Las fuerzas de seguridad de Pakistán respondieron con operaciones contundentes a una serie de ataques coordinados en la provincia de Baluchistán, que dejaron al menos 48 personas muertas, incluyendo civiles y personal de seguridad, según informaron autoridades oficiales este domingo 1 de febrero de 2026.
Un grupo de militantes del Ejército de Liberación de Baluchistán (BLA) lanzó una serie de ataques simultáneos en al menos nueve distritos de la provincia suroeste de Baluchistán, provocando una respuesta militar que resultó en la muerte de 145 atacantes, según informó Sarfraz Bugti, jefe ministerial de la provincia.
Los ataques, que comenzaron alrededor de las 3:00 de la madrugada del sábado 31 de enero, incluyeron asaltos armados, bombardeos suicidas y tiroteos que afectaron instalaciones de seguridad, comisarías de policía, una prisión de alta seguridad en Quetta y zonas civiles. Las cifras oficiales indican 17 miembros de seguridad y 31 civiles muertos, incluyendo cinco mujeres y tres niños.
El BLA, un grupo separatista designado como organización terrorista por Pakistán, Estados Unidos y la Unión Europea, reivindicó la responsabilidad de los ataques. Según las autoridades, los militantes pretendían tomar rehenes en la zona céntrica de Quetta, pero fueron interceptados por las fuerzas de seguridad.
El ministro del Interior de Pakistán, Mohsin Naqvi, acusó sin presentar pruebas de que los ataques estaban respaldados por India, una acusación que Nueva Delhi rechazó categóricamente. El gobierno pakistaní también señaló que algunos de los atacantes eran de nacionalidad afgana, lo que aumenta las tensiones regionales.
Los ataques ocurren en un contexto de insurgencia de larga data en Baluchistán, donde grupos étnicos buscan mayor autonomía o independencia del gobierno central de Pakistán. La región, rica en recursos minerales, ha sido escenario de múltiples conflictos en las últimas décadas.
Las operaciones de contraataque se extendieron durante todo el domingo, con las autoridades afirmando haber neutralizado completamente la amenaza. Países como Turquía, Qatar y China expresaron su solidaridad con Pakistán y condenaron los actos terroristas.
Analistas describen estos ataques como una escalada significativa en la insurgencia de Baluchistán, marcando uno de los días más mortíferos para los militantes en años recientes. Las implicaciones geopolíticas de estos eventos podrían tener consecuencias importantes para la estabilidad regional.