Primer satélite comercial con energía nuclear entra en órbita terrestre
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Primer satélite comercial con energía nuclear entra en órbita terrestre

La empresa estadounidense City Labs lanzó el primer satélite comercial del mundo equipado con un sistema de energía nuclear, según anunció la compañía. El CubeSat BOHR (Betavoltaic Orbital High-Reliability) fue puesto en órbita terrestre baja mediante un cohete Falcon 9 de SpaceX en la misión Transporter-17, marcando un hito en la utilización de energía nuclear para aplicaciones espaciales comerciales.

TECNOLOGÍA8 JUL 2026

El satélite BOHR, que pesa menos de 6 kilogramos, utiliza el sistema propietario NanoTritium Betavoltaic de City Labs, una tecnología que genera electricidad mediante la desintegración beta natural del tritio, un isótopo radiactivo del hidrógeno, según informó la empresa. A diferencia de los sistemas nucleares espaciales históricos que empleaban uranio o plutonio, este dispositivo opera bajo principios completamente diferentes y con menores riesgos de seguridad.

El sistema funciona cuando el tritio se desintegra y emite partículas beta que impactan una unión semiconductora p-n, creando pares electrón-hueco que generan corriente eléctrica directamente, según explicó City Labs. Aunque la cantidad de energía producida no es masiva, el tritio tiene una vida media de 12,3 años, lo que permite al sistema generar energía ininterrumpida durante más de 20 años.

Mientras que el satélite utiliza células solares para operar el bus principal y realizar operaciones rutinarias, la carga útil de demostración funciona de manera independiente con el sistema de energía nuclear, según detalló la compañía.

"Este es un paso histórico para la energía nuclear comercial en el espacio", dijo Peter Cabauy, director ejecutivo de City Labs. "BOHR demuestra que los sistemas de energía nuclear seguros, compactos y aprobados regulatoriamente están listos para su despliegue comercial rutinario. Esta capacidad permite operaciones de carga útil persistentes y siempre activas que no están limitadas por la luz solar o la vida útil de las baterías", agregó.

El proyecto BOHR fue aprobado no solo para demostrar el rendimiento y la confiabilidad de la tecnología de City Labs, sino también para actuar como pionero regulatorio bajo las directrices federales de seguridad espacial de Estados Unidos, con el objetivo de allanar el camino para futuros sistemas nucleares espaciales comerciales, según la empresa.

La energía nuclear para vuelos espaciales existe desde antes del lanzamiento del primer Sputnik en 1957, según el reporte. La idea de dividir átomos para propulsión y energía se consideró seriamente casi tan pronto como las primeras explosiones atómicas se hicieron públicas, e incluso se probó en órbita ya en 1961 con los satélites de navegación Transit de la Marina de Estados Unidos.

Estados Unidos y la Unión Soviética utilizaron energía nuclear para una serie de satélites militares y experimentales gubernamentales, generalmente para misiones que requerían más energía de la que los paneles solares podían suministrar, incluyendo satélites de reconocimiento por radar y meteorológicos, según la fuente. A medida que los paneles solares se volvieron más grandes y eficientes, y la electrónica más sofisticada, los sistemas de energía nuclear orbital se limitaron en gran medida a misiones de exploración al Sistema Solar exterior en la década de 1990.

Sin embargo, esa situación está cambiando ya que el Departamento de Defensa de Estados Unidos busca sistemas de energía más robustos y menos vulnerables para satélites militares que sean menos peligrosos que las naves espaciales más antiguas alimentadas por uranio y plutonio, según el reporte.

La seguridad del sistema BOHR contrasta marcadamente con incidentes históricos como el del Kosmos 954 del 24 de enero de 1978, cuando un satélite soviético que transportaba un reactor de fisión nuclear BES-5 con aproximadamente 31,1 kilogramos de uranio-235 altamente enriquecido realizó una reentrada descontrolada después de que el sistema automático de eyección de seguridad que debería haber enviado el reactor a una órbita cementerio no se activara, según la fuente. El resultado fue una dispersión de material altamente radiactivo a través de un área de 600 kilómetros en Canadá, desde el Gran Lago del Esclavo en los Territorios del Noroeste hacia el sureste en porciones de Alberta y Saskatchewan.

Aunque esto ocurrió sobre un desierto escasamente poblado, el incidente provocó una importante operación de limpieza por parte de Canadá y Estados Unidos, junto con un conflicto diplomático significativo y el pago de millones de dólares por parte de los soviéticos por daños, según el reporte.

Ese tipo de incidente no puede ocurrir con BOHR porque es solo un CubeSat que pesa menos de 6 kilogramos y funciona con un principio completamente diferente, según City Labs. El tritio es mucho más seguro en comparación con las alternativas históricas porque las partículas beta no pueden penetrar la piel humana, y el gas se almacena de forma segura en forma de una lámina de hidruro metálico sólido, eliminando el peligro de fugas o explosión, según la empresa.

El satélite BOHR fue lanzado como carga útil compartida en la misión Transporter-17 de SpaceX y se reportó que logró la inserción en órbita terrestre baja y está siendo preparado para su puesta en servicio, según City Labs.

Este desarrollo representa un avance significativo en la comercialización de la energía nuclear espacial, abriendo la posibilidad de que futuras misiones comerciales puedan operar de manera continua sin depender de la luz solar o de baterías con vida útil limitada, especialmente en aplicaciones que requieren operación constante en condiciones donde los paneles solares son ineficientes o inviables.

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Primer satélite comercial con energía nuclear entra en órbita terrestre

La empresa estadounidense City Labs lanzó el primer satélite comercial del mundo equipado con un sistema de energía nuclear, según anunció la compañía. El CubeSat BOHR (Betavoltaic Orbital High-Reliability) fue puesto en órbita terrestre baja mediante un cohete Falcon 9 de SpaceX en la misión Transporter-17, marcando un hito en la utilización de energía nuclear para aplicaciones espaciales comerciales.

8 jul 2026
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El satélite BOHR, que pesa menos de 6 kilogramos, utiliza el sistema propietario NanoTritium Betavoltaic de City Labs, una tecnología que genera electricidad mediante la desintegración beta natural del tritio, un isótopo radiactivo del hidrógeno, según informó la empresa. A diferencia de los sistemas nucleares espaciales históricos que empleaban uranio o plutonio, este dispositivo opera bajo principios completamente diferentes y con menores riesgos de seguridad.

El sistema funciona cuando el tritio se desintegra y emite partículas beta que impactan una unión semiconductora p-n, creando pares electrón-hueco que generan corriente eléctrica directamente, según explicó City Labs. Aunque la cantidad de energía producida no es masiva, el tritio tiene una vida media de 12,3 años, lo que permite al sistema generar energía ininterrumpida durante más de 20 años.

Mientras que el satélite utiliza células solares para operar el bus principal y realizar operaciones rutinarias, la carga útil de demostración funciona de manera independiente con el sistema de energía nuclear, según detalló la compañía.

"Este es un paso histórico para la energía nuclear comercial en el espacio", dijo Peter Cabauy, director ejecutivo de City Labs. "BOHR demuestra que los sistemas de energía nuclear seguros, compactos y aprobados regulatoriamente están listos para su despliegue comercial rutinario. Esta capacidad permite operaciones de carga útil persistentes y siempre activas que no están limitadas por la luz solar o la vida útil de las baterías", agregó.

El proyecto BOHR fue aprobado no solo para demostrar el rendimiento y la confiabilidad de la tecnología de City Labs, sino también para actuar como pionero regulatorio bajo las directrices federales de seguridad espacial de Estados Unidos, con el objetivo de allanar el camino para futuros sistemas nucleares espaciales comerciales, según la empresa.

La energía nuclear para vuelos espaciales existe desde antes del lanzamiento del primer Sputnik en 1957, según el reporte. La idea de dividir átomos para propulsión y energía se consideró seriamente casi tan pronto como las primeras explosiones atómicas se hicieron públicas, e incluso se probó en órbita ya en 1961 con los satélites de navegación Transit de la Marina de Estados Unidos.

Estados Unidos y la Unión Soviética utilizaron energía nuclear para una serie de satélites militares y experimentales gubernamentales, generalmente para misiones que requerían más energía de la que los paneles solares podían suministrar, incluyendo satélites de reconocimiento por radar y meteorológicos, según la fuente. A medida que los paneles solares se volvieron más grandes y eficientes, y la electrónica más sofisticada, los sistemas de energía nuclear orbital se limitaron en gran medida a misiones de exploración al Sistema Solar exterior en la década de 1990.

Sin embargo, esa situación está cambiando ya que el Departamento de Defensa de Estados Unidos busca sistemas de energía más robustos y menos vulnerables para satélites militares que sean menos peligrosos que las naves espaciales más antiguas alimentadas por uranio y plutonio, según el reporte.

La seguridad del sistema BOHR contrasta marcadamente con incidentes históricos como el del Kosmos 954 del 24 de enero de 1978, cuando un satélite soviético que transportaba un reactor de fisión nuclear BES-5 con aproximadamente 31,1 kilogramos de uranio-235 altamente enriquecido realizó una reentrada descontrolada después de que el sistema automático de eyección de seguridad que debería haber enviado el reactor a una órbita cementerio no se activara, según la fuente. El resultado fue una dispersión de material altamente radiactivo a través de un área de 600 kilómetros en Canadá, desde el Gran Lago del Esclavo en los Territorios del Noroeste hacia el sureste en porciones de Alberta y Saskatchewan.

Aunque esto ocurrió sobre un desierto escasamente poblado, el incidente provocó una importante operación de limpieza por parte de Canadá y Estados Unidos, junto con un conflicto diplomático significativo y el pago de millones de dólares por parte de los soviéticos por daños, según el reporte.

Ese tipo de incidente no puede ocurrir con BOHR porque es solo un CubeSat que pesa menos de 6 kilogramos y funciona con un principio completamente diferente, según City Labs. El tritio es mucho más seguro en comparación con las alternativas históricas porque las partículas beta no pueden penetrar la piel humana, y el gas se almacena de forma segura en forma de una lámina de hidruro metálico sólido, eliminando el peligro de fugas o explosión, según la empresa.

El satélite BOHR fue lanzado como carga útil compartida en la misión Transporter-17 de SpaceX y se reportó que logró la inserción en órbita terrestre baja y está siendo preparado para su puesta en servicio, según City Labs.

Este desarrollo representa un avance significativo en la comercialización de la energía nuclear espacial, abriendo la posibilidad de que futuras misiones comerciales puedan operar de manera continua sin depender de la luz solar o de baterías con vida útil limitada, especialmente en aplicaciones que requieren operación constante en condiciones donde los paneles solares son ineficientes o inviables.

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