

En septiembre de 2025, Nepal vivió una serie de protestas masivas lideradas principalmente por jóvenes de la Generación Z que culminaron con la caída del gobierno, la muerte de al menos 75 personas y más de 2.000 heridos. El movimiento, que comenzó como una respuesta a la prohibición de plataformas de redes sociales, evolucionó rápidamente hacia un levantamiento contra la corrupción gubernamental y terminó con la designación de Sushila Karki como primera ministra interina.
Las protestas en Nepal, conocidas como "protestas de la Generación Z", se desarrollaron entre el 8 y el 13 de septiembre de 2025, según información documentada en Wikipedia. El movimiento comenzó tras la prohibición gubernamental de 26 plataformas de redes sociales, incluyendo Facebook, X (anteriormente Twitter), YouTube y otras, por no registrarse bajo las nuevas regulaciones del Ministerio de Comunicación y Tecnología de la Información.
Lo que inicialmente fue una reacción a esta prohibición digital rápidamente se transformó en un movimiento más amplio contra la corrupción gubernamental, el nepotismo y la ostentación de riqueza por parte de funcionarios públicos y sus familiares. La indignación se intensificó particularmente por el contraste entre la riqueza exhibida en redes sociales por los hijos de la élite gobernante y la realidad económica del ciudadano nepalí promedio, que ganaba aproximadamente 1.400 dólares anuales.
El 8 de septiembre, miles de manifestantes se congregaron en Katmandú, especialmente en Maitighar Mandala y alrededor del edificio del parlamento federal. Lo que comenzó como una manifestación pacífica organizada por la ONG Hami Nepal escaló rápidamente cuando los manifestantes intentaron ingresar al Parlamento Federal de Nepal, provocando que las fuerzas de seguridad respondieran con gas lacrimógeno, cañones de agua, balas de goma y munición real.
Las confrontaciones resultaron en al menos 19 personas muertas y más de 347 heridos solo el primer día. Esa misma noche, el gobierno levantó la prohibición sobre las plataformas de redes sociales y el Ministro del Interior, Ramesh Lekhak, presentó su renuncia. Se impuso un toque de queda en varias ciudades importantes, incluyendo Katmandú.
El 9 de septiembre, el Primer Ministro K. P. Sharma Oli renunció a su cargo y huyó a un cuartel militar fuera del valle de Katmandú. A pesar de esto, las protestas continuaron y los manifestantes incendiaron numerosos edificios gubernamentales, incluyendo parte de Singha Durbar (sede administrativa de Nepal), el edificio adyacente de la Corte Suprema, la residencia presidencial en Sital Niwas, la residencia del primer ministro en Baluwatar y la sede del Partido Comunista UML.
Las fuerzas de seguridad, incluido el Ejército de Nepal, facilitaron la evacuación segura de políticos de las áreas afectadas hacia el Aeropuerto Internacional Tribhuvan, mientras intentaban controlar los crecientes incidentes de incendios provocados y destrucción. Varios ministros y miembros del parlamento presentaron su renuncia.
La violencia se extendió por todo el país. En el distrito de Rupandehi, las casas de políticos locales fueron incendiadas. En el distrito de Chitwan, la casa del ex primer ministro Prachanda fue incendiada. En la provincia de Karnali, el edificio del parlamento y la residencia del ministro jefe Yam Lal Kandel fueron incendiados.
Las prisiones también fueron atacadas por los manifestantes. Todos los reclusos huyeron de la prisión en el distrito de Kailali después de que fuera atacada. Rabi Lamichhane fue liberado de la cárcel de Nakhu en Katmandú, que posteriormente fue incendiada. En el distrito de Banke, cinco reclusos murieron después de que las fuerzas de seguridad abrieran fuego durante una fuga en un centro correccional juvenil.
Un aspecto notable de estas protestas fue el uso de plataformas digitales para la organización. Los grupos juveniles, particularmente Hami Nepal, utilizaron comunidades de Discord y canales de Instagram como herramientas centrales de organización. Después de la renuncia de Oli, los jefes del ejército se reunieron con Hami Nepal y les pidieron que sugirieran candidatos para un líder interino que supervisara las elecciones nacionales.
En un servidor de Discord con más de 100.000 miembros, más de 10.000 usuarios se reunieron virtualmente para debatir. Después de discusiones, varias encuestas y el uso de subcanales para verificar hechos, los miembros se decidieron por Sushila Karki, ex presidenta de la Corte Suprema.
El 12 de septiembre, Sushila Karki fue investida como primera ministra interina, convirtiéndose en la primera mujer en ocupar este cargo en la historia de Nepal. Poco después, el presidente Poudel disolvió el parlamento y fijó el 5 de marzo como fecha para las próximas elecciones.
El balance final de las protestas fue devastador: al menos 75 personas murieron, incluyendo un niño de 12 años y al menos 19 jóvenes estudiantes. Al menos 34 manifestantes murieron por heridas de bala "en la cabeza, el pecho, el abdomen y el cuello" confirmadas por autopsia. Más de 2.113 personas resultaron heridas.
El 13 de septiembre, se levantó el toque de queda en el área de Katmandú. La primera ministra Karki comenzó a visitar a los manifestantes heridos en los hospitales. Deutsche Welle informó que la calma parecía haber regresado a las calles de la capital y que las actividades diarias normales se habían reanudado.
Estas protestas en Nepal forman parte de un fenómeno más amplio de movilizaciones lideradas por la Generación Z en Asia, que también han incluido manifestaciones en Bangladesh e Indonesia. En todos estos casos, las redes sociales han jugado un papel fundamental tanto en la organización como en la difusión de información, y las demandas han girado en torno a la lucha contra la corrupción, el nepotismo y la falta de transparencia gubernamental.