Internacional

Nigeria denuncia muerte de dos ciudadanos en Sudáfrica en medio de ola de violencia antiinmigrante

Nigeria informó que dos de sus ciudadanos fueron asesinados el 28 de junio en Sudáfrica durante una escalada de violencia contra migrantes extranjeros, según anunció el ministerio de Relaciones Exteriores nigeriano. Emeka Charles Iroegbu murió presuntamente a manos de policías en Pretoria mediante "técnicas de interrogación atroces", mientras que Musa Yunana Joe, propietario de una tienda, fue asesinado por atacantes no identificados en la ciudad de eMalahleni, según el comunicado oficial.

INTERNACIONAL5 JUL 2026

Las muertes ocurrieron dos días antes de que venciera un ultimátum establecido por grupos de protesta sudafricanos que exigían que los trabajadores extranjeros abandonaran el país, según el ministerio de Relaciones Exteriores de Nigeria. El portavoz del ministerio, Kimiebi Imomotimi Ebienfa, declaró que "estos dos asesinatos ocurren en un momento en que los extranjeros están siendo injustamente atacados en Sudáfrica".

Según el ministerio nigeriano, Iroegbu fue asesinado en el barrio de Sunnyside, en Pretoria, por agentes del departamento de policía metropolitana de Tshwane. El ministerio atribuyó su muerte al presunto uso de "técnicas de interrogación atroces", aunque no proporcionó evidencia de esta afirmación. Joe fue atacado frente a su tienda en eMalahleni, también conocida como Witbank, en la provincia de Mpumalanga, según el comunicado.

Las autoridades sudafricanas en Pretoria no han emitido comentarios sobre los incidentes hasta el momento, según informó la BBC.

El ministerio nigeriano indicó que estos asesinatos se produjeron en medio de un aumento del sentimiento antiinmigrante en Sudáfrica, que ha llevado a la repatriación de aproximadamente 25.000 ciudadanos de otros países africanos, incluidos unos 700 nigerianos. Ghana, Malaui y Nigeria se encuentran entre los países africanos que repatriaron a algunos de sus ciudadanos antes del plazo límite del 30 de junio establecido por grupos antiinmigrantes.

Nigeria colocó al gobierno sudafricano "en aviso" y advirtió que "todas las opciones permanecen sobre la mesa... si no se aborda la tendencia inculta y provocativa de intolerancia y comportamiento al estilo del apartheid de Sudáfrica contra los extranjeros", según el comunicado del ministerio.

En una conferencia de prensa el viernes, la ministra del gabinete sudafricano Khumbudzo Ntshavheni declaró que su gobierno no pagaría compensaciones y que los nigerianos pueden vender en el mercado sudafricano las propiedades registradas que dejaron atrás. También afirmó: "Estaríamos interesados en saber dónde están los centros de drogas de los nigerianos, para que puedan mostrarnos dónde han estado guardando las drogas y podamos limpiar las drogas en Sudáfrica con bastante urgencia".

El ministerio de Relaciones Exteriores de Nigeria condenó enérgicamente este comentario en su declaración del domingo, calificándolo de "inaceptable". "Tales declaraciones públicas despectivas, poco profesionales y sin censura generalizadas por parte de funcionarios gubernamentales de alto nivel constituyen discurso de odio", señaló el ministerio.

El ministerio nigeriano también acusó a grupos de protesta en Sudáfrica, incluidos March on March y Operation Dudula, de incitar a la violencia y el odio contra otros africanos. Advirtió que los responsables podrían enfrentar acciones legales regionales e internacionales, aunque no está claro qué medidas tomaría Nigeria ni si planea plantear el tema ante la Unión Africana.

El portavoz del ministerio nigeriano agregó: "Esto plantea preguntas sobre el intento deliberado de algunos elementos de generalizar erróneamente y etiquetar a nigerianos bien intencionados, trabajadores y respetables como criminales".

Una creciente ola de sentimiento antiinmigrante ha barrido Sudáfrica en los últimos meses, provocando protestas generalizadas que culpan a los extranjeros por el alto desempleo, el crimen y la presión sobre los servicios públicos, según DW. Los manifestantes en Sudáfrica han instado al gobierno a hacer más para frenar la migración ilegal, argumentando que los extranjeros están quitando empleos y beneficiándose injustamente de los servicios públicos.

Solo el 30 de junio se llevaron a cabo más de 120 marchas en todo el país, con miles de participantes en ciudades importantes como Johannesburgo y Durban, según DW. Las manifestaciones a veces se han tornado violentas: en un solo día, más de 900 personas fueron arrestadas.

Sudáfrica tiene una de las tasas de desempleo más altas del mundo, superior al 30%, y el sentimiento antiinmigrante ha ido en aumento en los últimos meses, según la BBC. La economía más desarrollada del continente sigue siendo un imán para personas de países más pobres que buscan trabajo, a menudo en empleos mal pagados.

Los residentes nacidos en el extranjero representan aproximadamente el 5% de los 63 millones de habitantes de Sudáfrica, según DW.

El ministerio nigeriano solicitó una investigación inmediata sobre las muertes y expresó preocupación de que los políticos estén avivando aún más las tensiones mediante comentarios xenófobos en los medios locales, según DW.

La situación plantea interrogantes sobre las relaciones entre dos de las economías más grandes de África y la capacidad de la región para gestionar los flujos migratorios internos en un contexto de creciente presión económica. No está claro si Nigeria elevará formalmente el asunto a organismos regionales o internacionales, ni qué medidas concretas podría tomar más allá de las advertencias diplomáticas emitidas hasta ahora.

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5 jul 2026
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Las muertes ocurrieron dos días antes de que venciera un ultimátum establecido por grupos de protesta sudafricanos que exigían que los trabajadores extranjeros abandonaran el país, según el ministerio de Relaciones Exteriores de Nigeria. El portavoz del ministerio, Kimiebi Imomotimi Ebienfa, declaró que "estos dos asesinatos ocurren en un momento en que los extranjeros están siendo injustamente atacados en Sudáfrica".

Según el ministerio nigeriano, Iroegbu fue asesinado en el barrio de Sunnyside, en Pretoria, por agentes del departamento de policía metropolitana de Tshwane. El ministerio atribuyó su muerte al presunto uso de "técnicas de interrogación atroces", aunque no proporcionó evidencia de esta afirmación. Joe fue atacado frente a su tienda en eMalahleni, también conocida como Witbank, en la provincia de Mpumalanga, según el comunicado.

Las autoridades sudafricanas en Pretoria no han emitido comentarios sobre los incidentes hasta el momento, según informó la BBC.

El ministerio nigeriano indicó que estos asesinatos se produjeron en medio de un aumento del sentimiento antiinmigrante en Sudáfrica, que ha llevado a la repatriación de aproximadamente 25.000 ciudadanos de otros países africanos, incluidos unos 700 nigerianos. Ghana, Malaui y Nigeria se encuentran entre los países africanos que repatriaron a algunos de sus ciudadanos antes del plazo límite del 30 de junio establecido por grupos antiinmigrantes.

Nigeria colocó al gobierno sudafricano "en aviso" y advirtió que "todas las opciones permanecen sobre la mesa... si no se aborda la tendencia inculta y provocativa de intolerancia y comportamiento al estilo del apartheid de Sudáfrica contra los extranjeros", según el comunicado del ministerio.

En una conferencia de prensa el viernes, la ministra del gabinete sudafricano Khumbudzo Ntshavheni declaró que su gobierno no pagaría compensaciones y que los nigerianos pueden vender en el mercado sudafricano las propiedades registradas que dejaron atrás. También afirmó: "Estaríamos interesados en saber dónde están los centros de drogas de los nigerianos, para que puedan mostrarnos dónde han estado guardando las drogas y podamos limpiar las drogas en Sudáfrica con bastante urgencia".

El ministerio de Relaciones Exteriores de Nigeria condenó enérgicamente este comentario en su declaración del domingo, calificándolo de "inaceptable". "Tales declaraciones públicas despectivas, poco profesionales y sin censura generalizadas por parte de funcionarios gubernamentales de alto nivel constituyen discurso de odio", señaló el ministerio.

El ministerio nigeriano también acusó a grupos de protesta en Sudáfrica, incluidos March on March y Operation Dudula, de incitar a la violencia y el odio contra otros africanos. Advirtió que los responsables podrían enfrentar acciones legales regionales e internacionales, aunque no está claro qué medidas tomaría Nigeria ni si planea plantear el tema ante la Unión Africana.

El portavoz del ministerio nigeriano agregó: "Esto plantea preguntas sobre el intento deliberado de algunos elementos de generalizar erróneamente y etiquetar a nigerianos bien intencionados, trabajadores y respetables como criminales".

Una creciente ola de sentimiento antiinmigrante ha barrido Sudáfrica en los últimos meses, provocando protestas generalizadas que culpan a los extranjeros por el alto desempleo, el crimen y la presión sobre los servicios públicos, según DW. Los manifestantes en Sudáfrica han instado al gobierno a hacer más para frenar la migración ilegal, argumentando que los extranjeros están quitando empleos y beneficiándose injustamente de los servicios públicos.

Solo el 30 de junio se llevaron a cabo más de 120 marchas en todo el país, con miles de participantes en ciudades importantes como Johannesburgo y Durban, según DW. Las manifestaciones a veces se han tornado violentas: en un solo día, más de 900 personas fueron arrestadas.

Sudáfrica tiene una de las tasas de desempleo más altas del mundo, superior al 30%, y el sentimiento antiinmigrante ha ido en aumento en los últimos meses, según la BBC. La economía más desarrollada del continente sigue siendo un imán para personas de países más pobres que buscan trabajo, a menudo en empleos mal pagados.

Los residentes nacidos en el extranjero representan aproximadamente el 5% de los 63 millones de habitantes de Sudáfrica, según DW.

El ministerio nigeriano solicitó una investigación inmediata sobre las muertes y expresó preocupación de que los políticos estén avivando aún más las tensiones mediante comentarios xenófobos en los medios locales, según DW.

La situación plantea interrogantes sobre las relaciones entre dos de las economías más grandes de África y la capacidad de la región para gestionar los flujos migratorios internos en un contexto de creciente presión económica. No está claro si Nigeria elevará formalmente el asunto a organismos regionales o internacionales, ni qué medidas concretas podría tomar más allá de las advertencias diplomáticas emitidas hasta ahora.

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