

Una intensa tormenta geomagnética, considerada la más fuerte en más de dos décadas, provocó la aparición de auroras boreales en regiones inusualmente sureñas de Norteamérica y Europa durante la noche del 19 de enero de 2026.
La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) confirmó que la tormenta solar alcanzó condiciones G4, ubicándose en la segunda categoría más alta de actividad geomagnética. El evento comenzó con una erupción solar de clase X1.9 ocurrida el domingo 18 de enero, que generó una eyección de masa coronal que llegó a la Tierra en aproximadamente 25 horas, un tiempo significativamente menor al habitual de tres a cuatro días.
Según la Agencia Espacial Europea (ESA), la tormenta solar provocó una intensa lluvia de partículas de alta energía que alcanzó niveles severos (S4), situándose entre las tormentas de radiación más intensas registradas. El fenómeno tuvo el potencial de afectar satélites en órbita, sistemas de navegación, redes eléctricas y operaciones aeroespaciales.
Los efectos visuales más destacados fueron las auroras boreales, que se extendieron mucho más al sur de lo habitual. En Europa, países como Alemania, Suiza, Austria, Francia e incluso Reino Unido experimentaron el fenómeno. En Escandinavia, las auroras mostraron arcos verdes brillantes, cortinas pulsantes y ocasionales tonos violeta.
En Norteamérica, las auroras fueron visibles en regiones tan sureñas como Alabama, California, Texas y las Carolinas. Observadores en Alaska y los estados del norte de los Grandes Lagos reportaron espectaculares manifestaciones del fenómeno.
Los científicos destacaron que esta tormenta solar representa un evento significativo, ocurriendo poco después del pico del ciclo solar actual. La ESA advirtió que se esperan niveles continuados de alta actividad espacial en los próximos días, lo que podría implicar riesgos adicionales para infraestructuras tecnológicas y misiones espaciales, incluyendo el programa Artemis de retorno lunar.
Expertos recomiendan a operadores de infraestructuras críticas mantenerse alertas y preparar posibles acciones de mitigación ante potenciales disrupciones en sistemas de comunicación, navegación y energía.