Investigadores de varias universidades han desarrollado tecnologías innovadoras que podrían transformar la forma en que se eliminan los químicos PFAS, conocidos como 'químicos eternos', del agua potable. Estas sustancias, vinculadas a graves problemas de salud, deberán ser reducidas a niveles casi nulos en el agua potable para 2031, según regulaciones de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos.