Príncipe Enrique de Reino Unido pierde demanda contra editor del Daily Mail y enfrenta factura legal de 50 millones de libras
Un tribunal británico desestimó este martes todas las acusaciones presentadas por el príncipe Enrique y otros seis demandantes contra Associated Newspapers Limited, editor del Daily Mail, por supuesto uso de métodos ilegales para obtener información. El juez Matthew Nicklin determinó que los demandantes no lograron probar que ninguna información fue obtenida de manera ilegal, dejándolos con una posible factura legal de hasta 50 millones de libras esterlinas.
El Tribunal Superior de Reino Unido emitió un fallo contundente que marca probablemente el fin de nuevos litigios relacionados con la era del escándalo de hackeo telefónico en la prensa británica. El juez Matthew Nicklin desestimó todas las reclamaciones presentadas por el duque de Sussex y seis figuras públicas prominentes contra Associated Newspapers Limited (ANL), que publica el Daily Mail, Mail on Sunday y MailOnline, según informó The Guardian.
El veredicto escrito de 436 páginas estableció que el tribunal no podía simplemente inferir que una historia había sido obtenida ilegalmente si existía una forma legal legítima y realista en la que podría haberse obtenido, según el fallo judicial. Nicklin enfatizó que "la sospecha, incluso cuando es comprensible" no prueba irregularidades legales, y que faltaban pruebas contundentes contra ANL, según reportó DW.
Los demandantes habían acusado a la editorial de "uso claro, sistemático y sostenido de recopilación ilegal de información" durante varios años. Docenas de periodistas e investigadores privados fueron nombrados en las reclamaciones del grupo, según The Guardian. Las acusaciones incluían hackeo telefónico, intervención de líneas fijas, instalación de dispositivos de escucha a través de investigadores privados, así como pagos corruptos a la policía.
Además del príncipe Enrique, los demandantes incluían al cantante Elton John y su esposo David Furnish, las actrices Elizabeth Hurley y Sadie Frost, Doreen Lawrence (madre del adolescente negro asesinado Stephen Lawrence) y el exministro liberal demócrata Simon Hughes, según The Guardian.
El grupo presentó al tribunal 55 artículos publicados entre 1997 y 2015, y tres incidentes que no condujeron a artículos, que según ellos demostraban recopilación ilegal de información, según The Guardian. Los periodistas en cuestión habían ofrecido "explicaciones legales para el origen de los artículos e incidentes disputados", dijo el juez, según DW.
El caso de los demandantes sufrió un daño serio después de que un testigo clave, Gavin Burrows, un investigador privado convertido en aparente denunciante, dijera antes de su juicio que su declaración testimonial era una falsificación y que no había llevado a cabo actividades ilegales para los títulos del Mail, según The Guardian. En un hallazgo contundente para el equipo legal de los demandantes, el juez dijo que no podía concluir de manera confiable que Burrows había dicho lo que estaba en la declaración rechazada. En cualquier caso, dijo, Burrows fue "socavado de manera integral" como testigo y no había corroboración independiente para sus afirmaciones, según The Guardian.
El juez también desestimó las sugerencias de que figuras senior del Mail, incluido su exeditor Paul Dacre, habían mentido a la investigación Leveson de 2011-12 sobre ética de prensa, donde Dacre dijo que no se produjo hackeo en el periódico, según The Guardian. Nicklin llamó a esas alegaciones "extremadamente serias" y encontró que los demandantes "están abiertos a críticas" por la forma en que fueron perseguidas, según BBC.
Durante el juicio de 11 semanas, docenas de editores y periodistas, incluido Dacre, dieron testimonio negando actividad ilegal, según The Guardian. Enrique fue el primero de los demandantes en dar testimonio y dijo que los títulos del Mail habían hecho la vida de su esposa "una miseria absoluta", según The Guardian.
El equipo legal de ANL describió las reclamaciones como "espeluznantes" y "absurdas". En cada instancia, dijo, las historias fueron obtenidas legítimamente de oficiales de prensa, artículos anteriores o los círculos sociales "filtradores" de celebridades, según The Guardian.
En una declaración en video tras el veredicto, Dacre dijo que el caso era una "conspiración" orquestada por activistas de regulación de prensa para "destruir un periódico". Dijo que "nunca podría comprender" por qué Lawrence se unió al caso, después de que el Mail había "hecho campaña por justicia para su hijo durante más de dos décadas", según The Guardian. También dijo que tenía simpatía por Enrique, a quien describió como un "joven confundido y enojado". Dijo que su madre, Diana, princesa de Gales, "le gustaba el Mail. Éramos su periódico", según The Guardian.
ANL intentará recuperar sus costos del caso monumental. Potencialmente deja a los demandantes con una factura de hasta 50 millones de libras esterlinas, según The Guardian. Un portavoz de ANL llamó al fallo del martes una "vindicación" para el Daily Mail, según DW. La editorial dijo que el veredicto representaba "una victoria abrumadora para el Daily Mail y sus periodistas, y para una prensa libre en general", según BBC.
Un portavoz de ANL declaró: "Esta es una magnífica vindicación del periodismo del Daily Mail. Para algunas de las acusaciones más escandalosas hechas cuando el caso se lanzó en un estallido de publicidad hace cuatro años —colocar dispositivos de escucha en autos y hogares de personas, escuchar llamadas mientras se hacían y acceder ilícitamente a cuentas bancarias— nunca se presentó evidencia creíble. Las reputaciones de nuestros periodistas decentes y trabajadores fueron terriblemente difamadas, y hoy han sido exonerados. Como el fallo muestra claramente, cada artículo fue obtenido legítimamente", según The Guardian.
Los abogados de los demandantes dijeron que su caso había sido obstaculizado por una gran cantidad de documentos de la época en cuestión que habían desaparecido, con facturas y correos electrónicos eliminados, destruidos o extraviados, según The Guardian.
Este es el último de tres demandas que Enrique ha presentado contra medios británicos, a quienes ha acusado de hackeo y de contratar detectives privados para seguirlo, según DW. Un caso contencioso contra The Sun, propiedad de Rupert Murdoch, terminó en un acuerdo el año pasado. En 2024, un juez falló parcialmente a su favor en un caso de hackeo telefónico, según DW.
El príncipe previamente ganó daños sustanciales en su caso de hackeo contra el Daily Mirror, en el cual el juez encontró que 15 de 33 artículos relacionados con Enrique presentados al tribunal fueron producto de hackeo telefónico o recopilación ilegal de información, según The Guardian. El año pasado, el príncipe resolvió su acción legal en el Tribunal Superior contra el editor de The Sun, News Group Newspapers (NGN), en el último minuto. Lo hizo después de que el grupo ofreciera una "disculpa completa e inequívoca" por la intrusión seria por parte de The Sun entre 1996 y 2011 en su vida privada, "incluidos incidentes de actividades ilegales llevadas a cabo por investigadores privados trabajando para The Sun", según The Guardian.
Sin embargo, el Mail no hizo admisiones y defendió todas las reclamaciones presentadas contra él, declarando que todos los artículos presentados ante el tribunal fueron producto de periodismo legítimo, según The Guardian.
El príncipe Enrique se encuentra actualmente en Reino Unido para promover su evento deportivo sin fines de lucro, los Juegos Invictus, y no se espera que haga comentarios sobre el fallo, según DW. Enrique y los otros demandantes aún no han comentado públicamente, según BBC. Un demandante, el exdiputado liberal demócrata Simon Hughes, dijo que el fallo fue "muy decepcionante", agregando que se tomará tiempo para considerarlo, según BBC.
Los periódicos han pagado millones en acuerdos a víctimas de recopilación ilegal de noticias desde que The Guardian reveló la historia del escándalo de hackeo telefónico de Reino Unido, una revelación que llevó al cierre del tabloide de Rupert Murdoch News of the World en 2011 y a la investigación Leveson sobre la ética de la prensa británica, según The Guardian.




