Redes sociales enviaban notificaciones a estudiantes durante clases y pagaban a adolescentes para promocionarse, revelan documentos judiciales en EE.UU.
Documentos internos de Meta, TikTok, Snapchat y YouTube revelados en una demanda colectiva de más de 1.400 distritos escolares estadounidenses muestran que estas plataformas enviaban deliberadamente notificaciones a estudiantes durante horario escolar, pagaban a adolescentes para promocionar sus aplicaciones entre compañeros y desoyeron recomendaciones de sus propios equipos de seguridad para desactivar alertas en clase, según informó The New York Times este viernes.
Los directivos de TikTok decidieron no desactivar las notificaciones durante horario escolar, desoyendo las recomendaciones de su propio equipo de seguridad, según revelan documentos internos a los que tuvo acceso The New York Times. Snapchat mandaba alertas a los adolescentes mientras estaban en clase para que compartieran lo que estaba pasando en el aula, según los mismos documentos. Los ejecutivos de Google sabían que YouTube recomendaba vídeos a los estudiantes durante la jornada lectiva que nada tenían que ver con sus clases. Meta pagaba a "embajadores adolescentes" para que promocionaran Instagram y repartieran regalos entre sus amigos del colegio.
Estas prácticas fueron desveladas por una serie de documentos internos incluidos en la demanda colectiva presentada por más de 1.400 distritos escolares estadounidenses contra Meta, Snap (empresa matriz de Snapchat), TikTok y YouTube, según The New York Times. La demanda, interpuesta en 2023, carga contra las cuatro plataformas más usadas por los jóvenes por afectar a su rendimiento escolar y a su salud mental.
Los documentos analizados por el rotativo neoyorquino muestran algunas de las tácticas de las propias plataformas para tratar a toda costa de formar parte del día a día de los jóvenes, según el medio.
Además de las notificaciones durante horario escolar y el pago a adolescentes, TikTok pagó millones de dólares a asociaciones de padres y profesores para que hablaran bien en los centros de las redes sociales, según los documentos revelados.
Los distritos escolares sostienen que el diseño adictivo de las aplicaciones dificulta el trabajo de los profesores. "Para estos chicos es una tentación constante estar en una plataforma que promete entretenimiento sin fin en lugar de centrarse realmente en lo que deberían estar haciendo en el colegio", dijo a The New York Times uno de los abogados de los centros educativos.
Las empresas, por su parte, afirman que han reforzado la seguridad de sus plataformas mediante funciones de control parental y restricciones en las cuentas de los menores, según el rotativo.
No obstante, tal y como adelantó Bloomberg la semana pasada, las cuatro compañías llegaron a un acuerdo extrajudicial con las escuelas del condado de Breathitt, un pequeño distrito de Kentucky que cuenta con unos 1.500 alumnos y había reclamado una indemnización de tres millones de dólares por daños y perjuicios. Las empresas acordaron pagar a Breathitt 27 millones de dólares: nueve millones de Meta, ocho de Snap, otro ocho de TikTok y dos de Google, según Bloomberg.
El tsunami de demandas al que se enfrentan en Estados Unidos las redes sociales tiene tres patas, según The New York Times. Una de ellas es la de los distritos educativos, algunos de cuyos documentos se han desvelado este viernes. La otra, más centrada en los efectos nocivos de las plataformas en la salud mental, es la de padres y familiares de adolescentes que han sufrido trastornos mentales, alimenticios o incluso suicidio.
La tercera, centrada en Meta (dueña de Facebook, Instagram y Messenger), es la que cursaron los fiscales generales de 41 estados, gobernados tanto por demócratas como por republicanos, por perjudicar a niños con sus productos y no informar sobre esos peligros. "Meta se ha aprovechado del dolor de los niños diseñando intencionadamente sus plataformas con características que les manipulan y les mantienen adictos a sus plataformas, al mismo tiempo que rebajan su autoestima", dijo la fiscal general de Nueva York, Letitia James, en octubre de 2023 tras presentar la demanda conjunta, según The New York Times. "Las redes sociales, incluida Meta, han contribuido a una crisis de salud mental de los jóvenes y deben responder por ello", aseguró James.
"Esperamos que este verano salgan a la luz muchos más documentos como prueba del juicio de California [jurisdicción ante la que están interpuestas las principales demandas]", dijo la semana pasada la ingeniera Frances Haugen, quien filtró 21.000 documentos de Facebook, en una entrevista en El País. "Veremos también el arranque de la parte federal de las demandas colectivas de las familias, de los particulares y de los distritos educativos. Así que durante los próximos meses veremos cómo van encajando las distintas piezas del puzzle. Ese será el próximo gran frente legal en esta batalla", dijo Haugen.
Los documentos revelados este viernes representan una evidencia concreta de las estrategias que las principales plataformas de redes sociales emplearon para captar y mantener la atención de los estudiantes, incluso durante momentos en los que deberían estar concentrados en sus actividades educativas. El acuerdo extrajudicial de 27 millones de dólares con el condado de Breathitt, aunque involucra a un distrito pequeño, podría sentar un precedente para los más de 1.400 distritos escolares que mantienen demandas activas contra estas compañías.
La revelación de que los ejecutivos de estas plataformas conocían el impacto de sus productos en el entorno escolar y decidieron mantener prácticas que maximizaban el engagement de los estudiantes durante horario lectivo añade un elemento de intencionalidad a las acusaciones. El pago a adolescentes para que actuaran como embajadores de marca entre sus compañeros representa una estrategia de marketing dirigida específicamente a menores en entornos educativos.
Con múltiples frentes legales abiertos y la promesa de más documentos internos que saldrán a la luz durante el verano, según Haugen, las principales plataformas de redes sociales enfrentan un escrutinio sin precedentes sobre sus prácticas relacionadas con usuarios menores de edad y su impacto en la educación y la salud mental de los jóvenes estadounidenses.



