

Un tribunal de Túnez ha sentenciado a 40 figuras de la oposición, incluyendo líderes políticos, abogados y empresarios, a penas de prisión que oscilan entre 4 y 45 años, acusados de intentar derrocar al presidente Kais Saied en un juicio ampliamente criticado por grupos de derechos humanos como políticamente motivado.
El sistema judicial tunecino ha emitido sentencias severas contra destacados opositores políticos, marcando un nuevo capítulo en la escalada represiva del gobierno de Kais Saied. Entre los condenados se encuentran líderes políticos como Jawahar Ben Mbarek, Issam Chebbi y Ghazi Chaouachi, quienes recibieron sentencias de 20 años de prisión.
Según la información proporcionada por BBC, veinte de los acusados ya se encuentran en el exilio y fueron sentenciados in absentia. El empresario Kamel Ltaif recibió la pena más alta de 45 años, mientras que el político Khyam Turki fue condenado a 35 años.
Los cargos se centran en una supuesta conspiración para desestabilizar el gobierno y derrocar al presidente Saied, quien suspendió el parlamento en 2021 y comenzó a gobernar por decreto. Las autoridades tunecinas argumentan que los acusados, incluyendo al ex jefe de inteligencia Kamel Guizani, representaban una amenaza para la estabilidad nacional.
Organizaciones internacionales de derechos humanos han criticado duramente el proceso judicial. Amnesty International, a través de su subdirectora regional Sara Hashash, calificó las sentencias de 'injustas' y las describió como 'una deplorable indictment del sistema judicial tunecino'.
El Alto Comisionado de Derechos Humanos de la ONU, Volker Turk, previamente había expresado serias preocupaciones sobre las motivaciones políticas del juicio, instando al gobierno tunecino a abstenerse de utilizar legislación de seguridad nacional para silenciar la disidencia.
Entre los sentenciados también se encuentra la política y feminista Bochra Belhaj Hmida, así como el filósofo francés Bernard-Henri Levy, según reportan grupos de derechos humanos.
La sentencia marca un punto crítico en el retroceso democrático de Túnez, un país que emergió de la primavera árabe con esperanzas de transformación política. Las protestas recientes en Túnez, donde miles de ciudadanos marcharon acusando a Saied de establecer un gobierno autoritario, reflejan la creciente tensión política.
Un abogado de los acusados describió el juicio como una 'farsa' con la intención clara de eliminar a los opositores políticos, subrayando la naturaleza controvertida del proceso judicial.
Jawahar Ben Mbarek, uno de los líderes condenados, se encuentra en huelga de hambre desde hace más de un mes, según informó la agencia AFP, citando a su hermana y abogada Dalila Ben Mbarek, lo que añade una dimensión adicional de dramatismo al ya tenso escenario político tunecino.