fuentes. Después de quitarse los trajes presurizados, comenzarán un largo periodo de 24 horas en los que seguirán orbitando nuestro planeta mientras prueban que todos los sistemas funcionan correctamente. Si todo sale bien, durante el segundo día de misión, se encenderán los propulsores y la nave Orion saldrá disparada hacia la Luna.

Costos y objetivos del programa Artemis

El programa Artemis supuso una inversión sin precedentes. El desarrollo del SLS requirió cerca de 24.000 millones de dólares desde su aprobación hasta el vuelo de prueba no tripulado Artemis I en 2022, según Infobae. La cápsula Orion demandó más de 20.000 millones de dólares desde 2006, según cifras oficiales.

El objetivo final es establecer una presencia humana sostenida en la Luna, desarrollar una base científica, explotar recursos como el hielo de agua —potencial fuente de combustible— y preparar tecnologías para misiones a Marte, según las fuentes. El administrador Jared Isaacman indicó que la NASA planea invertir otros 20.000 millones de dólares en la construcción de la base lunar, según Infobae.

"La Luna es muy interesante porque, en primer lugar, te sirve como campo de pruebas ideal para si más adelante la humanidad quiere ir a Marte", resumió Hernando a El Huffington Post. El regolito lunar —la capa de polvo y roca que cubre su suelo— es más difícil de manipular que el suelo marciano, según el experto: "Teniendo unas buenas capacidades y aprendiendo mucho del funcionamiento en la Luna, pues podemos tener más fácil luego llegar a Marte".

En la Luna hay recursos que podrían interesar a la humanidad, entre ellos el Helio 3, interesante para la fusión nuclear, según Hernando. Además, todo el desarrollo tecnológico que implique poder estar permanente o semipermanentemente en la Luna podría ayudar a desarrollar nuevos sistemas de telemedicina y otras aplicaciones terrestres, según el experto.

Fases futuras del programa

Hay hasta cinco misiones Artemis planificadas, que se caracterizan "por grandes saltos de tecnología que va haciendo la NASA para volver a ponerse al nivel, en parte, en el que estuvo con las misiones Apolo", según Hernando.

Artemis I fue una misión no tripulada. Artemis II será tripulada pero no bajará a la Luna. Artemis III, que era la misión destinada a bajar a la Luna, se va a quedar en la órbita baja terrestre haciendo pruebas con los aterrizadores y será Artemis IV la misión que baje finalmente a su superficie, según detalló Hernando. La misión Artemis III se limitará a pruebas tecnológicas en órbita baja a mediados de 2027, según Infobae.

El alunizaje dependerá de un módulo construido por SpaceX o Blue Origin, que deberá acoplarse a Orion en órbita lunar, trasladando este objetivo ahora a Artemis IV en 2028, según las fuentes. La NASA calcula Artemis V para 2028 y su objetivo sería comenzar a construir una base lunar, según Infobae.

El plan actualizado contempla aumentar la frecuencia de lanzamientos a uno cada 10 meses, frente al ritmo anterior de tres años por misión, según Infobae. El intervalo entre misiones generó debate: transcurrieron casi cuatro años entre Artemis I y Artemis II, cuando la planificación original contemplaba solo dos años de espera para el siguiente vuelo, según analistas espaciales de la NASA citados por Infobae.

La presión internacional también influyó en la agenda de la NASA. El auge de la actividad espacial en China llevó a Estados Unidos a priorizar el mantenimiento de su liderazgo en la exploración lunar. "El reloj corre en la competencia de grandes potencias, y el éxito o el fracaso se medirá en meses, no en años", advirtió Isaacman, según Infobae.

La cooperación internacional constituye otro pilar del programa. La participación de la Agencia Espacial Canadiense y la Agencia Espacial Europea refuerza el carácter global de Artemis II, según las fuentes. La transmisión mundial y la cobertura en tiempo real de cada etapa del vuelo amplifican el impacto simbólico del proyecto.

El éxito de Artemis II será determinante para validar estos cambios y garantizar la continuidad de la estrategia lunar estadounidense. La tripulación afrontará el desafío de demostrar la viabilidad tecnológica, política y financiera del programa más ambicioso de la NASA en cinco décadas, según Infobae.

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