Borís Nadezhdin anunció su arresto el lunes a través de Telegram con un escueto mensaje: "Vino la policía, me llevan a la comisaría de Dolgoprudni". El exdiputado de la Duma Estatal, con más de tres décadas de carrera política, fue liberado tras varias horas de detención. Las autoridades rusas lo acusaron de "exhibir símbolos extremistas", según explicó su abogado, Dmitri Trunin. Este cargo, tipificado en el artículo administrativo 20.3, implica la inhabilitación automática para la política.
El Ministerio de Justicia ruso había impuesto el viernes la etiqueta de agente extranjero tanto a Nadezhdin como a su plataforma de voluntarios, denominada Cuartel de candidatos. Nadezhdin denunció en Telegram que se trataba de "una decisión sin precedentes declarar como agente extranjero a un candidato que se presenta a las elecciones a la Duma Estatal y ha comenzado a recolectar firmas de votantes en apoyo a su candidatura".
Las autoridades acusaron al opositor de difundir "información falsa" sobre el Gobierno y el sistema electoral del país, de "llamar a participar en manifestaciones no autorizadas" y de crear material para una organización "indeseable" no identificada. Esta última etiqueta, la de organización indeseable, puede suponer la cárcel para quien mantenga algún vínculo o difunda contenido de las organizaciones declaradas así. Entre ellas figuran Greenpeace, Amnistía Internacional y medios de comunicación como Deutsche Welle.
Nadezhdin fue acusado también de publicar un vídeo en el que aparecía una imagen del disidente Alexéi Navalni, lo que le llevará a juicio. El Kremlin ha empleado esta misma figura penal contra miembros del partido opositor Yábloko, acusándolos de crímenes como publicar una foto de Navalni o expresar condolencias a su familia.
El contexto de represión contra Nadezhdin se remonta a las elecciones presidenciales de 2024. En aquellos comicios, Nadezhdin y la periodista Yekaterina Duntsova fueron los únicos postulantes con una posición antibélica. El político logró recopilar cientos de miles de firmas para oponerse a Vladímir Putin, pero el Kremlin le vetó alegando que la mayoría eran nulas. Específicamente, el Comité Electoral Central ruso denegó su participación argumentando que 9.147 de las 104.734 firmas que analizó presentaban supuestos "errores". Sin embargo, tanto el equipo de Nadezhdin como la ONG Golos, dedicada a la transparencia electoral, denunciaron que los documentos originales no presentaban tales fallos.
Su anterior partido, Iniciativa Cívica, fue liquidado por el Kremlin tras apartarle de las presidenciales hace dos años. Las autoridades declararon en bancarrota al propio político por un préstamo firmado por otra formación a la que perteneció en el pasado. A pesar de estos antecedentes, Nadezhdin decidió presentar su candidatura a las legislativas de septiembre, aunque reconocía que se trataba de un reto enorme y que su oposición al poder le había costado su propio dinero.
En una entrevista concedida a El País en febrero de 2026, Nadezhdin reflexionaba sobre por qué no había sido declarado agente extranjero hasta entonces, a diferencia de otros opositores que están en la cárcel, han muerto en prisión o han sido exiliados forzosamente. "No lo sé, no tengo una respuesta, pero puedo adivinar por qué. Es significativo que tanto Putin como Kiriyenko me conozcan personalmente. He criticado a Putin y sus políticas desde 2003, pero nunca lo insulté personalmente. Nunca invité a nadie a hacerle nada malo. Nunca crucé esos límites y me han conocido personalmente durante 30 años", afirmaba entonces.
Sin embargo, esa prudencia ya no lo protege. La justicia también ha apartado de las elecciones al líder del partido opositor Yábloko, Nikolái Rybakov, al multarle a finales de 2025 por publicar sus condolencias a la familia de Navalni y una foto suya el día de su muerte. Además, varios altos cargos de su formación han ingresado en prisión por cargos como "desacreditar a las Fuerzas Armadas".
Nadezhdin fue un estrecho colaborador de figuras clave de la política rusa. El exdiputado fue miembro de la Unión de Fuerzas de Derechas, en la que participaba el ex viceprimer ministro Borís Nemtsov, asesinado en 2015 por su oposición frontal a la guerra de Donbás, y Serguéi Kiriyenko, actual subjefe del Gabinete presidencial de Putin.
En su proyecto político, Nadezhdin hacía hincapié en dos grandes reformas. Una era modificar las prioridades del Estado y recortar el 40% de los presupuestos destinados al ejército y la seguridad para aumentar el 25% de gasto social y el 10% en infraestructuras. La otra era "superar el síndrome posimperial y el retorno de Rusia a Europa". Nadezhdin era defensor de la paz con Ucrania y consideraba que, desde la perspectiva de Putin, el único fin posible a la guerra era la capitulación de Ucrania, entendida como que el país estuviera gobernado por fuerzas políticas completamente bajo el control de Moscú.
En la entrevista de febrero, Nadezhdin reflexionaba sobre la naturaleza del régimen ruso: "Tenemos un régimen autoritario clásico en Rusia. Lo mismo ocurrió en España bajo el franquismo, un régimen personalista". Esta verticalidad del poder era uno de los motivos por los que el opositor no veía final a la invasión rusa de Ucrania.
Las elecciones legislativas del 20 de septiembre son comicios de resultado previsible, con victoria esperada de Rusia Unida, el partido de Putin. Sin embargo, el Kremlin desea demostrar el respaldo de la población a su líder con imágenes de televisión que reflejen una alta movilización en los colegios electorales. La exclusión de Nadezhdin, junto con la represión contra otros opositores, forma parte de esta estrategia de control electoral.