

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este jueves que las operaciones para detener el supuesto narcotráfico venezolano "por tierra" comenzarán "muy pronto", elevando la tensión con Caracas en medio de un creciente despliegue militar estadounidense en el Caribe que Venezuela considera un intento encubierto de cambio de régimen.
Durante una videollamada con miembros de las Fuerzas Armadas estadounidenses con motivo del Día de Acción de Gracias, Trump afirmó que la campaña militar contra el narcotráfico venezolano ha logrado detener aproximadamente el 85% del tráfico marítimo de drogas.
"Probablemente hayan notado que la gente no quiere transportar [drogas] por mar, por lo que comenzaremos a detenerlos también por tierra", explicó Trump desde su residencia de Mar-a-Lago en Florida, según informa El País. "Por tierra es más fácil, pero eso va a comenzar muy pronto", añadió.
Las declaraciones se producen en el marco de la operación "Lanza del Sur", una campaña militar estadounidense que Washington justifica como esfuerzos para detener el crimen transnacional y el tráfico de drogas. Según un recuento de la agencia AFP, Estados Unidos ha bombardeado al menos 21 embarcaciones y ha causado la muerte de al menos 83 personas en aguas internacionales del Caribe y el Pacífico desde el 2 de septiembre, alegando que transportaban narcóticos ilegales.
Sin embargo, como señala DW, las autoridades estadounidenses no han proporcionado evidencias que respalden estas afirmaciones en ninguno de los ataques. El País también confirma que Washington no ha aportado pruebas sobre la implicación de los objetivos en actividades de narcotráfico ni sobre la identidad de los tripulantes fallecidos.
El despliegue militar estadounidense en el Caribe ha ido incrementándose desde finales de agosto. La incorporación del Gerald Ford, el mayor portaaviones de la Armada estadounidense, marcó hace aproximadamente dos semanas un punto de inflexión en las operaciones, según El País. Además, el Departamento de Estado catalogó oficialmente el lunes pasado como organización terrorista al denominado "Cartel de los Soles", una red criminal que Washington vincula directamente con el presidente venezolano Nicolás Maduro, por quien ofrece una recompensa de 50 millones de dólares.
Venezuela, por su parte, considera que esta campaña antinarcóticos y el aumento de la presencia militar estadounidense son en realidad un esfuerzo encubierto para derrocar al gobierno de Maduro, según informa DW. Washington ve a Maduro como un gobernante ilegítimo y lo acusa de tráfico de drogas, acusaciones que el presidente venezolano rechaza.
Los analistas citados por El País identifican detrás del pretexto de la lucha contra las drogas otra estrategia: elevar la presión sobre el gobierno de Maduro para, en última instancia, forzar un cambio de régimen.
Paralelamente a la escalada militar, Trump ha enviado mensajes esta semana que sugieren la posibilidad de una negociación entre la Casa Blanca y la cúpula del chavismo. El presidente estadounidense insinuó que estaría dispuesto a hablar con Maduro para "salvar vidas", pero advirtió que si las cosas no salen "por las buenas", no tendría inconveniente en lograr su propósito "por las malas", según El País.
La idea de que Trump esté abierto al diálogo podría indicar dudas sobre una intervención militar directa, a pesar de las presiones de parte de su gabinete, con el Secretario de Estado Marco Rubio a la cabeza. Las encuestas citadas por El País muestran que aproximadamente el 70% de los estadounidenses se opone a una intervención militar en el extranjero.
El Secretario de Defensa Pete Hegseth pasó el Día de Acción de Gracias con tropas a bordo del portaaviones desplegado en el Caribe, según informa Le Monde. Un día antes, República Dominicana, aliado de Estados Unidos en el Caribe, comunicó a Hegseth que Washington podría utilizar una base aérea y un aeropuerto para sus operaciones antinarcóticos.
Maduro, por su parte, ha mantenido en las últimas semanas un comportamiento ambivalente en público, alternando entre desafíos directos a Estados Unidos —con llamados a la población civil a movilizarse para defender la soberanía venezolana— y llamamientos a la paz y la concordia, según El País.