El duque de Sussex declaró este miércoles 21 de enero ante el Tribunal Superior de Londres en el juicio contra Associated Newspapers Limited, editor del Daily Mail, al que acusa junto a otras seis personalidades de obtener información mediante métodos ilícitos entre 1993 y 2018.
El príncipe Enrique de Inglaterra afirmó hoy que las normas de la monarquía británica le impidieron demandar antes a la prensa por intromisión ilícita en su vida privada. "Como miembro de la institución, la política era nunca quejarse, nunca dar explicaciones", aseguró durante su testimonio ante el juez Matthew Nicklin en el Tribunal Superior de Londres, según informó Reuters.
El hijo menor del rey Carlos III explicó que comenzó a tomar medidas legales contra varios grupos mediáticos en 2019, después de que su esposa, Meghan Markle, lo hiciera contra el grupo editor por publicar una carta confidencial que había enviado a su padre, caso en el que la duquesa recibió disculpas públicas del Daily Mail tras ganar la batalla judicial.
El duque de Sussex negó la afirmación del abogado de la defensa, Antony White, de que su círculo social era "poroso" y facilitaba a propósito noticias a las periodistas Rebecca English y Katie Nicholl, autoras de la mayoría de artículos en disputa, un total de 14, publicados entre 2001 y 2013.
Según su testimonio, el tipo de información que aparecía en esos textos "no eran cosas que hubiera comentado con cualquier amigo", poniendo como ejemplo las conversaciones con su hermano, el príncipe Guillermo, sobre su madre, la princesa Diana; así como planes para encontrarse con su expareja Chelsy Davy o la propuesta de su antigua niñera, Tiggy Legge-Bourke, de nombrarle padrino de su hijo.
La BBC informó que Enrique de Inglaterra aseguró que un corresponsal del Mail on Sunday "aparecía en lugares donde nadie podía saber dónde estaba". Y añadió: "Parecía un acoso total y una vigilancia constante".
En un momento de la vista, el juez explicó al príncipe que no era su papel rebatir cada alegación del abogado de la parte contraria —siendo esto algo que posteriormente haría su propio abogado—, sino limitarse a contestar las preguntas. Previamente, sin subir el tono de voz y educadamente, el hijo menor de Carlos III había cuestionado la validez de cada uno de los argumentos presentados en nombre de las dos periodistas mencionadas.
La voz del duque de Sussex se quebró cuando, al concluir su testimonio, afirmó que la intrusión "ha ido a peor" desde que se querelló contra la empresa en 2022, junto a otros seis demandantes. "Siguen yendo a por mí. Han hecho de la vida de mi esposa un auténtico infierno, señoría", declaró, visiblemente emocionado, en respuesta a preguntas de su abogado. "No creo que mi vida sea una veda abierta para que estas personas la comercialicen. Su afirmación de que no tengo ningún derecho a la privacidad (por ser miembro de la familia real) es repugnante", añadió.
Además del duque de Sussex, que es la cara más mediática de esta "superdemanda", participan como demandantes el cantante Elton John y su esposo, David Furnish, las actrices Sadie Frost y Liz Hurley, el exdiputado liberal demócrata Simon Hughes y la baronesa Lawrence de Clarendon. Todos acusan a los periódicos Daily Mail y Mail on Sunday de piratería informática y blagging, el término inglés que se refiere al acto de engañar para acceder a registros privados. Señalan intervenciones ilícitas en sus mensajes de voz y sus teléfonos fijos para "robar" información personal, registros financieros y médicos.
El pasado martes 20 de enero, antes de la declaración como testigo del príncipe, su defensa expuso ante el tribunal que este ha sufrido en el pasado una sostenida campaña de ataques por parte del Daily Mail al oponerse a la intromisión del diario en su vida privada. Su abogado, David Sherborne, afirmó que "nadie ha vendido más copias" para los tabloides británicos que su cliente, y destacó el enorme interés de la prensa en la realeza británica, particularmente en las exclusivas sobre la vida privada del duque de Sussex.
Las historias, según explicó el letrado en la corte, se centraron "de una manera altamente intrusiva y dañina en las relaciones que formó, o más bien intentó formar, durante esos años antes de conocer a su ahora esposa Meghan, la duquesa de Sussex". Esto, como se encargó de señalar en el tribunal mientras su defendido le observaba, le ha causado "angustia y paranoia".
En las próximas semanas se espera la declaración como testigos de los demás demandantes. En su apertura del caso ante la corte, Sherborne mencionó que, para un artículo del año 2010 sobre cómo Elton John y su esposo tuvieron un hijo a través de un vientre de alquiler en Estados Unidos, el Mail había "obtenido una copia del certificado de nacimiento de su hijo antes de que ellos lo hicieran".
Por su parte, Associated Newspapers Limited califica las acusaciones de difamatorias y afirma que sus periodistas tenían fuentes legítimas de información, incluidos los círculos sociales íntimos de los implicados. En concreto, señala que las historias sobre Enrique de Inglaterra se originaron a partir de contactos, oficinas de prensa u otras fuentes legítimas. Según declaró el martes el abogado del grupo mediático, Antony White, Associated ha proporcionado "una explicación, a través de una larga serie de testigos, de cómo sus periodistas obtuvieron información de los más de 50 artículos que, según los demandantes, fueron producto de una recopilación ilegal de información". Y ante el tribunal ha prometido "un relato convincente de la obtención de información legal".
Como publicó The Telegraph, el abogado del grupo editor del Daily Mail expuso además en la corte cómo "en la gran mayoría de los casos, no hay nada que vincule el pago al TPI (investigador externo), al periodista o al artículo o al tema del artículo".
White aludió también al hecho de que los demandantes resten "importancia" al testimonio de Gavin Burrows, el investigador privado que primero declaró haber recibido encargos del Daily Mail y del Mail on Sunday para atacar a famosos mediante el hackeo de teléfonos y la intervención de vehículos y que más tarde se retractó de sus propias afirmaciones, insistiendo en que su declaración era "completamente falsa" y que su firma era una "falsificación".
Se espera que el proceso judicial dure unas nueve semanas. El príncipe Enrique llegó al Reino Unido desde California el pasado domingo por la tarde para acudir al primer día del juicio, cuando se le vio durante su llegada a la corte saludando a la prensa, aparentemente tranquilo. El martes volvió a asistir, y este miércoles accedió al tribunal por una puerta lateral, en la que de nuevo le esperaban numerosos periodistas.
Esta es la segunda comparecencia judicial del príncipe como testigo en tres años, tras convertirse en 2023 en el primer miembro de la realeza británica en declarar en un tribunal en más de un siglo, al testificar como parte de otra demanda contra Mirror Group Newspapers (MGN), en la que también participó Elton John.