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Terremoto en Venezuela deja miles de muertos y desaparecidos en medio de crisis institucional

Un terremoto de gran magnitud ha devastado Venezuela, dejando miles de muertos y desaparecidos en un país que carece de medios y personal cualificado para afrontar el rescate urgente, según reportes que describen escenas comparables a zonas de guerra con edificios colapsados y víctimas atrapadas bajo los escombros.

INTERNACIONAL7 JUL 2026

Las imágenes aéreas de la devastación causada por el terremoto en Venezuela muestran edificios destripados como acordeones de hormigón con los inquilinos engullidos dentro, según describe el diario El País. La catástrofe natural ha expuesto la profunda crisis institucional de un país rico en recursos naturales que malgasta estos dones para perpetuar una economía precaria.

El sismo, que ocurrió en una zona de fallas submarinas, ha dejado miles de muertos y desaparecidos en un contexto de impotencia generalizada ante la incapacidad del Estado para ordenar el caos y proporcionar el mínimo servicio público para amparar a los afectados, según el análisis publicado.

La tragedia llega en un momento crítico para Venezuela, meses después de que el país presenciara el secuestro de su presidente Nicolás Maduro por un comando estadounidense sin resistencia militar significativa, una acción que fue probablemente pactada, según indica la fuente. Este episodio evidenció la fragilidad de un régimen que presume de militarismo pero carece de capacidad operativa real.

El país sudamericano enfrenta la emergencia sin los recursos necesarios para un rescate efectivo. Bajo el chavismo, Venezuela puso más generales en nómina que cualquier otro ejército, pero estos no sirven para sacar a la gente de bajo las ruinas en un cataclismo de esta magnitud, según señala el reporte. Las fuerzas armadas, caracterizadas por una lealtad a cobro, se emplean más en amedrentar a la población local que en protegerla.

La crisis actual tiene raíces profundas en la historia reciente del país. Antes de la llegada de Hugo Chávez al poder, Venezuela ya presentaba desigualdades extremas, con una Caracas rodeada de ranchitos en pobreza absoluta mientras existían fincas de lujo, según describe la fuente. La inseguridad provocada por esta desigualdad se evidenciaba en urbanizaciones de lujo protegidas militarmente y edificios de veinte plantas con rejas en cada ventana por temor a los asaltos.

Los venezolanos eligieron a Chávez, un militar golpista y retórico, para enderezar el destino violento del país, pero poco a poco, pese a las nuevas atenciones para los más desfavorecidos, se fue imponiendo la sensación de que el error de juicio saldría caro, según el análisis. El enroque entre la oposición interna y externa, también proclive al golpismo, se hizo perverso.

Las últimas elecciones, en las que Maduro recurrió al amaño para permanecer en el poder, cedieron el protagonismo al presidente estadounidense Donald Trump, según indica la fuente. Estados Unidos reprogramó a la cúpula del régimen y se apoderó del dinero que produce la extracción de petróleo, verdadero fin de todos los principios, según describe el reporte.

Existe incertidumbre sobre si la ingente cantidad de barriles que el país extrae de su subsuelo ha tenido algo que ver en los movimientos sísmicos que provocaron la tragedia actual en la zona de fallas submarinas, según plantea la fuente. Esta pregunta se suma a preocupaciones similares sobre las consecuencias del fracking indiscriminado en Estados Unidos.

La corrupción del militarismo autoritario ha provocado el mismo espejismo de siempre: unas fuerzas armadas de lealtad a cobro que no protegen a la población, según concluye el análisis. La tragedia multiplica la indefensión de una sociedad que, en lugar de encontrar amparo en sus instituciones, enfrenta sola las consecuencias de décadas de mala gestión y corrupción sistemática.

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7 jul 2026
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Las imágenes aéreas de la devastación causada por el terremoto en Venezuela muestran edificios destripados como acordeones de hormigón con los inquilinos engullidos dentro, según describe el diario El País. La catástrofe natural ha expuesto la profunda crisis institucional de un país rico en recursos naturales que malgasta estos dones para perpetuar una economía precaria.

El sismo, que ocurrió en una zona de fallas submarinas, ha dejado miles de muertos y desaparecidos en un contexto de impotencia generalizada ante la incapacidad del Estado para ordenar el caos y proporcionar el mínimo servicio público para amparar a los afectados, según el análisis publicado.

La tragedia llega en un momento crítico para Venezuela, meses después de que el país presenciara el secuestro de su presidente Nicolás Maduro por un comando estadounidense sin resistencia militar significativa, una acción que fue probablemente pactada, según indica la fuente. Este episodio evidenció la fragilidad de un régimen que presume de militarismo pero carece de capacidad operativa real.

El país sudamericano enfrenta la emergencia sin los recursos necesarios para un rescate efectivo. Bajo el chavismo, Venezuela puso más generales en nómina que cualquier otro ejército, pero estos no sirven para sacar a la gente de bajo las ruinas en un cataclismo de esta magnitud, según señala el reporte. Las fuerzas armadas, caracterizadas por una lealtad a cobro, se emplean más en amedrentar a la población local que en protegerla.

La crisis actual tiene raíces profundas en la historia reciente del país. Antes de la llegada de Hugo Chávez al poder, Venezuela ya presentaba desigualdades extremas, con una Caracas rodeada de ranchitos en pobreza absoluta mientras existían fincas de lujo, según describe la fuente. La inseguridad provocada por esta desigualdad se evidenciaba en urbanizaciones de lujo protegidas militarmente y edificios de veinte plantas con rejas en cada ventana por temor a los asaltos.

Los venezolanos eligieron a Chávez, un militar golpista y retórico, para enderezar el destino violento del país, pero poco a poco, pese a las nuevas atenciones para los más desfavorecidos, se fue imponiendo la sensación de que el error de juicio saldría caro, según el análisis. El enroque entre la oposición interna y externa, también proclive al golpismo, se hizo perverso.

Las últimas elecciones, en las que Maduro recurrió al amaño para permanecer en el poder, cedieron el protagonismo al presidente estadounidense Donald Trump, según indica la fuente. Estados Unidos reprogramó a la cúpula del régimen y se apoderó del dinero que produce la extracción de petróleo, verdadero fin de todos los principios, según describe el reporte.

Existe incertidumbre sobre si la ingente cantidad de barriles que el país extrae de su subsuelo ha tenido algo que ver en los movimientos sísmicos que provocaron la tragedia actual en la zona de fallas submarinas, según plantea la fuente. Esta pregunta se suma a preocupaciones similares sobre las consecuencias del fracking indiscriminado en Estados Unidos.

La corrupción del militarismo autoritario ha provocado el mismo espejismo de siempre: unas fuerzas armadas de lealtad a cobro que no protegen a la población, según concluye el análisis. La tragedia multiplica la indefensión de una sociedad que, en lugar de encontrar amparo en sus instituciones, enfrenta sola las consecuencias de décadas de mala gestión y corrupción sistemática.

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