

Camboya y Tailandia iniciaron un proceso de conciliación obligatoria bajo la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar para resolver una disputa territorial marítima de décadas que podría desbloquear reservas de petróleo y gas valoradas en 300.000 millones de dólares en el Golfo de Tailandia, según estimaciones citadas por ambos gobiernos. El proceso se activa después de que Bangkok se retirara en mayo de un acuerdo de 2001 que comprometía a ambos países a resolver sus reclamos superpuestos sobre 26.000 kilómetros cuadrados de territorio marítimo.
Camboya presentó a principios de junio una notificación de "consulta obligatoria" ante la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, invitando efectivamente a Tailandia a participar en conversaciones de conciliación respaldadas por la ONU sobre sus reclamos superpuestos en el Golfo de Tailandia, según reportó DW.
La presentación se produce después de que Tailandia se retirara en mayo de un memorando de entendimiento de 2001 con Camboya que había comprometido a ambas naciones a resolver los reclamos en competencia y desarrollar conjuntamente los campos de petróleo y gas, según la fuente.
La retirada tailandesa del acuerdo ocurre en medio de tensiones entre los vecinos que han estado en aumento desde que una disputa fronteriza terrestre se tornó mortal el año pasado, según DW. Múltiples enfrentamientos armados sobre reclamos fronterizos terrestres en competencia dejaron decenas de soldados y civiles muertos, según la información disponible.
**El mecanismo de conciliación de la ONU**
Bajo el proceso de la cláusula de conciliación de la convención de la ONU, Camboya y Tailandia han seleccionado cada uno dos expertos independientes como "conciliadores" para la "comisión de conciliación" ad hoc, según DW.
La comisión investigará los hechos y la posición legal de cada estado para entregar un conjunto de recomendaciones no vinculantes, que también se envían en un informe al secretario general de la ONU, según la fuente.
Los expertos independientes seleccionados por Camboya y Tailandia tienen hasta finales de julio para elegir un presidente que complete la comisión, que luego tiene 12 meses para emitir un informe con recomendaciones no vinculantes, según DW.
Los cuatro conciliadores son de Dinamarca, Francia, Alemania y Sudáfrica, según Phattharaphong Saengkrai, profesor de derecho internacional en la Universidad Thammasat de Tailandia, citado por DW.
**Reservas energéticas masivas en juego**
Según estimaciones citadas por los gobiernos tailandés y camboyano, el área de reclamos superpuestos en el Golfo de Tailandia puede contener 300.000 millones de dólares (263.000 millones de euros) en reservas de petróleo y gas sin explotar según algunas estimaciones aproximadas, incluyendo 11 billones de pies cúbicos de gas natural solamente, según DW.
"Ambos países se beneficiarían sustancialmente. Los campos petroleros de Tailandia han estado en declive durante algunos años, lo que ha llevado a importaciones de gas natural licuado", dijo William Jones, profesor asistente en la Universidad Mahidol de Tailandia, citado por DW.
Camboya, mientras tanto, depende completamente de las importaciones para su petróleo y gas, según Jones. Y sin refinerías propias, probablemente tendría que enviar cualquier petróleo y gas que extraiga del Golfo a Tailandia para su procesamiento, al menos hasta que desarrolle su propia capacidad, según el académico.
"Independientemente, dados los altos precios de la energía, los niveles de dependencia y ahora la incertidumbre añadida desde Oriente Medio, el Golfo de Tailandia proporcionaría un buen amortiguador para el consumo y ganancias saludables para los involucrados", dijo Jones a DW.
**Obstáculos políticos y desconfianza mutua**
Pero los obstáculos para alcanzar un acuerdo pueden ser igual de grandes, especialmente a la sombra de los combates fronterizos del año pasado, según DW. Si bien Camboya y Tailandia no han intercambiado fuego durante meses, ambos ejércitos permanecen en alerta y una desconfianza mutua es profunda, según la fuente.
Y debido a que las recomendaciones de la comisión de conciliación serán no vinculantes, Camboya y Tailandia tendrían que adoptarlas por elección propia, según DW.
Bangkok inicialmente dudó en participar. Habiendo perdido varios casos sobre reclamos territoriales en competencia ante Camboya en tribunales de la ONU en el pasado, Tailandia preferiría no involucrar a organismos internacionales en sus disputas fronterizas, según la información disponible.
"Pero una vez que Camboya comenzó oficialmente el proceso, entonces Tailandia básicamente tenía dos opciones: simplemente no participar y quedar mal y que el secretario general de la ONU elija tus conciliadores y todo esto por ti, o simplemente entrar en ello con los ojos bien abiertos", dijo Jones, citado por DW.
El hecho de que Tailandia finalmente eligiera participar es "ya una buena señal", dijo Saengkrai, citado por DW.
**Precedente de Timor Oriental y Australia**
Desde que la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar entró en vigor en 1994, su cláusula de conciliación ha sido invocada solo una vez antes: por Timor Oriental contra Australia en 2016, según DW. En dos años, habían alcanzado un acuerdo, según la fuente.
Saengkrai dijo que la conciliación de Timor Oriental y Australia comenzó bajo condiciones posiblemente aún más sombrías que las actuales entre Camboya y Tailandia, según DW.
Australia y Timor Oriental iniciaron sus conversaciones de conciliación tras revelaciones de que Australia había estado espionando a Timor Oriental para intentar obtener ventaja en negociaciones bilaterales anteriores, según la fuente.
A pesar de estos obstáculos, ambos países pudieron alcanzar un acuerdo "en parte debido a las extensas medidas de construcción de confianza introducidas por los conciliadores", dijo Saengkrai, citado por DW.
Con Camboya y Tailandia habiendo seleccionado a dos de los conciliadores que ayudaron a Timor Oriental y Australia a resolver su disputa, "podríamos esperar algo de sabiduría diplomática de ellos nuevamente", agregó Saengkrai, según DW.
**El desafío del sentimiento público**
"El entorno político realmente no es propicio. Hay muchos sentimientos heridos y odio del lado tailandés, y me imagino que del camboyano también", dijo Jones, citado por DW.
"Las relaciones están bastante envenenadas, desde arriba hasta abajo debido al año pasado", agregó, según la fuente.
Incluso si los líderes quisieran comprometerse, el fervor nacionalista que los combates han despertado entre el público podría resultar desafiante, según Jones.
"El mayor obstáculo va a ser la política y la óptica detrás de esto", dijo Jones, citado por DW. "Esto incluye cómo los gobiernos preparan a las poblaciones en términos de sus comunicaciones, preparando el terreno con meses de anticipación y construyendo la voluntad política para realmente llevar a cabo estas recomendaciones", agregó, según la fuente.
Matthew Wheeler, analista senior de Asia Sudoriental para el Grupo Internacional de Crisis, y Saengkrai coincidieron en que el sentimiento público puede resultar el mayor obstáculo para un acuerdo, especialmente en Tailandia, según DW.
"La buena noticia es que la conciliación dura al menos 12 meses, por lo que el sentimiento público puede mejorar. Pero en este momento puede ser ligeramente demasiado temprano", dijo Saengkrai, citado por DW.
El proceso podría extenderse —la Convención sobre el Derecho del Mar no especifica por cuánto tiempo— mediante consentimiento mutuo, según Saengkrai citado por DW.
"Estamos hablando de 12 a 18 meses, así que con suerte proporcionará tiempo para dejar las cosas malas que sucedieron el año pasado más atrás en el espejo retrovisor", dijo Jones, según DW.
**Perspectivas del proceso**
"El proceso de conciliación obligatoria puede ser útil para ayudar a Camboya y Tailandia a lograr un acuerdo sobre reclamos marítimos superpuestos", dijo Wheeler, citado por DW.
Saengkrai dijo que como los cuatro conciliadores son de Dinamarca, Francia, Alemania y Sudáfrica, su aporte externo también viene con el potencial de un pensamiento fresco, según DW.
"Necesitamos un avance, y el avance puede venir de las partes mismas. Pero con estos cinco abogados internacionales y diplomáticos altamente calificados y experimentados, podrían presentar algunas ideas con las que ambas partes puedan estar de acuerdo", dijo a DW, según la fuente.
Wheeler dijo que la participación de abogados y diplomáticos extranjeros también puede darle a Camboya el "espacio político" que necesitaría para retroceder de algunos de sus reclamos más "excesivos" en el Golfo de Tailandia, "lo que mejoraría las perspectivas de un acuerdo equitativo", según DW.