El Partido Comunista de Vietnam consolidó el poder de To Lam este viernes, otorgándole los cargos de secretario general del partido y presidente durante su congreso nacional, en un movimiento que rompe con la tradicional distribución de autoridad entre cuatro líderes y acerca al país al modelo de liderazgo centralizado de China.
El Congreso del Partido Comunista de Vietnam, que estaba programado para finalizar el domingo, concluyó dos días antes de lo previsto este viernes, señalando un fuerte consenso o una oposición sofocada al creciente poder de To Lam, según reporta la BBC.
La reelección de To Lam, de 68 años, como secretario general del partido era ampliamente esperada, pero su designación simultánea como presidente representa un cambio significativo en el sistema político vietnamita. Según el New York Times, este movimiento "altera el reparto tradicional de autoridad entre cuatro líderes" y "acerca a Vietnam al modelo de hombre fuerte de China, que Hanói ha evitado durante mucho tiempo".
"Nos comprometemos a permanecer unidos", declaró To Lam en uno de sus discursos finales el viernes, según el New York Times. "Camaradas", añadió, "el camino por delante todavía contiene muchas tareas importantes, que requieren alta determinación, disciplina estricta y esfuerzo incesante".
El profesor Edmund Malesky, de economía política en la Universidad Duke, destacó a la BBC lo inusual de la situación: "Esta es la concentración de poder más fuerte en un solo individuo que he visto desde 1991".
To Lam asumió el liderazgo hace 18 meses tras la muerte de su predecesor Nguyen Phu Trong, un ideólogo comunista de vieja escuela que había presidido una amplia campaña anticorrupción. Como jefe del Ministerio de Seguridad Pública, To Lam había liderado la purga de funcionarios acusados de corrupción, pero después de obtener el cargo principal anunció un cambio dramático de dirección, según informa la BBC.
El nuevo enfoque de To Lam se centra en la reforma y el crecimiento, con planes que son los más audaces que el país ha visto en 40 años. Primero, anunció una revisión completa de la administración vietnamita, reduciendo capas de burocracia, disminuyendo el número de provincias de 63 a 34, y despidiendo al menos a 100,000 empleados gubernamentales.
Luego vino la Resolución 68, aprobada el 4 de mayo del año pasado en una reunión del politburó, el máximo órgano de decisión entre congresos del partido. Esta resolución estableció que el sector privado será "la fuerza motriz más importante de la economía nacional", un cambio significativo respecto a la postura anterior del gobierno que lo consideraba "una fuerza motriz importante", según detalla la BBC.
En Vietnam, oficialmente socialista, esto marcó un cambio radical, colocando por primera vez a las empresas de propiedad privada al mismo nivel que las empresas estatales, que en el pasado siempre habían sido exaltadas como la base de la economía.
La reunión de mayo también anunció objetivos extremadamente ambiciosos para la economía: crecimiento anual de dos dígitos, duplicar el número de empresas privadas para 2030, y para 2045, el centenario de la declaración de independencia de Vietnam del dominio colonial francés, haber creado una economía de ingresos altos, basada en el conocimiento y la tecnología.
Una parte central de su estrategia es respaldar a campeones nacionales en el sector privado – "grúas líderes" en palabras del partido – empresas lo suficientemente grandes para competir en el escenario global. En la última lista Fortune 500 de las principales empresas en el Sudeste Asiático, 11 de las 100 más grandes eran vietnamitas, y de esas solo cuatro eran de propiedad privada, según datos citados por la BBC.
El objetivo de To Lam es tener 20 empresas privadas competitivas a nivel mundial para 2030, algo similar al modelo surcoreano de la década de 1970 de conglomerados apoyados por el estado conocidos como chaebol, que llevaron a la creación de gigantes globales como Hyundai y Samsung.
Sin embargo, incluso después de que la Resolución 68 pareciera poner a las empresas estatales en segundo lugar, una nueva Resolución, la número 79, fue aprobada a principios de este mes, presumiblemente después de la resistencia de los conservadores dentro del partido. Esta estableció que las empresas estatales también podrían ser "grúas líderes", y propuso un objetivo de 50 empresas vietnamitas, el doble del número actual, que alcancen la lista Fortune 500 para la región en 2030.
Vingroup, el conglomerado privado más grande de Vietnam, será uno de los principales campeones nacionales bajo el gran proyecto de To Lam. La empresa es masiva, con presencia en viviendas, hospitales, escuelas, universidades, complejos turísticos y parques de atracciones. También construye autopistas y fue el principal licitador para construir un nuevo ferrocarril de alta velocidad de 1,500 km desde Hanói hasta Ho Chi Minh, hasta que se retiró el mes pasado.
Vinfast, la división automotriz de Vingroup que intenta competir con China para construir autos eléctricos de clase mundial, ha tenido dificultades en los mercados estadounidense y europeo. Según la BBC, se cree que Vinfast ha perdido hasta 11.000 millones de dólares desde 2021, pero Vingroup es tan grande y su fundador Pham Nhat Vuong tan rico, que está dispuesto a seguir subsidiando su experimento de vehículos eléctricos.
Nguyen Khac Giang, del Instituto ISEAS – Yusof Ishak en Singapur, advierte sobre los riesgos del enfoque de To Lam: "El principal desafío sigue sin cambios: cómo crear empresas globalmente competitivas sin generar buscadores de rentas con conexiones políticas", según cita la BBC. "El enfoque de To Lam corre el riesgo de reemplazar una forma de búsqueda de rentas por otra. Si se ejecuta mal, Vietnam podría pasar de empresas estatales ineficientes que extraen recursos a través de posiciones de monopolio, a conglomerados privados que hacen lo mismo a través de conexiones políticas".
To Lam emprende este ambicioso camino en un momento especialmente difícil. Ningún otro país del Sudeste Asiático depende tanto como Vietnam del acceso al mercado estadounidense, que ahora es incierto después de los aranceles del presidente Trump. La famosa "diplomacia de bambú" de Vietnam, que intenta ser amigo de todos y enemigo de ninguno, también será duramente probada en las tensas relaciones internacionales de la era Trump II, según concluye la BBC.