Suecia pide a los padres que guarden sus teléfonos cuando estén con sus hijos
Salud

Suecia pide a los padres que guarden sus teléfonos cuando estén con sus hijos

La Agencia de Salud Pública de Suecia instó este lunes a los padres a reducir el uso de teléfonos móviles en presencia de sus hijos y a declarar zonas del hogar libres de pantallas, después de que investigaciones demostraran que el uso de dispositivos por parte de adultos afecta negativamente el desarrollo infantil y las interacciones familiares.

SALUD1 JUN 2026

La Agencia de Salud Pública de Suecia emitió nuevas directrices este lunes pidiendo a los padres que guarden sus teléfonos móviles cuando pasen tiempo con sus hijos, según informó la cadena pública sueca SVT. Las recomendaciones representan un giro en el debate sobre el uso de pantallas, que tradicionalmente se ha centrado en los menores, para poner el foco en el comportamiento digital de los adultos.

"Guarda tu teléfono cuando estés con tu hijo. Úsalo solo si lo necesitas o cuando lo estén usando juntos", indicó la autoridad sanitaria en un comunicado, según The Guardian. La agencia añadió que los adultos que "crean buenos hábitos de pantalla para sí mismos" influirán en los hábitos de los niños.

Las nuevas directrices surgen después de que el gobierno sueco encargara a la agencia de salud pública el otoño pasado investigar cualquier conexión entre la salud de los niños y la cantidad de tiempo que sus padres o tutores pasan frente a las pantallas, según informó la agencia de noticias Anadolu.

La investigación mostró que el uso de pantallas por parte de los padres puede afectar negativamente sus interacciones con los hijos, y también estableció una conexión entre los hábitos de pantalla de padres e hijos, desarrollando los niños de usuarios intensivos hábitos similares, según The Guardian.

"No creo que la gente se dé cuenta de que [su uso de pantallas] afecta a los niños en la medida en que ahora sabemos que lo hace", dijo el ministro de Asuntos Sociales, Jakob Forssmed, a SVT.

Helena Frielingsdorf, psiquiatra e investigadora de la agencia, explicó que los niños se ven afectados "no solo por lo que dicen los adultos, sino también por lo que hacen los adultos. Por eso, pequeños cambios en la vida cotidiana pueden marcar la diferencia, tanto para las interacciones en el presente como para los propios hábitos del niño con el tiempo", según declaraciones recogidas por Anadolu.

La agencia recomendó que los padres declaren algunas partes del hogar, como el dormitorio o alrededor de la mesa del comedor, como "zonas libres de pantallas", según The Guardian. Las directrices también instan a los padres a "proteger y respetar a tu hijo en línea. Piensa antes de publicar fotos o videos".

Estas nuevas recomendaciones para adultos se suman a las directrices previamente publicadas para niños. Suecia había establecido límites en el tiempo de pantalla no relacionado con la escuela que van desde ninguna exposición para menores de dos años, hasta una hora al día para niños de dos a cinco años, dos horas para niños entre seis y doce años, y tres horas diarias para adolescentes de 13 a 18 años, según The Guardian.

Las directrices también especifican que los niños deben evitar completamente los dispositivos digitales en las horas previas a acostarse, y que los teléfonos móviles, tabletas y computadoras deben dejarse fuera del dormitorio por la noche, según la misma fuente.

Además, el país escandinavo está implementando una prohibición nacional de teléfonos inteligentes en las escuelas escrita en su Ley de Educación, con teléfonos móviles prohibidos en escuelas para niños hasta el noveno grado —hasta los 15-16 años de edad— desde el inicio del período escolar de otoño 2026-27, según The Guardian.

La evidencia científica respalda la preocupación sueca. Un estudio publicado en BMJ Open encontró que los niños de padres que pasaban más tiempo frente a pantallas tenían significativamente más probabilidades de desarrollar los mismos hábitos, según el análisis de Voz.us. Los investigadores concluyeron que el comportamiento digital adulto es uno de los predictores más fuertes del comportamiento digital infantil.

Otro trabajo basado en una muestra representativa de más de 2.300 familias estadounidenses llegó a una conclusión similar: el tiempo de pantalla de los padres fue el factor más influyente para explicar el tiempo de pantalla de los niños, incluso por encima de otras variables del entorno familiar, según Voz.us.

Revisiones sistemáticas de la evidencia muestran que el ejemplo parental tiene un impacto directo tanto en la actividad física de los niños como en los hábitos sedentarios. Reducir el tiempo que los padres pasan frente a dispositivos suele traducirse en una reducción del tiempo de pantalla de los niños, según el mismo análisis.

La explicación psicológica es relativamente simple: los niños interpretan los comportamientos observados como normas sociales. Si el teléfono está constantemente presente en la mesa, en el sofá o durante una conversación familiar, el mensaje implícito es que tal comportamiento es normal y deseable, según Voz.us.

Más allá de las horas de exposición, algunos expertos están preocupados por otro fenómeno menos cuantificable: la fragmentación de la atención. La cuestión no es solo cuánto tiempo pasa un niño frente a una pantalla, sino cuánto tiempo pasa un padre mirando una pantalla mientras el niño intenta interactuar con él, según el análisis de Voz.us.

Varios estudios sobre dinámicas familiares han señalado que las interrupciones frecuentes causadas por teléfonos móviles reducen la calidad de las interacciones entre padres e hijos y dificultan la comunicación emocional, según Voz.us.

Especialmente durante los primeros años de vida, el desarrollo del lenguaje, la regulación emocional y las habilidades sociales dependen en gran medida de las interacciones cara a cara. La investigación sobre el aprendizaje infantil muestra que los niños pequeños aprenden mucho más efectivamente de personas reales que de contenido digital, según la misma fuente.

Sin embargo, existe también una visión crítica que vale la pena incorporar. Algunos investigadores y expertos en política familiar advierten que el debate sobre las pantallas puede simplificarse en exceso. En muchos hogares, especialmente aquellos con menos recursos económicos o con padres que trabajan largas horas, los dispositivos digitales cumplen funciones prácticas: entretener a los niños mientras los adultos trabajan, facilitar tareas educativas o simplemente proporcionar momentos de respiro para los cuidadores, según Voz.us.

Desde esta perspectiva, culpar exclusivamente a los padres puede ser injusto. Además, la evidencia científica actual señala cada vez más que no todas las pantallas son iguales. No es lo mismo un niño consumiendo videos cortos durante horas en soledad que una familia usando una aplicación educativa, viendo un documental juntos o realizando actividades digitales compartidas, según el análisis de Voz.us.

Por esta razón, algunos especialistas argumentan que la conversación debería centrarse menos en el tiempo total y más en la calidad del uso y el contexto familiar, según la misma fuente.

La recomendación sueca refleja una preocupación más amplia sobre la atención compartida en una sociedad perpetuamente conectada, donde las notificaciones compiten constantemente por nuestra atención. La preocupación sueca refleja la creciente evidencia de que los niños no solo heredan nuestros genes o nuestros hábitos, sino también nuestra relación con la tecnología, según Voz.us.

En los últimos dos años, las recomendaciones gubernamentales dirigidas a reducir la exposición digital de los niños se han multiplicado. Las autoridades sanitarias de varios países occidentales han endurecido sus mensajes sobre el uso temprano de dispositivos, la presencia de teléfonos móviles en dormitorios y el consumo excesivo de redes sociales, según Voz.us.

Incluso en la industria tecnológica existe cierta paradoja. Numerosos ejecutivos de grandes empresas tecnológicas han reconocido públicamente que limitan el acceso de sus propios hijos a las pantallas o establecen reglas estrictas sobre su uso, según la misma fuente.

La preocupación ya no se limita a un debate académico. Se ha convertido en un problema de salud pública, según Voz.us.

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La Agencia de Salud Pública de Suecia instó este lunes a los padres a reducir el uso de teléfonos móviles en presencia de sus hijos y a declarar zonas del hogar libres de pantallas, después de que investigaciones demostraran que el uso de dispositivos por parte de adultos afecta negativamente el desarrollo infantil y las interacciones familiares.

1 jun 2026
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La Agencia de Salud Pública de Suecia emitió nuevas directrices este lunes pidiendo a los padres que guarden sus teléfonos móviles cuando pasen tiempo con sus hijos, según informó la cadena pública sueca SVT. Las recomendaciones representan un giro en el debate sobre el uso de pantallas, que tradicionalmente se ha centrado en los menores, para poner el foco en el comportamiento digital de los adultos.

"Guarda tu teléfono cuando estés con tu hijo. Úsalo solo si lo necesitas o cuando lo estén usando juntos", indicó la autoridad sanitaria en un comunicado, según The Guardian. La agencia añadió que los adultos que "crean buenos hábitos de pantalla para sí mismos" influirán en los hábitos de los niños.

Las nuevas directrices surgen después de que el gobierno sueco encargara a la agencia de salud pública el otoño pasado investigar cualquier conexión entre la salud de los niños y la cantidad de tiempo que sus padres o tutores pasan frente a las pantallas, según informó la agencia de noticias Anadolu.

La investigación mostró que el uso de pantallas por parte de los padres puede afectar negativamente sus interacciones con los hijos, y también estableció una conexión entre los hábitos de pantalla de padres e hijos, desarrollando los niños de usuarios intensivos hábitos similares, según The Guardian.

"No creo que la gente se dé cuenta de que [su uso de pantallas] afecta a los niños en la medida en que ahora sabemos que lo hace", dijo el ministro de Asuntos Sociales, Jakob Forssmed, a SVT.

Helena Frielingsdorf, psiquiatra e investigadora de la agencia, explicó que los niños se ven afectados "no solo por lo que dicen los adultos, sino también por lo que hacen los adultos. Por eso, pequeños cambios en la vida cotidiana pueden marcar la diferencia, tanto para las interacciones en el presente como para los propios hábitos del niño con el tiempo", según declaraciones recogidas por Anadolu.

La agencia recomendó que los padres declaren algunas partes del hogar, como el dormitorio o alrededor de la mesa del comedor, como "zonas libres de pantallas", según The Guardian. Las directrices también instan a los padres a "proteger y respetar a tu hijo en línea. Piensa antes de publicar fotos o videos".

Estas nuevas recomendaciones para adultos se suman a las directrices previamente publicadas para niños. Suecia había establecido límites en el tiempo de pantalla no relacionado con la escuela que van desde ninguna exposición para menores de dos años, hasta una hora al día para niños de dos a cinco años, dos horas para niños entre seis y doce años, y tres horas diarias para adolescentes de 13 a 18 años, según The Guardian.

Las directrices también especifican que los niños deben evitar completamente los dispositivos digitales en las horas previas a acostarse, y que los teléfonos móviles, tabletas y computadoras deben dejarse fuera del dormitorio por la noche, según la misma fuente.

Además, el país escandinavo está implementando una prohibición nacional de teléfonos inteligentes en las escuelas escrita en su Ley de Educación, con teléfonos móviles prohibidos en escuelas para niños hasta el noveno grado —hasta los 15-16 años de edad— desde el inicio del período escolar de otoño 2026-27, según The Guardian.

La evidencia científica respalda la preocupación sueca. Un estudio publicado en BMJ Open encontró que los niños de padres que pasaban más tiempo frente a pantallas tenían significativamente más probabilidades de desarrollar los mismos hábitos, según el análisis de Voz.us. Los investigadores concluyeron que el comportamiento digital adulto es uno de los predictores más fuertes del comportamiento digital infantil.

Otro trabajo basado en una muestra representativa de más de 2.300 familias estadounidenses llegó a una conclusión similar: el tiempo de pantalla de los padres fue el factor más influyente para explicar el tiempo de pantalla de los niños, incluso por encima de otras variables del entorno familiar, según Voz.us.

Revisiones sistemáticas de la evidencia muestran que el ejemplo parental tiene un impacto directo tanto en la actividad física de los niños como en los hábitos sedentarios. Reducir el tiempo que los padres pasan frente a dispositivos suele traducirse en una reducción del tiempo de pantalla de los niños, según el mismo análisis.

La explicación psicológica es relativamente simple: los niños interpretan los comportamientos observados como normas sociales. Si el teléfono está constantemente presente en la mesa, en el sofá o durante una conversación familiar, el mensaje implícito es que tal comportamiento es normal y deseable, según Voz.us.

Más allá de las horas de exposición, algunos expertos están preocupados por otro fenómeno menos cuantificable: la fragmentación de la atención. La cuestión no es solo cuánto tiempo pasa un niño frente a una pantalla, sino cuánto tiempo pasa un padre mirando una pantalla mientras el niño intenta interactuar con él, según el análisis de Voz.us.

Varios estudios sobre dinámicas familiares han señalado que las interrupciones frecuentes causadas por teléfonos móviles reducen la calidad de las interacciones entre padres e hijos y dificultan la comunicación emocional, según Voz.us.

Especialmente durante los primeros años de vida, el desarrollo del lenguaje, la regulación emocional y las habilidades sociales dependen en gran medida de las interacciones cara a cara. La investigación sobre el aprendizaje infantil muestra que los niños pequeños aprenden mucho más efectivamente de personas reales que de contenido digital, según la misma fuente.

Sin embargo, existe también una visión crítica que vale la pena incorporar. Algunos investigadores y expertos en política familiar advierten que el debate sobre las pantallas puede simplificarse en exceso. En muchos hogares, especialmente aquellos con menos recursos económicos o con padres que trabajan largas horas, los dispositivos digitales cumplen funciones prácticas: entretener a los niños mientras los adultos trabajan, facilitar tareas educativas o simplemente proporcionar momentos de respiro para los cuidadores, según Voz.us.

Desde esta perspectiva, culpar exclusivamente a los padres puede ser injusto. Además, la evidencia científica actual señala cada vez más que no todas las pantallas son iguales. No es lo mismo un niño consumiendo videos cortos durante horas en soledad que una familia usando una aplicación educativa, viendo un documental juntos o realizando actividades digitales compartidas, según el análisis de Voz.us.

Por esta razón, algunos especialistas argumentan que la conversación debería centrarse menos en el tiempo total y más en la calidad del uso y el contexto familiar, según la misma fuente.

La recomendación sueca refleja una preocupación más amplia sobre la atención compartida en una sociedad perpetuamente conectada, donde las notificaciones compiten constantemente por nuestra atención. La preocupación sueca refleja la creciente evidencia de que los niños no solo heredan nuestros genes o nuestros hábitos, sino también nuestra relación con la tecnología, según Voz.us.

En los últimos dos años, las recomendaciones gubernamentales dirigidas a reducir la exposición digital de los niños se han multiplicado. Las autoridades sanitarias de varios países occidentales han endurecido sus mensajes sobre el uso temprano de dispositivos, la presencia de teléfonos móviles en dormitorios y el consumo excesivo de redes sociales, según Voz.us.

Incluso en la industria tecnológica existe cierta paradoja. Numerosos ejecutivos de grandes empresas tecnológicas han reconocido públicamente que limitan el acceso de sus propios hijos a las pantallas o establecen reglas estrictas sobre su uso, según la misma fuente.

La preocupación ya no se limita a un debate académico. Se ha convertido en un problema de salud pública, según Voz.us.

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