Trump cambia de humor en la cumbre de la OTAN en Ankara tras escuchar a los aliados europeos
Donald Trump pasó de amenazar con cortes comerciales y calificar a los aliados europeos como "inútiles" a declarar que sentía "amor en el aire" durante la cumbre de la OTAN celebrada en Ankara, Turquía. El cambio radical de humor del presidente estadounidense ocurrió tras una sesión privada de menos de cinco minutos por líder en la que los gobiernos europeos y Canadá presentaron sus contribuciones militares a la Alianza Atlántica, según reportó El País el 9 de julio de 2026.
La cumbre en el complejo presidencial de las Cinco Colinas de Ankara fue diseñada meticulosamente para seducir a Trump y disuadirlo de desengancharse de la OTAN, organización militar a la que el presidente estadounidense ha mostrado poco aprecio. Washington ya ha anunciado repliegues en Europa y ha dejado de poner a disposición de la Alianza capacidades estratégicas como cazas o submarinos.
El martes, Trump amenazó con sacar a todos sus soldados de Europa. El miércoles por la mañana tuvo un arrebato de furia que hizo temer a algunos aliados que anunciara más retiradas de la OTAN. Había llegado de mal humor por la situación en Irán, donde anunció que daba por muerto el alto el fuego rubricado con Teherán y que habría más ataques al país persa, como efectivamente sucedió en la noche del miércoles al jueves.
Antes de la reunión privada, Trump amenazó con cortar el comercio con España y definió a sus aliados europeos como "inútiles" por no ayudarle en su guerra contra Irán. Calificó a España como "un socio terrible" e incluso "mala gente". Sin embargo, tras la turbulencia pública, después de haber marcado el terreno con su tono hostil y haber amedrentado a sus socios, la reunión en privado fue muy distinta.
El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, y el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, llevaban un año preparando la cumbre. La decoración, la cena de gala y la propia reunión muy breve fueron diseñadas para reducir el riesgo de que Trump se distrajera. Todos los líderes europeos y canadienses tenían orden de ser extremadamente breves en sus intervenciones, con menos de cinco minutos cada uno, una práctica habitual en este tipo de reuniones pero enfatizada especialmente en Ankara como fórmula para no aburrir a Trump, quien se distrae fácilmente, según fuentes de la Alianza.
Trump llegó tarde a la reunión y dedicó su alocución a hablar de Irán. No hubo reproches personalizados a los socios sobre el gasto militar ni mencionó Groenlandia, la isla ártica parte del Reino de Dinamarca que quiere controlar. Cuando escuchó a los aliados presentar sus contribuciones, cambió de parecer. "Queremos quedarnos con ustedes", les dijo a los europeos en la sala a puerta cerrada, según varias fuentes.
Los líderes europeos y el de Canadá hicieron presentaciones esquemáticas de su gasto militar. El presidente de Lituania, Gitanas Nauseda, detalló que su país invierte el 5,33% de su producto interno bruto (PIB) en defensa. El primer ministro de Estonia, Kristen Michal, comunicó que gastan el 5,10%. Ambos líderes lucían en la solapa un pin con el símbolo de un 5%, un guiño a Trump, quien ha exigido que los aliados inviertan esa cifra de aquí a 2035.
El presidente polaco, Karol Nawrocki, aliado de Trump, explicó que invierten el 4,68% de su PIB, que tienen contratos con compañías estadounidenses y que su país ha experimentado un cambio mayúsculo en algo más de una década: en 2014 Polonia dedicaba el 1,86% a defensa.
La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, quien ha sufrido el cortocircuito de Trump por sus amenazas sobre Groenlandia, hizo una intervención sintética sobre las prioridades militares de Dinamarca. Comentó que pasaron de gastar el 1,15% en 2014 al 3,49% este año, y que seguirían subiendo.
El presidente español, Pedro Sánchez, que había sido objeto de la embestida de Trump por la mañana, centró su intervención en explicar que España invierte ahora el 2% y que llegará al 2,1%. Llevaba sus argumentos bien preparados, según fuentes diplomáticas. España es el tercer país que más ha incrementado el gasto, aseguró Sánchez en la sala. El presidente español también detalló la contribución del Ejército a misiones y operaciones de la Alianza, y anunció la participación de la Armada española en una nueva misión estratégica en el Atlántico Norte, el Báltico y el Ártico.
En su intervención, Erdogan habló de Turquía pero también se dedicó a elogiar a Trump y el "esfuerzo" de los aliados. Agradeció a España su compromiso por el destacamento en Turquía donde mantiene desplegadas baterías Patriot. Eslovaquia y Letonia, donde España también participa en misiones, también agradecieron su aportación.
"Los líderes enunciaron números y porcentajes, algunos desplegaron halagos hacia el liderazgo estadounidense y eso convenció un poco a Trump", dijo una fuente diplomática. "Obtuvo la sensación, y Rutte se encargó de ello, de que los aliados avanzan por la senda que él marca", agregó.
La hospitalidad turca, la pompa y ceremonia desplegada por Erdogan también sedujeron al presidente estadounidense, quien tiene afinidad por los "hombres fuertes" como el turco y a quien le gustan los dorados, los recibimientos grandiosos y ostentosos. El presidente turco y su esposa, Ermine Erdogán, recibieron a los líderes y sus cónyuges el martes por la noche con honores militares en el palacio presidencial para una suculenta cena a cargo de un chef con dos estrellas Michelin. Melania Trump no acudió.
Erdogan obsequió a los líderes con regalos. Un revólver con su nombre grabado y una caja de munición, además de los documentos y permisos necesarios para sacar el arma del país, y un ejemplar de una biografía suya en inglés. Sobre las mesas de trabajo también se dejaron sets personalizados de bolígrafo y libreta con el nombre de cada líder.
A Trump, todo ese despliegue le encantó, creen varias fuentes. Le mejoró el humor e incluso estuvo más abierto en la cita bilateral con el presidente ucranio, Volodímir Zelenski, a quien prometió licencias para fabricar en su país misiles Patriot, algo que Kiev llevaba mucho tiempo reclamando para defenderse del invasor ruso.
En la rueda de prensa final, Trump divagó a ratos y saltaba de un tema a otro, ejemplo de ese cambio de humor. Comentó que había sido "una cumbre magnífica con gente inteligentísima". Se sorprendió por la cantidad de periodistas en la sala. "Me dijeron: 'señor, le queremos mucho'. Son adultos los que dicen eso. ¿No es maravilloso?", comentó. "Tal vez intentaban llegar a mí, y en cierto modo lo consiguieron. Había una tremenda unidad en aquella sala", remató.
También en sus comentarios en el avión de vuelta, Trump llegó a asegurar que España —a quien había definido horas antes como "un socio terrible" e incluso "mala gente"— se había redimido.
La cumbre terminó con poco ruido y una declaración final breve y sintética, pero que recoge el compromiso blindado con la defensa común de los aliados. El artículo 5 de la OTAN, que establece que un ataque a uno es un ataque a todos, es lo que Trump ha puesto tantas veces en duda con sus amenazas.
"Ahora la cosa está calmada, la cumbre no ha salido mal, pero todos sabemos que pronto puede haber otro estallido", señaló un diplomático. De hecho, reconocen fuentes aliadas, aún no está claro si habrá cumbre el próximo año. Aún se están recuperando de las turbulencias de esta.

