

Australia enfrenta una de las peores olas de calor en años, con temperaturas que superan los 40°C en varios estados y una alerta máxima de riesgo de incendios forestales, recordando los devastadores incendios del verano de 2019-2020.
Casi todos los estados de Australia están bajo advertencia de calor extremo, con temperaturas que amenazan con alcanzar niveles récord y provocar condiciones de incendio catalogadas como 'catastróficas'. Victoria ha declarado una prohibición total de incendios para este viernes, con 450 escuelas y centros infantiles cerrados ante el riesgo inminente.
Según el meteorólogo Angus Hines de la Oficina de Meteorología, este evento podría ser el más significativo para el sureste interior de Australia desde los devastadores incendios del verano de 2019-2020, conocidos como 'Black Summer'. Melbourne ya experimentó su día más caluroso en seis años, con 40.9°C, mientras que algunas ciudades costeras de Australia Occidental alcanzaron los 49°C.
Las condiciones son particularmente preocupantes por la combinación de altas temperaturas, vientos fuertes y posibles tormentas eléctricas sin lluvia, lo que aumenta exponencialmente el riesgo de incendios forestales. Las autoridades han advertido que los incendios en estas condiciones pueden ser 'impredecibles e incontrolables'.
El comisionado de Gestión de Emergencias de Victoria, Tim Wiebusch, hizo un llamado urgente a la población: 'Necesitamos que la comunidad juegue su papel junto a nuestros servicios de emergencia para proteger vidas y propiedades. Prepárense ahora y activen su plan de supervivencia contra incendios. Si están en un área con pronóstico de peligro de incendio catastrófico, abandonen temprano hacia una zona de menor riesgo'.
La escala de peligro de incendios de Australia tiene cuatro niveles, siendo 'catastrófico' el más alto. Esta situación recuerda los trágicos incendios de 2019-2020, donde decenas de personas perdieron la vida y millones de hectáreas fueron consumidas por las llamas.
Las proyecciones indican que el pico de calor se producirá este viernes, con temperaturas que oscilarán entre los 40°C y 42°C en gran parte del país, especialmente en Victoria, Nueva Gales del Sur y Australia Central. Los servicios meteorológicos advierten que la combinación de calor extremo, vientos y condiciones secas podría crear un escenario de alto riesgo para incendios forestales.