Organizaciones europeas de fertilidad reclaman límites internacionales para donantes de esperma
Una organización europea de fertilidad presentó ayer un plan para establecer límites transnacionales en el número de hijos que un único donante de esperma u óvulos puede contribuir a concebir, argumentando que la ausencia de regulación internacional ha permitido que algunos donantes generen cientos de descendientes biológicos dispersos por el mundo, creando riesgos psicológicos, genéticos y legales para las personas concebidas mediante donación.
La Sociedad Europea de Reproducción Humana y Embriología (ESHRE, por sus siglas en inglés) presentó en una conferencia en Londres el 8 de julio de 2026 una propuesta para establecer límites europeos iniciales de 50 familias por donante, con la intención de reducir progresivamente a 15 familias según reportes de la organización.
El problema surge de una realidad documentada: algunos donantes de esperma han generado cientos de hijos biológicos. Jonathan Meijer, un holandés que comenzó a donar en 2007, fue utilizado para concebir entre 550 y 600 niños, según la fuente. La fundación Stichting Donorkind, un grupo de defensa para personas concebidas mediante donación, lo llevó a los tribunales, y fue ordenado detener sus donaciones en 2023.
Ties van der Meer, de 47 años, fue concebido en una clínica privada de fertilidad en los Países Bajos usando esperma de un donante anónimo. Después de que los Países Bajos prohibieron la donación anónima en 2004, el médico que dirigía la clínica destruyó registros que podrían haber identificado a los donantes, según van der Meer. Aunque finalmente logró rastrear a un hermano que lo ayudó a identificar a su padre y otros parientes genéticos, puede tener otros hermanos que nunca encontrará.
Otras personas concebidas mediante donación han descubierto tener decenas o incluso cientos de hermanos. Una mujer concebida mediante donación que encontró 25 medio hermanos durante siete años dijo al periódico The Guardian: "Realmente te hace sentir un poco como si fueras producido en masa".
Los avances tecnológicos han intensificado el problema. Las pruebas genéticas ofrecidas por empresas como Ancestry y 23andMe, junto con registros genéticos, han facilitado enormemente que las personas concebidas mediante donación encuentren a padres y hermanos que comparten sus genes. Además, como el esperma puede congelarse y almacenarse durante años antes de ser utilizado, la configuración actual puede resultar en situaciones donde personas concebidas mediante donación descubren la identidad de un progenitor genético solo después de la muerte de esa persona. También pueden encontrar que tienen hermanos de edades muy diferentes, dispersos por todo el mundo.
Jackson Kirkman-Brown, profesor de biología reproductiva de la Universidad de Birmingham, afirmó en la conferencia que "la única cosa que realmente tiene sentido es un límite transnacional". Kirkman-Brown y sus colegas han pasado meses elaborando un documento que representa la posición de ESHRE sobre estos límites. Después de consultar con especialistas en fertilidad, clínicas, bancos de esperma y óvulos, donantes y personas concebidas mediante donación, el equipo desarrolló un plan para comenzar con un límite europeo en donaciones de esperma y óvulos.
ESHRE está pidiendo a los bancos de esperma y óvulos, así como a las clínicas de fertilidad, que respeten un límite inicial de 50 familias por donante. Esto sigue siendo muy alto, según varias personas entrevistadas en la conferencia. Pero al menos es un comienzo.
Europa debería avanzar hacia límites de 15 familias por donante, dijo Kirkman-Brown. Vasanti Jadva, quien estudia el bienestar psicológico de personas concebidas usando óvulos, esperma y embriones donados en City St George's en Londres, señaló: "Todavía no sabemos cuál es el número correcto".
Muchos países ya tienen límites legales para donantes. En Malta y Chipre, por ejemplo, tanto los donantes de óvulos como de esperma pueden contribuir al nacimiento de un solo hijo, según datos presentados en la reunión de ESHRE. Otros países establecen límites basados en el número de familias a las que un único donante puede contribuir, permitiendo que los receptores tengan hijos que compartan un vínculo genético. En el Reino Unido, ese límite se establece en 10 familias por donante.
Sin embargo, estos límites son difíciles de hacer cumplir, en parte porque los gametos donados no necesariamente permanecen en su país de origen. En Dinamarca, el límite nacional se establece en 12 familias. Pero el país es un importante exportador de esperma. En el Reino Unido, por ejemplo, más de la mitad de las donaciones de esperma en 2020 fueron importadas, con la mayoría proveniente de Dinamarca o Estados Unidos.
La aplicación de límites internacionales será aún más difícil. Cuando se preguntó a la Sociedad Estadounidense de Medicina Reproductiva sobre sus opiniones sobre los límites propuestos por ESHRE, un representante dirigió a un documento de orientación que sugiere que para una población de 800.000, los donantes individuales deberían limitarse a "no más de 25 nacimientos" para evitar el riesgo de que parientes tengan hijos juntos. Considerando que Estados Unidos tiene una población de más de 340 millones, la cifra total podría ser bastante alta, aunque muchos bancos de esperma optan por limitar el número de familias a las que contribuye un único donante a alrededor de 25.
Existen riesgos médicos documentados. Un hombre que donó esperma a un banco de esperma en Dinamarca fue encontrado con una mutación genética que aumentaba significativamente el riesgo de múltiples cánceres. Pero su esperma ya había sido utilizado para concebir al menos 197 niños en toda Europa. Algunos de esos niños desarrollaron cáncer. Algunos murieron.
Hay otros riesgos además de los genéticos. La descendencia de un donante prolífico podría estar en riesgo de formar inadvertidamente relaciones románticas o sexuales, según la fuente. Si se implementan límites que reduzcan significativamente la oferta de esperma donado, existe la posibilidad de que algunas personas recurran a donaciones no reguladas de personas que no se someten a exámenes de salud. Las donaciones no reguladas pueden llevar a otros problemas para los padres prospectivos, incluida la posibilidad de que los donantes busquen derechos parentales sobre los niños concebidos usando su esperma.
Van der Meer cree que incluso un límite de cinco familias de un único donante sería alto. Dado que la donación internacional dificulta aún más que las personas concebidas mediante donación se conecten con parientes genéticos, el límite para contribuciones internacionales debería establecerse en dos familias, según él. Sin embargo, considera que el límite sugerido por ESHRE es un "primer paso positivo". Van der Meer ha logrado rastrear a un hermano, su padre, y sobrinos, tías y tíos. Espera que las futuras políticas respeten los derechos de los niños concebidos mediante donación a conocer y estar en contacto con sus parientes genéticos.
"Pero", dice, "tienes que empezar en algún lugar".

