Programa climático de California genera más calentamiento a largo plazo al intercambiar metano por dióxido de carbono
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Programa climático de California genera más calentamiento a largo plazo al intercambiar metano por dióxido de carbono

Un sistema de incentivos de California que paga a granjas lecheras para convertir metano del estiércol en gas natural está reduciendo el calentamiento a corto plazo pero aumentando las emisiones permanentes de dióxido de carbono, según investigaciones que cuestionan la efectividad de los esquemas de compensación de carbono. El programa, extendido hasta 2050 por reguladores estatales en 2024, permite a la industria de combustibles fósiles comprar créditos en lugar de reducir sus propias emisiones.

CIENCIA2 JUL 2026

El programa de biogás de California, diseñado para combatir el cambio climático, podría estar generando más calentamiento global a largo plazo del que previene, según un análisis publicado por MIT Technology Review que examina las fallas fundamentales en los esquemas de compensación de carbono.

El sistema funciona mediante regulaciones climáticas estatales que requieren que la industria de combustibles para transporte reduzca los niveles de dióxido de carbono en sus productos con el tiempo, o compre créditos de otras partes que reduzcan emisiones de combustibles, incluidos los granjeros de ganado, según la fuente.

Las lecherías normalmente rocían el estiércol del ganado en lagunas abiertas gigantes, donde los microbios consumen materia orgánica y producen metano como subproducto, según MIT Technology Review. Pero si los granjeros instalan digestores anaeróbicos, el lodo se redirige a recipientes cubiertos que capturan el biogás, que puede convertirse en gas natural e inyectarse en una tubería para alimentar vehículos o generar electricidad en una planta de energía.

Las compañías petroleras pueden pagar a esos granjeros por créditos del Estándar de Combustibles Bajos en Carbono (LCFS, por sus siglas en inglés) para cumplir con los requisitos regulatorios en lugar de reducir las emisiones de sus propios combustibles, según la fuente.

El programa se ha vuelto extremadamente popular porque los subsidios son extremadamente lucrativos, según MIT Technology Review. Sin embargo, un creciente cuerpo de investigación sugiere que el programa es un caso de estudio sobre las deficiencias de los enfoques preferidos para la acción climática.

**El problema matemático del carbono**

La falla fundamental radica en cómo California calcula el impacto de diferentes gases de efecto invernadero. El estado asume que el metano ejerce aproximadamente 25 veces el efecto de calentamiento del dióxido de carbono durante un período de 100 años, según Aaron Smith, economista de la Universidad de California en Berkeley citado por la fuente. Pero eso no es cómo funciona realmente en la atmósfera.

El metano es muy poderoso, pero también se descompone rápidamente, generalmente en un par de décadas, según MIT Technology Review. Mientras tanto, el dióxido de carbono se acumula de manera acumulativa en la atmósfera, y gran parte de lo que se emite continuará calentando el planeta durante cientos a miles de años.

En efecto, el estado ha creado un sistema que reduce el calentamiento a corto plazo al costo de aumentar el calentamiento casi permanente, según la fuente. Cualquier metano que los digestores capturen hoy habría causado un calentamiento extra poderoso si se liberara, pero para 2050 ese efecto se habría desvanecido en su mayoría. Mientras tanto, ese dióxido de carbono adicional que se permitió en su lugar podría continuar calentando el mundo durante milenios, según el análisis.

Según Smith, "agregar un vehículo promedio alimentado por biogás a la flota produciría suficientes créditos LCFS para cubrir los déficits incurridos por 26 vehículos similares alimentados por gasolina", según MIT Technology Review.

**Extensión del programa pese a las críticas**

A pesar de estas y otras preocupaciones, los reguladores de California decidieron en 2024 extender partes del programa más allá de 2050, según la fuente. Una propuesta reciente de la junta de recursos aéreos del estado podría enviar millones de dólares adicionales a los granjeros lecheros como parte de un plan que facilitaría las restricciones sobre los principales productores de gases de efecto invernadero.

Es una buena idea reducir las emisiones de metano, y los digestores de lecherías logran esto, aunque no siempre tan efectivamente como se esperaba, según MIT Technology Review. Pero no se puede intercambiar una disminución en gases de efecto invernadero de corta duración por un aumento en los de larga duración si se espera mantener las temperaturas globales dentro de niveles relativamente seguros en el próximo siglo, como los investigadores han advertido durante mucho tiempo, según la fuente.

**El problema sistémico de los mercados de carbono**

El programa ilustra una versión particular de un problema más amplio en los esquemas de compensación y comercio de carbono, que a menudo exageran dramáticamente las reducciones de emisiones realmente logradas en el único lugar que importa: la atmósfera, según estudios citados por MIT Technology Review.

En lugar de simplemente forzar a las industrias a reducir directamente su contaminación o pagar por ella como un costo de hacer negocios, los legisladores han optado repetidamente por establecer sistemas de incentivos complicados que intercambian responsabilidades climáticas entre partes y regiones, según la fuente.

El problema fundamental, según MIT Technology Review, es que necesitamos limpiar cada sector completamente durante las próximas décadas. Es cada vez más insostenible que tantas de las ambiciones climáticas dependan de lograr que una industria haga progreso en papel pagando a otra para que reduzca emisiones, en un momento en que cada negocio en cada industria necesita estar corriendo hacia cero neto.

**Implicaciones futuras**

La continuación y expansión del programa plantea interrogantes sobre la efectividad de las políticas climáticas basadas en incentivos y compensaciones. Los investigadores argumentan que estos sistemas confunden los impactos de diferentes tipos de gases de efecto invernadero de una manera que bloqueará más calentamiento en el futuro, según la fuente.

Es tiempo de superar la idea de que necesitamos recompensar a los sectores por hacernos el favor de no contaminar la atmósfera, y simplemente requerirles que dejen de descargar la enorme carga ambiental de su negocio sobre la sociedad, según concluye MIT Technology Review.

El caso de California ilustra cómo las políticas climáticas bien intencionadas pueden producir resultados contraproducentes cuando se basan en equivalencias simplificadas entre diferentes gases de efecto invernadero y cuando permiten que las industrias contaminantes compren su salida de la responsabilidad de reducir sus propias emisiones directamente.

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