

Científicos de la Universidad de Reading y la Universidad Técnica de Dinamarca han demostrado que la tecnología de ARNm utilizada en las vacunas contra el COVID-19 podría proteger el tejido muscular del daño causado por mordeduras de serpiente, según un estudio publicado el 24 de noviembre en la revista Trends in Biotechnology.
La investigación, centrada en el veneno de la serpiente Bothrops asper, común en América Central y Sudamérica, muestra resultados prometedores para prevenir las discapacidades permanentes que suelen sufrir las víctimas de mordeduras, incluso después de recibir tratamientos convencionales.
Según el estudio, el equipo de investigación envolvió moléculas específicas de ARNm en pequeñas partículas de grasa que, al ser inyectadas en el músculo, enseñan a las células a producir anticuerpos protectores que previenen el daño causado por el veneno. Esta innovación podría reducir significativamente las lesiones e impactos provocados por mordeduras de serpiente, que causan aproximadamente 140.000 muertes en todo el mundo y 400.000 discapacidades permanentes cada año.
"Por primera vez, hemos demostrado que la tecnología de ARNm puede proteger el tejido muscular del daño inducido por veneno de serpiente. Esto abre una puerta completamente nueva para el tratamiento de mordeduras de serpiente, particularmente las lesiones locales que los antivenenos actuales tienen dificultades para prevenir", afirmó el profesor Sakthi, autor principal del estudio de la Universidad de Reading.
Por su parte, el profesor Andreas Laustsen, quien codirigió esta investigación desde la Universidad Técnica de Dinamarca, señaló: "Probamos este tratamiento con veneno de serpiente, pero esta tecnología podría ser aún más útil para otras condiciones donde las toxinas causan daño gradualmente. Por ejemplo, podría ayudar a bloquear toxinas dañinas producidas por bacterias durante infecciones".
**Protección muscular efectiva**
Los antivenenos actuales funcionan bien contra toxinas en el torrente sanguíneo, pero tienen dificultades para llegar al tejido muscular dañado alrededor del sitio de la mordedura. En pruebas de laboratorio utilizando células musculares humanas, el nuevo tratamiento redujo el daño tanto de una toxina individual como del veneno completo. Los anticuerpos protectores aparecieron dentro de las 12-24 horas posteriores a la inyección de ARNm. En ratones, una sola inyección de ARNm protegió el tejido muscular del daño inducido por toxinas cuando se administró 48 horas antes de la exposición al veneno.
El tratamiento redujo los signos clave de daño muscular. Los ratones que recibieron el tratamiento con ARNm antes de ser expuestos a la toxina mostraron niveles más bajos de enzimas como la creatina quinasa y la lactato deshidrogenasa, que se liberan cuando el músculo está lesionado. El tratamiento también preservó la estructura muscular saludable.
Los investigadores afirman que su enfoque podría funcionar junto con los antivenenos tradicionales. Los tratamientos estándar manejan las toxinas en la sangre, mientras que los anticuerpos administrados mediante ARNm podrían proteger los tejidos locales a los que los antivenenos no pueden llegar tan bien, además de neutralizar las toxinas en la circulación.
**Desafíos pendientes**
El equipo de investigación señala que aún quedan varios desafíos antes de que el nuevo tratamiento pueda ayudar a los pacientes. Los anticuerpos tardan horas en desarrollarse, y el tratamiento actualmente se dirige solo a una toxina. Las versiones futuras necesitarían proteger contra múltiples componentes del veneno. El almacenamiento en áreas remotas sin refrigeración también presenta dificultades.
"Ahora necesitamos ampliar este enfoque para atacar múltiples toxinas del veneno y resolver los desafíos de almacenamiento para áreas rurales, así como garantizar una producción más rápida de anticuerpos en los tejidos. El potencial para reducir las discapacidades entre las víctimas de mordeduras de serpiente es significativo", explicó el profesor Sakthi.
El equipo planea desarrollar tratamientos dirigidos a toxinas adicionales y probar si el enfoque funciona cuando se administra después de que ocurre una mordedura.
El estudio completo está disponible en la revista Trends in Biotechnology a través del enlace: https://doi.org/10.1016/j.tibtech.2025.10.017.