Rusia ejecutó su mayor ataque con drones y misiles en 2026 contra Ucrania, dejando cientos de miles de personas sin calefacción en medio de temperaturas bajo cero, un día antes de las conversaciones de paz programadas en Abu Dabi.
El ataque ruso, considerado el más extenso del año, golpeó la infraestructura energética y militar ucraniana durante la noche, causando daños significativos en medio de temperaturas que descendieron hasta los -20 grados Celsius en Kiev y -23 grados en Járkov.
Según el Ministerio de Defensa ruso, confirmado por la agencia Interfax, el ataque involucró 71 misiles y 450 drones, de los cuales Ucrania asegura haber interceptado 38 misiles y 412 drones. El resultado fue devastador: más de 1.000 edificios se quedaron sin calefacción, cinco personas resultaron heridas y la base del icónico monumento soviético de la Madre Patria resultó dañada.
El ataque ocurrió justo antes de la segunda ronda de negociaciones trilaterales programadas en Abu Dabi, con la participación de representantes de Ucrania, Rusia y Estados Unidos. El Secretario General de la OTAN, Mark Rutte, quien visitó Kiev, enfatizó que estos ataques no demuestran seriedad sobre la paz.
El presidente ucraniano Volodymyr Zelenskyy señaló que los ataques evidencian que Moscú sigue apostando a la guerra y no toma la diplomacia en serio. Una encuesta del Instituto Internacional de Sociología de Kiev reveló que el 65% de los ucranianos están dispuestos a soportar la guerra el tiempo que sea necesario para lograr una paz justa.
Las negociaciones se centrarán principalmente en cuestiones territoriales, con Rusia buscando el control total de la región de Donetsk, algo que Ucrania ha rechazado categóricamente. El presidente estadounidense Donald Trump manifestó que su administración podría tener buenas noticias pronto sobre los esfuerzos para terminar el conflicto.
Mientras tanto, la situación energética sigue siendo crítica. Maxim Timchenko, CEO de DTEK, la mayor productora privada de energía de Ucrania, advirtió que necesitan tiempo para recuperar la infraestructura destruida en los últimos tres meses y evitar consecuencias trágicas por la falta de suministro eléctrico.
En un contexto geopolítico más amplio, Rusia ha advertido que considerará como objetivos legítimos cualquier despliegue militar extranjero en Ucrania, incluyendo fuerzas europeas. El conflicto continúa sin visos de resolución inmediata, con avances territoriales rusos que casi se duplicaron en enero respecto al mes anterior.