

En Alaska, la comunidad de parteras nativas está ayudando a mujeres indígenas a navegar el embarazo y el parto, enfrentando desafíos únicos y promoviendo la salud materna en un contexto de desigualdad.
Mary Sherbick, una mujer Yupik, encontró apoyo en la Alaska Native Birthworkers Community (ANBC) durante su embarazo en 2020, en medio de la pandemia. Al igual que muchas mujeres indígenas, Sherbick expresó su preocupación por la atención médica en hospitales, recordando la historia de maltrato hacia las mujeres indígenas y programas de esterilización forzada. La ANBC, fundada en 2017, ofrece servicios gratuitos de atención prenatal, apoyo durante el parto y cuidado posparto, reconociendo que las mujeres nativas enfrentan tasas más altas de complicaciones durante el embarazo. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), en 2024, las mujeres nativas americanas y de Alaska tuvieron la mayor tasa de mortalidad relacionada con el embarazo entre los principales grupos demográficos. Además, las madres nativas de Alaska tienen las tasas más altas de partos prematuros en el estado, con un aumento en la última década. Sherbick, quien también enfrentó diabetes gestacional, destacó la importancia de tener un plan de parto sólido y el apoyo de parteras nativas. La ANBC utiliza un modelo de 'tres hermanas' para ofrecer un enfoque holístico, que incluye servicios gratuitos, capacitación de nuevas parteras indígenas y cambios sistémicos para mejorar la salud materna. Mariana Dosal, otra madre que recibió apoyo de la ANBC, compartió su experiencia de complicaciones en el parto y cómo la comunidad de parteras le ayudó a tener un segundo parto más seguro. La ANBC también se enfrenta a desafíos logísticos, ya que muchas mujeres nativas deben viajar largas distancias para dar a luz, lo que representa una carga financiera y emocional. A pesar de estos obstáculos, la ANBC continúa trabajando para conectar a las familias con sus raíces indígenas y mejorar los resultados de salud materna en Alaska.