Reino Unido considera prohibir redes sociales a menores de 16 años
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Reino Unido considera prohibir redes sociales a menores de 16 años

El primer ministro británico Keir Starmer no descartó prohibir el acceso a redes sociales para menores de 16 años, siguiendo el ejemplo de Australia y manifestando preocupación por el impacto de las pantallas en los niños.

POLÍTICA15 ENE 2026

El gobierno británico está evaluando seriamente restringir el uso de redes sociales para menores de 16 años, una medida que podría implementarse próximamente tras los desarrollos en Australia. Según declaraciones del primer ministro Keir Starmer, 'todas las opciones están sobre la mesa' para proteger a los menores de los posibles daños de las plataformas digitales.

La propuesta surge tras evidencias preocupantes sobre el impacto de las redes sociales en la salud mental infantil. Starmer señaló específicamente su preocupación por niños que llegan a la escuela a los cuatro años habiendo pasado demasiado tiempo frente a pantallas.

La Cámara de los Lores británica votará la próxima semana una enmienda que prohibiría el acceso a redes sociales para menores de 16 años. La propuesta cuenta con apoyo multipartidista y podría generar presión significativa para su implementación.

Los conservadores ya habían anunciado previamente su intención de bloquear el acceso a redes sociales para menores de 16 y prohibir smartphones en escuelas. La líder conservadora Kemi Badenoch ha argumentado que las aplicaciones de redes sociales 'correlacionan fuertemente' con problemas de salud mental en jóvenes.

Algunas empresas tecnológicas como Meta ya han comenzado a implementar medidas de control parental. Por ejemplo, Instagram requiere que los usuarios tengan al menos 13 años y ofrece cuentas para adolescentes con configuraciones de seguridad que los padres pueden administrar.

Sin embargo, no todos apoyan una prohibición total. La Fundación Molly Rose, una organización de prevención de suicidios, advierte sobre posibles 'consecuencias no intencionadas' y sugiere que una prohibición podría empujar el daño hacia áreas no reguladas.

El debate refleja una creciente preocupación global sobre el impacto de la tecnología digital en niños y adolescentes, con gobiernos buscando equilibrar innovación tecnológica con protección infantil.

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