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Reino Unido se prepara para aprobar controvertida 'megaembajada' china en Londres pese a protestas

El gobierno británico se dispone a autorizar la construcción de la mayor embajada china en Europa cerca del distrito financiero de Londres, a pesar de las protestas y advertencias sobre posibles riesgos de espionaje. La decisión, prevista para antes del 20 de enero, llega en medio de crecientes tensiones diplomáticas y coincide con un esperado viaje del primer ministro Keir Starmer a China.

INTERNACIONAL18 ENE 2026

El gobierno laborista del Reino Unido se encuentra en la recta final para aprobar la construcción de una controvertida "megaembajada" china en Londres, un proyecto que ha generado intenso debate político y preocupaciones de seguridad nacional durante los últimos siete años.

Según reportes de medios británicos, la decisión de autorizar la embajada se producirá esta semana, antes de un esperado viaje del primer ministro Keir Starmer a China, que sería la primera visita de un mandatario británico al país asiático desde 2018, según informa ABC News.

El proyecto, ubicado en Royal Mint Court —antigua sede de la Casa de la Moneda británica, cerca de la Torre de Londres— reemplazaría las siete sedes diplomáticas que China mantiene actualmente dispersas por la capital británica. Con una superficie de 20.000 metros cuadrados (215.000 pies cuadrados), está previsto que se convierta en la mayor embajada china en Europa, según Click on Detroit.

El gobierno chino adquirió el terreno en 2018 por 225 millones de libras (301 millones de dólares), pero el proyecto ha enfrentado numerosos retrasos y obstáculos. Las autoridades locales rechazaron inicialmente la solicitud debido a preocupaciones sobre las protestas que podría atraer el complejo, afectando la seguridad de residentes y turistas. China volvió a presentar sus propuestas tras la llegada al poder del actual gobierno laborista el año pasado.

La líder de la oposición conservadora, Kemi Badenoch, se unió el sábado a una protesta contra el proyecto, instando al gobierno laborista a rechazar los planes. "Sabemos que tenemos que enfrentarnos a los abusos de China. Y lo que me preocupa es que tenemos un gobierno que parece tener miedo de China", declaró ante cientos de manifestantes que se reunieron en el lugar, coreando "no a la megaembajada china", según Click on Detroit.

Los críticos temen que la nueva embajada, situada cerca del distrito financiero de Londres y de cables de datos cruciales, pueda ser utilizada como base para espionaje. La diputada conservadora Alicia Kearns ha advertido que esto podría dar al gobierno chino "una plataforma para la guerra económica contra nuestra nación", según ABC News.

Los disidentes también se encuentran entre los cientos de personas que han protestado contra el proyecto, argumentando que una megaembajada que albergue a un gran número de funcionarios intensificaría la represión de China contra los activistas en el extranjero.

Un grupo de parlamentarios laboristas de la oposición ha expresado preocupaciones que incluyen "el reciente historial de casos de espionaje chino, actividades de interferencia y emisión de recompensas contra hongkoneses residentes en el Reino Unido", según ABC News.

Sin embargo, los servicios de inteligencia y seguridad británicos parecen tener una visión diferente. Según The Guardian, la comunidad de espionaje considera que las preocupaciones sobre el desarrollo están exageradas y son erróneas. El Servicio de Seguridad Nacional, MI5, estaría acogiendo discretamente la perspectiva de racionalizar los siete sitios diplomáticos de China en uno solo.

Un ex oficial de inteligencia británica argumentó a The Guardian que "las embajadas son cada vez menos relevantes" debido a la tecnología moderna y la naturaleza de la amenaza china. Según este experto, aunque entre los más de 200 empleados que se espera trabajen en la embajada habrá "un puñado de oficiales no declarados" del ministerio de seguridad estatal chino y de inteligencia militar, no les resultará fácil participar en el "negocio serio del espionaje".

Un ex oficial del MI6 explicó a The Guardian que la embajada sería un "imán para la atención y la vigilancia". Un único sitio, según han argumentado funcionarios, facilitaría la tarea de monitorear las actividades de los funcionarios chinos, si fuera necesario, mientras se desenvuelven por el Reino Unido.

Ciaran Martin, ex jefe del Centro Nacional de Ciberseguridad británico —parte de la agencia de inteligencia GCHQ— escribió en The Times of London que "ningún gobierno británico anularía a los servicios de seguridad si dijeran que el proyecto es demasiado arriesgado". "A menos que queramos romper las relaciones diplomáticas con China, la ubicación de su embajada se convierte en una cuestión de aspectos prácticos, evaluaciones de seguridad y operaciones de contrainteligencia", añadió, según recoge Click on Detroit.

Los recientes casos de alto perfil relacionados con presunto espionaje chino han aumentado las alarmas sobre la embajada. En noviembre, el MI5 emitió una alerta a los parlamentarios advirtiendo que agentes chinos estaban realizando esfuerzos "dirigidos y generalizados" para reclutar y cultivar relaciones con ellos utilizando LinkedIn o empresas pantalla, según ABC News.

Anteriormente, el gobierno británico enfrentó cuestionamientos sobre si había interferido en el juicio de dos presuntos espías chinos para preservar las buenas relaciones con China. Christopher Cash, ex investigador parlamentario, y Christopher Berry, académico, fueron acusados el año pasado de espiar para Pekín. Pero su juicio se derrumbó en el último momento porque el gobierno del Reino Unido se negó a calificar a China como una amenaza para la seguridad nacional, según declaró el fiscal jefe del país.

Por su parte, China ha protestado por el retraso de siete años en la aprobación del proyecto, afirmando que el Reino Unido estaba "complicando y politizando constantemente el asunto". "El esquema de desarrollo de la nueva Embajada china es de alta calidad y ha sido altamente reconocido por los organismos profesionales locales", declaró la embajada china en un comunicado en octubre. "La solicitud cumple con la práctica diplomática y las regulaciones y procedimientos locales", añadió, según ABC News.

El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, Lin Jian, ha advertido que si la embajada no es aprobada, "las consecuencias que surjan de ello serán asumidas por el lado británico".

Frente a las críticas de que no está adoptando una postura lo suficientemente dura sobre los riesgos de seguridad, el primer ministro Starmer ha subrayado que, si bien proteger la seguridad nacional es innegociable, Gran Bretaña necesita mantener el diálogo diplomático y la cooperación con la superpotencia asiática.

"No se trata de equilibrar consideraciones económicas y de seguridad. No intercambiamos seguridad en un área por un poco más de acceso económico en otro lugar", ha declarado, según ABC News. El año pasado, Starmer reveló que el presidente chino Xi Jinping planteó personalmente el asunto durante una llamada telefónica.

La diputada de la oposición Priti Patel ha ridiculizado a Starmer calificándolo como "el idiota útil de Pekín en Gran Bretaña". "El 'reinicio' de Starmer con Pekín es una calle de sentido único ingenua, que pone a Gran Bretaña en riesgo mientras Pekín obtiene todo lo que quiere", afirmó, según ABC News.

Se espera una decisión final sobre la embajada antes del 20 de enero, fecha límite establecida por el gobierno británico.

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