

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, invitó al mandatario colombiano Gustavo Petro a reunirse en Washington después de una llamada telefónica de una hora donde ambos líderes abordaron sus diferencias sobre narcotráfico y la situación en Venezuela.
En un giro inesperado de las relaciones diplomáticas, Donald Trump y Gustavo Petro han logrado desescalar las tensiones que venían manteniendo desde hace meses mediante una conversación telefónica que podría marcar un punto de inflexión en su relación bilateral.
La llamada, que duró aproximadamente una hora, permitió a ambos mandatarios discutir abiertamente sus desencuentros, especialmente aquellos relacionados con acusaciones de narcotráfico y la reciente intervención militar estadounidense en Venezuela. Trump reveló en sus redes sociales que fue "un gran honor" hablar con Petro y que el presidente colombiano le explicó "la situación de las drogas".
Las tensiones entre ambos habían alcanzado niveles preocupantes en los últimos meses. Trump había llegado a calificar a Petro como un "narcotraficante" y le había retirado la visa para entrar a Estados Unidos. Por su parte, Petro había criticado duramente la política exterior estadounidense y había defendido la soberanía latinoamericana.
Según fuentes diplomáticas, la reconciliación no ha sido casual. Un grupo de empresarios, políticos y asesores colombianos ha trabajado discretamente en tender puentes con la administración de Trump, conscientes de la delicada situación geopolímica.
Como resultado de la conversación, Trump ha invitado formalmente a Petro a reunirse en la Casa Blanca. El secretario de Estado, Marco Rubio, y representantes de la Cancillería colombiana ya están coordinando los detalles logísticos del encuentro.
Petro, por su parte, ha manifestado que aprovechará este encuentro para proponer una alianza de energías limpias y discutir la relación de Estados Unidos con América Latina. En un discurso posterior a la llamada, el mandatario colombiano aseguró que Colombia "puede dormir tranquila" y que Trump no es "bobo".
La reunión representa una oportunidad para recomponer las relaciones entre Colombia y Estados Unidos, dos países tradicionalmente aliados que habían experimentado una significativa tensión diplomática en los últimos meses.
Los observadores internacionales consideran que este acercamiento podría tener implicaciones importantes para la geopolítica regional, especialmente en el contexto de la reciente intervención estadounidense en Venezuela y las dinámicas de poder en Latinoamérica.