La Global Sumud Flotilla inició este domingo su partida desde el Puerto Viejo de Barcelona con 41 embarcaciones que transportan ayuda humanitaria, personal sanitario y material educativo hacia la Franja de Gaza, según informó la organización. La flotilla, que alcanzará más de 70 barcos y 3.000 participantes al incorporarse embarcaciones desde Italia, Grecia y Turquía, representa el mayor intento hasta la fecha de desafiar el bloqueo marítimo que Israel mantiene sobre el enclave palestino desde 2007. El zarpe definitivo mar adentro está previsto para el martes o miércoles, dependiendo de las condiciones meteorológicas.
Las primeras 41 embarcaciones de la Global Sumud Flotilla fueron despedidas este domingo por cientos de personas en el Puerto Viejo de Barcelona, aunque la salida definitiva hacia Gaza se retrasará hasta mediados de la próxima semana para evitar el fracaso del año pasado, cuando los barcos tuvieron que regresar por mal tiempo, según explicó la organización. Los preparativos de esta misión llevan meses en marcha y las embarcaciones se dirigirán primero a una localización secreta para repostar combustible, cargar más ayuda y esperar condiciones favorables de viento antes de zarpar definitivamente el martes o miércoles.
Entre las embarcaciones que partieron desde Barcelona se encuentran el barco de la ONG Open Arms y el Arctic Sunrise de Greenpeace, según confirmó la organización. La flotilla final superará los 70 barcos, el doble que la expedición de 2025, y contará con más de 3.000 participantes que se irán incorporando desde otros puntos del Mediterráneo, principalmente Italia, Grecia y Turquía, en lo que los organizadores describen como el mayor intento de entrada en Gaza por mar hasta la fecha.
La misión transporta medicamentos, alimentos, material educativo y casi 1.000 trabajadores del sector sanitario, entre enfermeras y médicos, que buscan ayudar a un sistema de salud gazatí devastado, según detalló la organización. El objetivo declarado es llevar ayuda humanitaria a la Franja y poner el foco en la situación de asedio que vive el enclave palestino, además de desafiar el bloqueo marítimo impuesto por Israel.
Israel mantiene un bloqueo marítimo sobre Gaza desde 2007, que justifica por motivos de seguridad para evitar el ingreso de armas, una medida ampliamente cuestionada por organizaciones internacionales. En octubre del año pasado, las autoridades israelíes interceptaron una misión similar de forma ilegal en aguas internacionales, según denunció la organización, y mantuvieron detenidas varios días a decenas de personas, entre ellas 26 españoles, en condiciones penosas hasta que fueron liberadas. En la nueva flotilla también viaja un reportero de EL PAÍS.
Cada embarcación lleva el nombre de un pueblo ocupado por Israel durante la Nakba, el desplazamiento forzado y asesinato de miles de palestinos entre 1946 y 1948, y exhibe símbolos palestinos: banderas, anémonas que representan resiliencia, ramas de olivo que simbolizan paz y llaves de viviendas abandonadas que representan el derecho a regresar, según explicó Rihab Charida, documentalista e historiadora palestina que ha participado en cuatro ediciones de la flotilla en los últimos años. La nave nodriza Safsaf incorpora obras pintadas a grafiti de la artista anónima Laika 1954 y comparte nombre con la aldea donde murieron 21 familiares de Charida en los años cuarenta, cuando su abuelo, entonces de nueve años, logró escapar por una ventana.
El Arctic Sunrise de Greenpeace dará apoyo técnico y mecánico para evitar averías que obliguen al retorno de naves, como ya ha ocurrido en otras ediciones, mientras que el Open Arms, especializado en rescate marítimo, cuenta con una enfermería y almacenará comida para el viaje, según informó la organización. En 2024, este mismo barco logró romper el bloqueo marítimo de Israel.
Saif Abukeshek, residente en Barcelona y uno de los líderes del movimiento, reconoció que existen riesgos durante el viaje que podrían aumentar por el conflicto abierto en Oriente Próximo. Por ello, los voluntarios reciben regularmente un informe de seguridad hecho por una consultora independiente y, días antes de salir, los participantes novatos tuvieron que hacer un entrenamiento intensivo en la capital catalana donde aprendieron a gestionar sus emociones y ensayaron escenarios simulados para responder de forma pacífica a una eventual interceptación israelí.
El precedente del barco Mavi Marmara sigue presente en esta expedición. En 2010, esa embarcación que intentaba alcanzar Gaza fue interceptada por Israel con fuego letal, muriendo diez personas. Entre los participantes de la flotilla actual viaja una delegación de Turquía con varias personas vinculadas a las víctimas de aquella misión, que cantan cada día un coro en turco que significa "Abajo Israel, Palestina libre".
El Parlamento israelí aprobó en marzo una enmienda temporal a la ley de entrada al país para acelerar la deportación de los activistas extranjeros que intentasen llegar a la Franja de Gaza y fueran interceptados en aguas internacionales por Israel. Con esa modificación, tras ser capturados, los integrantes de las flotillas pueden ser expulsados en un plazo de solo 24 horas, frente a las 72 que establecía la normativa anterior. En otras ocasiones, algunos integrantes han tenido que esperar semanas detenidos a la espera de resolución.
A pesar de los riesgos, la organización de la flotilla ha decidido no esperar porque considera que el alto el fuego decretado en octubre del año pasado no ha detenido lo que define como genocidio de Israel en Gaza. Tampoco ha permitido la entrada suficiente de ayuda, a pesar de que el 92% de las viviendas están dañadas o destruidas y que 60.000 niños sufren malnutrición generalizada y requieren tratamiento urgente, según un informe conjunto publicado el jueves pasado por las ONG Oxfam, Save the Children y Refugees International.
Mansour Shouman, médico que salió de Gaza hace tres meses y estuvo presente en el lanzamiento de la flotilla, afirmó que es urgente levantar el bloqueo para que se pueda reactivar el sistema sanitario. Israel, denunció, está matando al pueblo palestino al no permitir la reconstrucción de hospitales porque no pudo destruirlo con las bombas.
Al igual que en 2025, el movimiento impulsa en paralelo un convoy terrestre. A diferencia del anterior, este no solo está enfocado en ayuda y apoyo logístico a la flotilla desde tierra, sino que también transporta medicamentos, materiales de construcción y viviendas móviles a través del paso de Rafah. El recorrido pasará por Mauritania, Argelia, Túnez y Libia, y pretende entrar por Egipto, según informó la organización.
La Global Sumud Flotilla se articula a través de múltiples delegaciones nacionales, alimentadas a su vez por distintos subgrupos y colectividades. La mexicana Paulina del Castillo participó por tierra en el intento anterior de llegar a Gaza y hoy se embarca en representación del colectivo de Puerto Vallarta llamado Bahía Palestina. "En México la gente empieza a darse cuenta de que los altos el fuego no son reales", remarcó. Además de difundir información, el grupo organiza colectas para apoyar a la flotilla.
La organización también cuenta con una extensa red de contactos locales en las ciudades desde las que zarpa: voluntarios que llegan de otras partes de Europa y de varios países angloparlantes para ayudar a coordinar desde tierra y preparar las naves. También hay anfitriones que reciben en cada puerto a los voluntarios de todo el mundo, como Abdul Yousef, sirio que llegó a Barcelona hace 50 años huyendo de la dictadura de Bashar al Asad.
Esta versión de la flotilla no cuenta con personalidades mundialmente conocidas, como en la edición pasada, en la que viajaban la activista Greta Thunberg o el actor irlandés Liam Cunningham. La estrategia en esta edición pasa por intentar llegar a Gaza mediante la saturación de la capacidad de respuesta israelí, con más de 70 embarcaciones, casi el doble que en la expedición anterior.