Un tiroteo durante la cena anual de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca el sábado 26 de abril de 2026 marcó el tercer intento de asesinato contra el presidente Donald Trump en menos de dos años, según fuentes oficiales. El atacante, que portaba múltiples armas y dejó un manifiesto dirigido contra funcionarios de la administración Trump, fue neutralizado por el Servicio Secreto. El incidente, que no dejó heridos graves, intensifica el debate nacional sobre el aumento de la violencia política en Estados Unidos y sus causas.
El tiroteo ocurrió en el hotel Washington Hilton durante la cena anual de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca, un evento que tradicionalmente reúne a periodistas, funcionarios gubernamentales y figuras políticas de ambos partidos, según reportó la BBC. El fiscal general Todd Blanche confirmó que el sospechoso "aparentemente tenía la intención de atacar a personas que trabajan en la administración, probablemente incluyendo al presidente", según información del Departamento de Justicia.
Un agente del Servicio Secreto resultó herido durante el enfrentamiento, aunque no se reportaron otras víctimas, según declaraciones oficiales. El atacante dejó un manifiesto en el que afirmaba que todos los funcionarios de la administración Trump, excepto uno, eran sus objetivos, según informó el representante Tom Cole en un comunicado oficial.
Este incidente representa el tercer ataque directo contra Trump desde julio de 2024. El primero ocurrió durante un mitin de campaña en Butler, Pensilvania, donde un tirador disparó contra el entonces candidato presidencial, rozándole la oreja antes de ser abatido por un francotirador del Servicio Secreto, según la BBC. El segundo intento tuvo lugar en septiembre de 2024 en su club de golf en Palm Beach, Florida, donde un hombre fue descubierto escondido entre arbustos con un rifle apuntando hacia el campo de golf. Un agente del Servicio Secreto neutralizó al sospechoso antes de que Trump entrara en su línea de visión, según fuentes oficiales.
Adicionalmente, el Servicio Secreto mató a un hombre armado que intentaba entrar al club Mar-a-Lago de Trump, aunque el presidente no se encontraba en Florida en ese momento, según reportó la BBC.
La violencia política en Estados Unidos ha experimentado un aumento significativo. Los incidentes reportados de violencia política aumentaron un 30% entre 2024 y 2025, según el Consorcio Nacional para el Estudio del Terrorismo y Respuestas al Terrorismo de la Universidad de Maryland, que incluye tanto ataques exitosos como intentos fallidos creíbles, según reportó Fox11.
Entre los ataques recientes se encuentra el asesinato del activista conservador Charlie Kirk, quien fue tiroteado mientras organizaba un evento en la Universidad del Valle de Utah en septiembre de 2025, según la BBC. Dos funcionarios de la embajada israelí fueron asesinados a tiros en Washington en mayo de 2025. La ex presidenta demócrata de la Cámara de Representantes de Minnesota, Melissa Hortman, y su esposo fueron asesinados en su hogar el verano pasado, el mismo día en que el senador estatal demócrata John Hoffman y su esposa recibieron múltiples disparos. La casa del gobernador demócrata de Pensilvania, Josh Shapiro, fue incendiada mientras él y su familia estaban dentro, según Fox11.
Las amenazas también han aumentado contra funcionarios menos prominentes. La Policía del Capitolio de Estados Unidos reportó casi 15.000 declaraciones preocupantes contra miembros del Congreso, sus familias y personal el año pasado, una cifra que estaba por debajo de 4.000 en 2017, según Fox11.
La respuesta política al incidente del sábado siguió un patrón familiar. Trump inicialmente llamó a la unidad nacional durante una conferencia de prensa en la Casa Blanca el sábado por la noche. "Tenemos que resolver nuestras diferencias", dijo Trump en la Casa Blanca después del tiroteo, según Fox11. "Diré que había republicanos, demócratas, independientes, conservadores, liberales y progresistas, había un grupo récord de personas, y había una tremenda cantidad de amor y unión. Observé, observé, y quedé muy, muy impresionado por eso".
Un editorial del Wall Street Journal observó que "sus muchos detractores deberían reconocer que sus comentarios del sábado por la noche en una conferencia de prensa en la Casa Blanca dieron las notas correctas de gratitud y camaradería", según la BBC.
Sin embargo, el domingo por la noche, durante una entrevista con el programa 60 Minutes de CBS, Trump culpó a los demócratas de crear una atmósfera que fomentó el tiroteo, según la BBC. "Creo que el discurso de odio de los demócratas, mucho más, es muy peligroso. Realmente creo que es muy peligroso para el país", dijo Trump a 60 Minutes al día siguiente, según Fox11. Durante la misma entrevista, Trump calificó a la entrevistadora Norah O'Donnell como "una desgracia" y "horrible" después de que ella preguntara sobre el manifiesto escrito por el presunto atacante, según la BBC.
El representante Tom Cole, en un comunicado oficial, criticó duramente la retórica política actual. "Cuando escucho a políticos comparar al presidente con Hitler o comparar agencias federales de aplicación de la ley como Inmigración y Control de Aduanas y la Patrulla Fronteriza con la Gestapo y las SS de la Alemania nazi, estoy consternado", declaró Cole. "Cualquiera que haya leído los libros de historia sabe cuán falsas y fuera de contacto con la realidad son esas comparaciones. Además, debería ser obvio que tal retórica es peligrosa. De hecho, este tipo de retórica es exactamente lo que impulsa a los miembros inestables y propensos a la violencia de nuestra sociedad a actuar".
El representante Ro Khanna, demócrata de California, propuso el domingo la creación de una comisión nacional bipartidista para estudiar la violencia política y cómo el país puede abordar el problema, según Fox11. "Necesitamos una comisión nacional bipartidista para la violencia política en este país", dijo Khanna en el programa Meet the Press de NBC. "Deberíamos examinar las redes sociales. Deberíamos examinar los problemas de salud mental. Deberíamos examinar el lenguaje. Pero necesitamos hacer algo para bajar la temperatura". La propuesta aún no ha obtenido un respaldo público significativo de otros legisladores, a pesar de los repetidos llamados para abordar el problema, según Fox11.
La respuesta de Trump desde el tiroteo se ha centrado en gran medida en eliminar los obstáculos para construir un salón de baile masivo en la Casa Blanca donde antes estaba el ala este de la mansión, según la BBC. El domingo, Trump publicó en redes sociales que el incidente del sábado era "exactamente la razón" por la que quiere el salón de baile, según la BBC.
En una carta al grupo de preservación histórica que presentó una demanda cuestionando la legalidad del salón de baile, el fiscal general adjunto Brett Shumate dijo que la estructura garantizaría la "seguridad y protección" del presidente, según la BBC. "Su demanda pone en grave riesgo las vidas del presidente, su familia y su personal", escribió Shumate.
Varios republicanos en el Congreso prometieron presentar legislación que autorice explícitamente el salón de baile, según la BBC. "El salón de baile será una solución para esto", dijo el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, refiriéndose a la cena de corresponsales, en una entrevista del lunes en Fox News. "Será un ambiente seguro para hacer eventos como ese".
No está claro si la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca, que organiza la cena de recaudación de fondos, querría que el presidente, tradicionalmente un invitado, organizara el evento anual, según la BBC. E incluso con un salón de baile fortificado a su disposición, los presidentes típicamente viajan por Estados Unidos para discursos, eventos de recaudación de fondos y otras apariciones públicas.
Un salón de baile por sí solo no abordará completamente las preocupaciones de seguridad planteadas por el incidente del sábado, según la BBC. Estas preocupaciones incluyen cómo un hombre pudo introducir armas en un edificio que albergaba a un presidente y altos funcionarios gubernamentales, si el perímetro de seguridad establecido por el Servicio Secreto de Estados Unidos fue suficiente, y si los huéspedes en otras partes del hotel deberían haber sido examinados.
Según un funcionario de alto nivel de la administración, la jefa de gabinete de la Casa Blanca, Susie Wiles, se reunirá a principios de esta semana con funcionarios del Servicio Secreto para "discutir el protocolo y las prácticas para eventos importantes" que involucren al presidente, incluidas las celebraciones del 250 aniversario de Estados Unidos este verano, según la BBC.
Después del tiroteo en Butler, Trump redujo drásticamente sus mítines al aire libre. Desde que se convirtió en presidente, ha preferido apariciones en bases militares seguras y discursos y mesas redondas en lugares más pequeños. Las apariciones públicas más grandes se han trasladado a arenas cubiertas, donde es más fácil para el Servicio Secreto examinar a los asistentes, según la BBC.
Sin embargo, con las elecciones de medio término acercándose, Trump se verá presionado a salir a la campaña electoral para alentar a sus partidarios, que a menudo se quedan en casa cuando él no está en la boleta, a que salgan a votar, según la BBC. Una mentalidad de búnker puede hacer que el presidente esté más seguro, pero podría tener un costo político.
El senador Thom Tillis, republicano de Carolina del Norte, describió las redes sociales como un "amplificador" que se dirige a "personas vulnerables", según Fox11. "Lo que el pueblo estadounidense necesita hacer es tomar un respiro, confirmar sus hechos, hablar con sus funcionarios electos, pensar un poco antes de juzgar a las personas. Todos tienen un papel que desempeñar", dijo Tillis. "Y nosotros en cargos electos también. Nuestras palabras importan".
Cole también señaló que muchos de los funcionarios de aplicación de la ley que actuaron con valentía y rapidez para proteger al presidente, vicepresidente, miembros del gabinete y muchos de sus colegas el sábado por la noche están operando actualmente bajo una agencia que no está financiada. "Los eventos en la cena de corresponsales de la Casa Blanca este fin de semana demuestran cuán inaceptable es no financiar al gobierno, particularmente al Departamento de Seguridad Nacional, durante este tiempo de amenazas del extranjero y agitación política en casa", declaró Cole.
"Es un gran error no financiar al DHS y a los agentes de aplicación de la ley desinteresados que trabajan dentro de esa agencia. Nunca, nunca deberíamos cerrar una agencia que protege no solo al presidente, sino a cada ciudadano estadounidense. Es inaceptable e imprudente", añadió Cole. Según su declaración, la Cámara de Representantes, bajo el liderazgo del presidente Johnson, ha votado para financiar completamente al DHS en cinco ocasiones separadas. Es el Senado el que no lo ha hecho, y no porque la mayoría del Senado no lo favorezca. De hecho, la mayoría de ambas cámaras han votado para financiar al Departamento de Seguridad Nacional repetidamente. El retraso durante este tiempo de amenazas a la nación se debe al mal uso de una regla del Senado, el filibustero, según Cole.
Los estadounidenses tienen la misma probabilidad de ver el extremismo tanto de la derecha como de la izquierda como un problema importante, pero los partidarios ven abrumadoramente al otro lado como un mayor riesgo, según Pew Research Center citado por Fox11. La respuesta más común para el mayor impulsor del aumento de la violencia es la retórica peligrosa con un 14%, seguida de la polarización partidista con un 11% y un 10% que dijo una falta de voluntad para comprometerse o comprender a personas con puntos de vista diferentes.
Otra encuesta del Instituto de Investigación de Religión Pública encontró que la mayoría de los estadounidenses culpan a la desinformación generada por inteligencia artificial y a los fracasos de los líderes políticos para condenar la retórica violenta como el principal culpable, según Fox11.
Una encuesta del Pew Research Center realizada el otoño pasado encontró una amplia preocupación en todo el espectro político, pero fuertes desacuerdos partidistas sobre qué lado es la mayor amenaza, según Fox11.
En la escena del sábado por la noche en el salón de baile, muchos asistentes habían experimentado previamente violencia política. Erika Kirk, cuyo esposo, el activista conservador Charlie Kirk, fue asesinado a tiros en septiembre pasado, estaba llorando, según la BBC. El congresista Steve Scalise, líder de la mayoría en la Cámara de Representantes que sufrió heridas potencialmente mortales en un tiroteo durante una práctica de béisbol con compañeros republicanos en 2017, fue escoltado por seguridad, según la BBC. También lo fue el secretario de Salud Robert F. Kennedy Jr., quien perdió a su padre y tío por balas de asesinos, según la BBC. Muchos periodistas presentes habían estado en el mitin de 2024 en Butler, Pensilvania, donde un atacante abrió fuego contra Donald Trump, rozándole la oreja, antes de ser asesinado por un francotirador del Servicio Secreto, según la BBC.