

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, oficializó en su discurso del Primero de Mayo la campaña para convocar una Asamblea Nacional Constituyente que modifique la Constitución de 1991, según reportó El País. La iniciativa busca recoger cinco millones de firmas para obligar al Congreso a aprobar el llamado a las urnas, en medio de resistencias de diversos sectores políticos y cuestionamientos sobre su origen presidencial en lugar de ciudadano.
En la recta final de su cuatrienio y en plena campaña para elegir a su sucesor, Gustavo Petro está volcado a concretar su idea de cambiar la Constitución de 1991, a pesar de las resistencias que despierta en distintos sectores, según El País. Durante su discurso del Primero de Mayo en el Parque de las Luces, en el centro de Medellín, el mandatario arengó a la multitud: "Tendrán la obligación de promulgar la convocatoria a la Constituyente, y entonces nos veremos otra vez en las calles y en las plazas".
Petro atribuye a la iniciativa un supuesto origen popular, a pesar de que es promovida desde el Gobierno, según la fuente. El presidente lleva ya dos años largos agitando la idea de una Constituyente para movilizar a sus bases, sin despejar del todo las razones para hacerlo, que ha ido cambiando según la coyuntura, reporta El País.
En su discurso del Día de los Trabajadores, Petro dijo que solo quiere añadirle dos capítulos a la Constitución: uno para hacer realidad las reformas sociales y otro para blindar el sistema político contra la corrupción, según la fuente. En más de una ocasión ha argumentado que la Constitución nunca se aplicó, ni se construyó el Estado social de derecho que se proponía.
La evolución de la propuesta ha sido notable. Si en un primer momento sus promotores fueron dos exministros luego caídos en desgracia, Álvaro Leyva y después Eduardo Montealegre, con rebuscadas tesis jurídicas rebatidas por numerosos expertos, ahora es el propio presidente el que la enarbola sin disimulo, según El País.
El rechazo a su iniciativa ha llegado desde las más diversas orillas, reporta la fuente. En gran medida, debido a que el propio Petro aseguró en infinidad de ocasiones que por ningún motivo se proponía convocar una Constituyente. No solo lo repitió en la campaña de 2022, sino que incluso llegó a firmar esa promesa en una tabla al estilo de los diez mandamientos en su fallida candidatura del 2018, cuando necesitaba cortejar al centro político, según El País.
La relación de Petro con la Constitución del 91 ha sido ambivalente, reporta la fuente. Es llamativa la visión crítica de una Constitución que es también el gran legado de la Alianza Democrática M-19, el movimiento que surgió de la guerrilla a la que Petro perteneció en su juventud.
La AD M-19 fue fundamental en la Asamblea Constituyente de 1990, que tuvo entre sus tres copresidentes a Antonio Navarro Wolff, según El País. Se trataba del segundo de la guerrilla detrás de Carlos Pizarro, con quien había firmado el primer acuerdo de paz de la América Latina contemporánea. Navarro persistió en la palabra empeñada a pesar del asesinato de Pizarro, baleado en un avión en abril de 1990, apenas mes y medio después de entregar las armas y cuando era candidato presidencial, reporta la fuente.
Colombia estaba al borde del precipicio en ese momento. Esa sangrienta campaña presidencial se saldó con el asesinato de otros tres candidatos, entre ellos el favorito, Luis Carlos Galán, según El País. En ese ambiente convulso se abrió paso el movimiento estudiantil de la séptima papeleta, que allanó el camino para redactar una Constitución que reemplazara a la de 1886.
La AD M-19 fue una de las fuerzas mayoritarias de aquella Asamblea Nacional Constituyente, junto al Partido Liberal y el Movimiento de Salvación Nacional, del líder conservador Álvaro Gómez, según la fuente. Por eso se escogió una presidencia colegiada compuesta por Navarro, Gómez y el liberal Horacio Serpa. Una celebrada postal de pluralidad en medio de un consenso nacional, en lo que los entendidos llaman un "momento constituyente", que contrasta con la pugnacidad y polarización actuales, reporta El País.
Pero Petro la ve a través de otro prisma. "Al final del día, en la Constituyente el M-19 recorrió el camino de claudicación", escribe el presidente en su autobiografía política Una vida, muchas vidas (Planeta, 2021), según cita El País. "Para preservar un texto democrático, para cuidar sus pilares fundamentales y, en especial, los capítulos relacionados con los derechos de la gente, el M-19 renunció a toda idea revolucionaria. Solo la historia dirá si tomó la decisión acertada. Para mí, hoy, ese texto constitucional es una bandera que no se ha ondeado y que, por eso, todavía es un objetivo por conseguir", escribió Petro.
Sus cambiantes reparos no han encontrado mayor eco en otras fuerzas políticas, según El País. Diversas figuras le han señalado que la Constitución no solo tiene las herramientas para las transformaciones sociales por las que aboga la izquierda, sino que fue concertada por muchos grupos. Fue un gran acuerdo nacional, el concepto que Petro solía invocar en el comienzo de su Gobierno y que ahora Iván Cepeda, el candidato del oficialista Pacto Histórico, también se plantea como prioridad, aunque sin cerrar la puerta a la Constituyente, reporta la fuente.
Esteban Hoyos Ceballos, decano de la Escuela de Derecho de la Universidad EAFIT, en Medellín, advierte que "hay un temor razonado de que se pierdan los avances de la Constitución del 91", según declaraciones recogidas por El País. Cuando una sociedad toma la decisión de convocar una Asamblea Constituyente, no se sabe bien en qué puede desembocar ese proceso, advierte. "Lo vimos recientemente en Chile. Hubo mucha incertidumbre sobre el resultado. Uno sabe cómo arranca, pero no cómo puede terminar", explicó Hoyos Ceballos.
El académico destaca que, en el caso de Colombia, nadie se reclama como único dueño de la actual carta política. "Finalmente, con sus virtudes y defectos, es el texto de todos, que más o menos conecta a distintos sectores sociales. Hoy sería muy difícil llegar a ese nivel de acuerdo", concluyó, según El País.
Desde que el presidente empezó a hablar de Constituyente, el jurista Rodrigo Uprimny ha reiterado en numerosas columnas que la considera una propuesta improvisada, inconveniente y riesgosa, reporta la fuente. La sustentación de la necesidad de convocarla nunca ha sido clara, señala. No hace falta para enfrentar el cambio climático, ni para implementar el acuerdo de paz, la reforma agraria o para mejorar la calidad de vida de los grupos desfavorecidos, algunas de las justificaciones que Petro ha sugerido, valora Uprimny según El País.
Tampoco valida la narrativa del bloqueo institucional, que el presidente ha esgrimido cada vez que sus reformas se atascan en el Congreso. "Sin demonizar la posibilidad de una Constituyente limitada, que está en la Constitución y puede ser útil para ciertos temas, soy muy crítico de este proyecto y creo que genera un riesgo enorme", declaró Uprimny, un reconocido constitucionalista, según la fuente.
"El primer resultado negativo ha sido el alejamiento de la izquierda de la Constitución, cuando había sido una defensora de esa Constitución; era más bien la derecha la que había querido echarla para atrás. Ya tiene el efecto de que algo que nos unía, ahora nos divide", se lamentó Uprimny, según El País. "Esta no es una Constituyente de origen ciudadano, es claramente de origen presidencial", concluyó el jurista.
La iniciativa de Petro se desarrolla en un contexto de campaña electoral para elegir a su sucesor, lo que añade complejidad política al proceso. La propuesta enfrenta resistencias tanto de sectores de oposición como de voces críticas dentro del espectro político que originalmente apoyó la Constitución de 1991, según reporta El País. El resultado de la recolección de firmas y la eventual respuesta del Congreso determinarán si la iniciativa presidencial logra materializarse o se suma a las reformas que han enfrentado obstáculos durante el cuatrienio de Petro.