

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este martes en su red social Truth que Cuba está pidiendo ayuda para resolver sus graves problemas económicos y prometió que Washington responderá con diálogo. La declaración se produce mientras su administración endurece el régimen de sanciones contra la isla y aumentan los rumores sobre una posible intervención militar, en un contexto de negociaciones estancadas entre ambos gobiernos.
Trump publicó el mensaje horas antes de viajar a China, afirmando que ningún republicano ha hablado con él sobre Cuba, a la que calificó como un país fallido que solo va en una dirección: hacia abajo, según su publicación en Truth. El mandatario concluyó su mensaje asegurando que Cuba está pidiendo ayuda y que van a hablar.
Al salir de la Casa Blanca para emprender su viaje a Pekín, Trump insistió en que Cuba es un Estado fallido y prometió pronunciarse en detalle en su debido momento, según reportó El País. Su visita a la capital china será la primera de un mandatario estadounidense a esa ciudad en casi diez años, donde se reunirá con el presidente Xi Jinping para tratar medidas que estabilicen la relación bilateral, la guerra en Irán y probablemente la situación en Cuba.
China ha sido uno de los pilares de la ayuda exterior que ha venido recibiendo el régimen castrista durante décadas, según las fuentes. Precisamente para erradicar esa ayuda exterior que ha permitido subsistir al régimen, la administración republicana estadounidense ha aumentado la presión sobre la isla y ha ampliado su régimen de sanciones.
Desde hace dos semanas, estos castigos se aplican a casi cualquier persona o entidad no estadounidense que mantenga relaciones comerciales con la isla, especialmente en los sectores de la energía, la defensa, la seguridad y las finanzas, según El País. La semana pasada, el Departamento de Estado de Estados Unidos anunció nuevas sanciones contra el conglomerado cubano Gaesa, controlado por las fuerzas armadas cubanas, los directivos de ese gigante empresarial y una compañía minera de riesgo compartido con la canadiense Sherrit, una de las mayores firmas extranjeras implantadas en la isla que poco antes había anunciado la suspensión de su actividad allí.
Desde el 29 de enero, Estados Unidos impone también un embargo petrolero a la isla, amenazando con sanciones y aranceles a los países que faciliten energía al país separado de las costas de Florida por apenas 150 kilómetros de mar, según las fuentes.
La imposición de medidas punitivas contra la isla se ha producido en paralelo a un aumento de la retórica hostil de Trump contra el régimen castrista desde la operación militar que depuso y secuestró el 3 de enero al presidente Nicolás Maduro en Caracas, según El País. Desde entonces, el presidente estadounidense insiste constantemente en que Cuba es un país fallido cuyo gobierno está a punto de caer y es el siguiente en su lista de posibles intervenciones.
Hace dos semanas, el mandatario aseguraba que tomará el control de Cuba casi de inmediato, y llegaba a insinuar que podría enviar a aguas cercanas a la isla al portaaviones Abraham Lincoln, actualmente desplegado en la zona del golfo Pérsico para participar en la guerra contra Irán, según las fuentes. Sin embargo, la semana pasada el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, sostenía tras una reunión con Trump en la Casa Blanca que el estadounidense le había asegurado que no tenía intención de invadir el país vecino.
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, ha declarado en repetidas ocasiones que el culpable de los gravísimos problemas económicos de la isla no es el embargo que Estados Unidos impone a Cuba desde hace seis décadas, sino la propia incompetencia de los gobernantes, según El País. La situación en el país caribeño fue uno de los ejes de la reunión que el jefe de la diplomacia estadounidense mantuvo la semana pasada con el papa León XIV en el Vaticano.
Mientras Washington amenaza más o menos veladamente con un cambio de régimen, también negocia con La Habana, que el próximo día 20 celebrará su Día de la Independencia, según las fuentes. El mes pasado se produjo la primera, y única, reunión cara a cara de la que se tiene noticia entre ambas partes, sin que ninguna de las dos pudiera anunciar avances.
Esas negociaciones parecen ahora estancadas. Según medios estadounidenses citados por El País, Washington exige la liberación de presos políticos y la introducción de reformas económicas, una parte fundamental sería el pago de reparaciones a cubano-estadounidenses a los que se confiscaron sus propiedades durante la Revolución, algo que La Habana niega.
El endurecimiento de la retórica por parte de la administración en las últimas semanas se suma a un análisis de datos de aviación elaborado por la cadena CNN que encuentra un gran número de vuelos de aviones y drones espía estadounidenses en las últimas semanas, para alimentar los rumores y la psicosis colectiva sobre algún tipo de acción militar, según El País. Desde el 4 de febrero, la fuerza aérea y la armada estadounidenses han completado al menos 25 vuelos de ese tipo, la mayor parte en torno a las dos principales ciudades de Cuba, La Habana y Santiago. Ese tipo de actividad también aumentó en torno a Venezuela en las semanas previas a la operación del 3 de enero, según las fuentes.
La situación plantea un escenario complejo en el que la presión económica y militar estadounidense sobre Cuba se intensifica mientras Trump afirma estar abierto al diálogo, en un contexto donde las negociaciones bilaterales permanecen estancadas y los aliados tradicionales de La Habana, como China, enfrentan presión para reducir su apoyo al régimen castrista. La próxima celebración del Día de la Independencia cubano el 20 de mayo se produce en medio de esta creciente tensión entre ambos países.