El director de Rosatom, la agencia nuclear estatal rusa, Alexei Likhachev, declaró que "esta tarde, un dron de combate kamikaze ucraniano impactó el edificio de la sala de turbinas de la Unidad de Energía número 6, resultando en una detonación posterior". Likhachev calificó el incidente como "deliberado" según un comunicado oficial.
"La explosión no causó daños al equipo primario; sin embargo, abrió un agujero en la pared de la sala de turbinas", añadió el funcionario ruso.
El ejército ucraniano rechazó de manera contundente las acusaciones de Moscú. "Los militares ucranianos actúan estrictamente dentro del derecho internacional humanitario y son plenamente conscientes de las consecuencias de cualquier acción dirigida a instalaciones nucleares", afirmó el ejército en un comunicado.
"En la sección relevante de la línea del frente, no hubo combates activos durante el incidente, y no se utilizaron armas", agregó la declaración militar ucraniana, que describió las afirmaciones rusas como "otra maniobra propagandística más".
La Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) informó que fue notificada por la planta, actualmente bajo administración instalada por el Kremlin, de que un dron impactó un edificio de turbinas en el complejo, dejando supuestamente un agujero en su pared, según publicó en un comunicado.
El director general de la AIEA, Rafael Grossi, expresó seria preocupación sobre el incidente reportado, según la agencia. "Atacar sitios nucleares es como jugar con fuego", citó la AIEA a Grossi en una declaración publicada en la red social X.
La agencia añadió que un equipo de la AIEA presente en la planta nuclear de Zaporiyia ha solicitado acceso para "examinar el edificio de turbinas afectado de primera mano".
Según la AIEA, este sería el primer ataque con dron dentro del perímetro del sitio de la planta desde abril de 2024.
La planta nuclear de Zaporiyia es la más grande de Europa, con una capacidad de casi 6.000 megavatios y seis reactores. Todos los reactores han estado apagados por razones de seguridad desde que la instalación quedó bajo control ruso durante la invasión de Ucrania.
El incidente subraya los riesgos continuos que enfrenta la infraestructura nuclear en zonas de conflicto activo. La planta de Zaporiyia ha sido objeto de preocupación internacional desde que las fuerzas rusas tomaron control de la instalación en las primeras etapas de la guerra, con advertencias repetidas de expertos nucleares sobre los peligros de operaciones militares cerca de reactores nucleares.
La AIEA ha mantenido una presencia permanente en la planta desde septiembre de 2022 para monitorear la situación de seguridad nuclear y radiológica, aunque el acceso de sus inspectores a ciertas áreas ha sido limitado en ocasiones.
Las acusaciones cruzadas entre Moscú y Kiev sobre ataques a la instalación nuclear reflejan el patrón de narrativas contradictorias que ha caracterizado el conflicto desde su inicio. Ambas partes han acusado repetidamente a la otra de poner en peligro la seguridad nuclear en la región.
La comunidad internacional ha expresado reiteradamente su preocupación por la seguridad de las instalaciones nucleares ucranianas durante el conflicto, advirtiendo sobre las potenciales consecuencias catastróficas de cualquier daño significativo a los reactores o sistemas de seguridad críticos.




