Pakistán ejecuta ataques aéreos en Afganistán que dejan al menos 46 muertos
Pakistán llevó a cabo ataques aéreos en tres provincias afganas el miércoles, matando a al menos 46 personas según cifras combinadas de ambos gobiernos, en una nueva escalada del conflicto fronterizo que ha dejado cientos de muertos en 2026. El Talibán afgano afirma que 11 niños murieron en bombardeos contra viviendas civiles, mientras Islamabad sostiene que eliminó a 26 militantes en refugios terroristas.
El ejército pakistaní ejecutó ataques aéreos en las provincias afganas de Khost, Kunar y Paktika, según informó el portavoz principal del Talibán, Zabihullah Mujahid, en la plataforma X. Los bombardeos representan una ruptura del periodo de relativa calma en la frontera entre ambos países tras la escalada del conflicto a principios de este año.
Mujahid alegó que 11 niños se encontraban entre los muertos en los ataques que, según afirmó, "violaron el espacio aéreo de Afganistán y bombardearon viviendas civiles". El portavoz talibán indicó que 14 personas resultaron heridas, todas ellas niños y mujeres, según su versión de los hechos.
El gobierno pakistaní confirmó la ejecución de los ataques en territorio afgano pero presentó una narrativa radicalmente diferente sobre los resultados. El ministro de Información de Pakistán, Attaullah Tarar, declaró en un comunicado en X que "tras los recientes incidentes terroristas en Pakistán, se llevaron a cabo ataques precisos y calibrados a lo largo de las áreas fronterizas entre Pakistán y Afganistán contra escondites y refugios seguros". Tarar afirmó que al menos 26 militantes murieron en la operación, pero no hizo comentarios sobre posibles bajas civiles.
Los bombardeos del miércoles se produjeron inmediatamente después de un ataque de presuntos militantes del Talibán pakistaní contra un puesto de control de seguridad en el área de Hasan Khel, en la provincia de Khyber Pakhtunkhwa, en el noroeste de Pakistán, que limita con Afganistán. El Ministerio del Interior de Pakistán informó el martes que se desató un tiroteo después de que los presuntos militantes intentaran tomar el puesto de seguridad, dejando seis miembros del personal de la Policía Fronteriza muertos.
El conflicto entre Pakistán y Afganistán se intensificó dramáticamente en febrero de 2026, cuando Islamabad declaró que se encontraba en "guerra abierta" con Kabul, tras un aumento de ataques militantes contra civiles y fuerzas de seguridad dentro de territorio pakistaní.
Pakistán acusa a Afganistán de albergar militantes que lanzan ataques dentro de su territorio. El Talibán niega estas acusaciones, sosteniendo que la militancia en Pakistán es un problema interno del país vecino.
La magnitud del conflicto ha sido documentada por Naciones Unidas. Un informe de la organización internacional del mes pasado estimó que al menos 372 civiles afganos han muerto y 397 han resultado heridos en el conflicto durante los primeros tres meses de 2026. Estas cifras subrayan la gravedad de la situación humanitaria en la región fronteriza, donde las poblaciones civiles quedan atrapadas entre las operaciones militares y los ataques de grupos armados.
La disputa entre ambos países vecinos del sur de Asia ha generado cientos de muertes en lo que va del año, según las fuentes. La frontera entre Pakistán y Afganistán, conocida como la Línea Durand, ha sido históricamente una zona de conflicto y tensión, con grupos militantes operando en ambos lados de la demarcación.
La situación plantea serios desafíos para la estabilidad regional. Pakistán enfrenta una creciente amenaza de militancia interna, particularmente del Talibán pakistaní, mientras que el gobierno talibán en Afganistán lucha por consolidar su control sobre el territorio afgano y gestionar las relaciones con sus vecinos. La comunidad internacional observa con preocupación el deterioro de las relaciones entre ambos países, temiendo que la escalada pueda desestabilizar aún más una región ya volátil.



