Rumania derriba por primera vez un dron ruso en su espacio aéreo
El presidente rumano Nicusor Dan informó este viernes de que un piloto rumano a bordo de un caza F-16 derribó por primera vez un dron que había penetrado en el espacio aéreo del país. El aparato, identificado como un dron de tipo Shahed o Geran 2 utilizado por el ejército ruso, cayó en una zona despoblada próxima a la localidad de Padina, en la provincia de Buzau, al sureste de Rumania y a unos 130 kilómetros de Bucarest, sin causar víctimas ni daños materiales. Se trata de la primera ocasión en que las autoridades rumanas autorizan el derribo de una aeronave de ataque de este tipo desde que comenzó la ofensiva rusa en Ucrania en febrero de 2022, cuando aproximadamente 30 drones ya habían penetrado el espacio aéreo rumano.
El presidente Dan reveló el incidente a través de un mensaje publicado en Facebook. "Esta mañana, alrededor de las 11.00 [hora local], un piloto rumano a bordo de un avión F-16 derribó un dron que había entrado en el espacio aéreo de nuestro país", explicó el jefe de Estado. Dan subrayó que el aparato sobrevolaba una zona deshabitada, lo que permitió abrir fuego "sin ningún riesgo", y añadió que equipos de las instituciones competentes investigan el incidente para esclarecer todos los detalles.
Según el Ministerio de Defensa de Rumania, los sistemas de vigilancia detectaron la aeronave no tripulada a las 9.39, cuando sobrevolaba territorio rumano a unos 20 kilómetros de la pequeña ciudad de Sulina, situada en el delta del Danubio, cerca de la frontera con Ucrania. Tras la detección, se activó el protocolo de respuesta y despegaron cazas Eurofighter Typhoon de la Fuerza Aérea Italiana, desplegados en la base aérea de Mihail Kogalniceanu, junto al mar Negro, en el marco de una misión de policía aérea de la OTAN.
Minutos después, concretamente a las 9.48, dos cazas F-16 rumanos se elevaron desde la base aérea de Fetești por orden de las autoridades nacionales para monitorear la situación. Posteriormente, uno de los pilotos recibió autorización para lanzar un misil y derribar el dron sobre una zona despoblada. El general Vlad Gheorghita, en una rueda de prensa, reveló que la decisión final se tomó desde el Centro de Operaciones Aéreas Combinadas de la OTAN situado en la Base Aérea de Torrejón de Ardoz, en Madrid. El general precisó que los cazas italianos dispararon al objeto, pero no lograron destruirlo.
El ministro de Defensa rumano, Radu Miruta, celebró la actuación de las Fuerzas Armadas y aseguró que el derribo demuestra la eficacia de las medidas adoptadas para reforzar la seguridad aérea. "Los esfuerzos recientes están dando sus frutos", afirmó Miruta, quien felicitó a los pilotos: "Gracias a su profesionalidad, serenidad y rápida reacción, neutralizaron hoy un dron que había entrado sin autorización en el espacio aéreo rumano".
El general Gheorghita confirmó que el dron era de tipo Shahed o Geran 2, utilizado por el ejército ruso. Su paso por el espacio rumano no amenazó ninguna base aérea ni la central nuclear de Cernavoda ni ningún núcleo urbano importante.
Miruta subrayó que la evolución de las amenazas obliga a adaptar las capacidades defensivas del país. "Las amenazas actuales no se parecen en nada a las de hace 10 años, y nuestra responsabilidad es estar preparados antes de que se conviertan en crisis; por eso he defendido sistemáticamente que Rumania debe invertir en defensa aérea, capacidades antidrones y modernización del Ejército", afirmó el ministro. Insistió en que el aumento del gasto en defensa debe entenderse como una inversión en la protección de los ciudadanos y en la soberanía nacional. "Rumania respeta sus compromisos dentro de la OTAN y seguirá invirtiendo en aquellas capacidades que transforman la seguridad de una promesa en una realidad", concluyó.
Bucarest está en máxima alerta desde esta primavera debido al incremento de los movimientos de drones en su zona. A finales de mayo, un dron de procedencia rusa se estrelló contra un edificio de apartamentos en la ciudad de Galati, próxima a la frontera con Ucrania. El impacto del aparato, que golpeó el décimo piso del inmueble y provocó un incendio, causó heridas leves a dos personas: una mujer de 51 años y un niño de 14, y obligó a evacuar a los residentes del bloque. Además, las poblaciones colindantes con Ucrania también sufren la caída de fragmentos de drones derribados por el ejército ucranio.
Este incidente refleja la creciente tensión en la región y la necesidad de Rumania de fortalecer sus capacidades defensivas ante la amenaza de ataques aéreos no tripulados provenientes de Rusia. El derribo marca un punto de inflexión en la respuesta rumana a las incursiones aéreas, demostrando que el país está dispuesto a tomar medidas más agresivas para proteger su espacio aéreo y su población.






