El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, leyó este martes un pasaje bíblico desde el Despacho Oval en un video pregrabado para el evento religioso 'América Lee la Biblia', días después de atacar públicamente al papa León XIV por sus críticas al belicismo estadounidense en Oriente Medio. La participación presidencial en este maratón de lectura del libro sagrado del cristianismo, que incluye a medio millar de oradores entre ellos varios miembros de su Gabinete, profundiza la difuminación de la separación entre Iglesia y Estado en el país norteamericano.
Donald Trump leyó este martes desde el Despacho Oval un pasaje del Antiguo Testamento en un video grabado para su retransmisión en el maratón 'América Lee la Biblia', según informó El País. El evento, que comenzó el domingo pasado y se extenderá hasta el próximo domingo, convoca a medio millar de oradores para leer el libro sagrado del cristianismo de principio a fin.
La participación del presidente estadounidense se produce tras los ataques cruzados con el papa León XIV, quien criticó el belicismo de Washington en el conflicto con Irán, según las fuentes consultadas. El enfrentamiento con el primer papa estadounidense de la historia ha generado una crisis entre los votantes cristianos de Trump, especialmente entre los católicos que lo apoyaron mayoritariamente en las tres elecciones presidenciales en las que ha participado, según El País.
La controversia se intensificó poco más de una semana antes cuando Trump difundió en su red social Truth una imagen fabricada con inteligencia artificial en la que aparecía caracterizado como Jesucristo, según reportaron las fuentes. En la imagen se le veía sanando a un hombre mientras ángeles y cazas del Ejército sobrevolaban su cabeza, tocada por un aura. Ese gesto, considerado sacrílego por amplios sectores del catolicismo estadounidense, provocó tanto revuelo que el republicano retiró la imagen pocas horas después, dando la excusa de que donde otros identificaban al hijo de Dios, él veía a un "médico", según El País.
Trump escogió un pasaje del Segundo Libro de los Reyes (7:11-22), la parte en la que Salomón acaba de terminar tras 20 años la construcción de su templo y Dios le advierte de que si el pueblo de Israel deja de adorarlo les despojará de la tierra y el templo será destruido, según las fuentes. Religión Digital especificó que el presidente leyó los pasajes de 2 Crónicas 7:11-22 usando la versión Reina Valera, que relata el momento en que Dios responde al rey Salomón asegurando que ha escuchado sus oraciones, pero advirtiendo que la prosperidad del pueblo dependerá de su fidelidad.
Este pasaje es recurrente en mítines de la ultraderecha estadounidense como ejemplo del ideario nacionalista cristiano, que defiende que Estados Unidos fue fundado sobre valores cristianos y que estos deben seguir rigiendo su destino, según El País.
El presidente leyó pasadas las 18:30 hora local durante poco más de dos minutos, sentado tras el escritorio Resolute con semblante serio, mientras la cámara alternaba un plano frontal con otro ladeado tomado desde su derecha, según El País. La lectura fue retransmitida tanto para los presentes en el teatro del Museo de la Biblia, que pagaron una entrada de 53 dólares (15 con descuento), como para quienes se registraron gratuitamente en la web de la organizadora del acto.
La lectura continuada de la Biblia se está llevando a cabo en el pequeño teatro del último piso del Museo de la Biblia, una institución privada de Washington cuya inversión inicial de 500 millones de dólares corrió a cargo del magnate Steve Green, cristiano evangélico y propietario de una cadena de tiendas de bricolaje y decoración, según El País. Actualmente puede verse en ese museo una exposición con fragmentos de los Rollos del Mar Muerto.
El evento está organizado por Christians Engaged (Cristianos Comprometidos), una organización sin ánimo de lucro que se define como dedicada al fomento en los estadounidenses de la cosmovisión bíblica y sus responsabilidades como ciudadanos que rezan, votan y participan activamente por el bienestar de la nación, según El País. La iniciativa, con motivo de la celebración del 250º aniversario de la declaración de independencia que se celebra el próximo 4 de julio, aspira a incitar a estadounidenses de todos los orígenes a regresar al fundamento espiritual que, afirman, ha servido para forjar la identidad del país: la Palabra de Dios.
Entre los participantes del maratón se encuentran varios miembros del Gabinete de Trump, incluidos los secretarios de Agricultura, Transporte, Desarrollo de la Vivienda y Asuntos de los Veteranos, además del secretario de Estado Marco Rubio, católico, y el secretario de Defensa Pete Hegseth, quien se presenta como nacionalista cristiano y lleva semanas vendiendo la guerra contra Irán como una "guerra santa", según El País.
Hegseth protagonizó un episodio bochornoso la semana pasada cuando en un servicio religioso en el Pentágono recitó un pasaje que creyó extraído de la Biblia, pero que era en realidad un monólogo de Samuel L. Jackson en la película Pulp Fiction, según El País. Este próximo sábado leerá una parte de la Epístola a los Romanos, sexto libro del Nuevo Testamento.
También participó el presidente de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Mike Johnson, y el actor Nathan Gamble, intérprete infantil de cierta fama que abrazó el cristianismo para superar la "soledad y la depresión" de la vida en Hollywood, según El País. El domingo pasado, voluntarias repartían biblias gratuitas a los asistentes de entre las mil donadas por la organización One Million One Year Bible, consagrada a la difusión de las sagradas escrituras en Estados Unidos.
Trump visitó el Museo de la Biblia el pasado septiembre para dirigir una reunión de la Comisión para la Libertad Religiosa, que creó él mismo por decreto, según El País. Anteriormente fundó la Oficina de la Fe de la Casa Blanca, al frente de la cual puso a Paula White-Cain, telepredicadora que comparó en Semana Santa al presidente con Jesucristo porque ambos, dijo, fueron "traicionados y acusados falsamente".
La relación de Trump con la Biblia ha sido extravagante a lo largo de su carrera política. Hombre de educación poco piadosa, aprendió rápido cuando se presentó por primera vez en 2016 que necesitaba cortejar a los votantes cristianos, según El País. Con ningún sector ha tenido tanto éxito como con los evangélicos blancos conservadores, que lo han apoyado las tres veces con más de un 80%, pese a que en varias ocasiones ha demostrado su defectuoso conocimiento del que a menudo define como su "libro favorito".
En 2024, el entonces candidato republicano lanzó una versión de la Biblia titulada "God Bless the USA" (Dios bendiga a Estados Unidos) al precio de 59,99 dólares, según El País. Anteriormente citó mal en un mitin en una universidad evangélica un libro del Nuevo Testamento, y al final de su primera presidencia recibió críticas por posar con una Biblia ante la histórica iglesia de San Juan, al lado de la Casa Blanca, dañada por el fuego durante las protestas por el asesinato del afroamericano George Floyd a manos de un policía blanco de Minneapolis.
Este martes, Trump extendió el alto el fuego con Irán por tiempo indefinido, bajo una propuesta de Pakistán que pretende esperar a que la república islámica presente una propuesta de acuerdo definitivo, según Religión Digital. La lectura bíblica del republicano llega en medio de la guerra vigente en Oriente Medio y una semana después de acusar al papa León XIV de ser "débil" ante Irán por cuestionar el actuar de su Administración en el conflicto.
Trump ha recibido críticas, incluso de personas cercanas a su partido, por su confrontación con el Papa y por la publicación de la imagen generada con inteligencia artificial donde figuraba como Jesús sanando a un herido, según Religión Digital. El gesto presidencial de leer la Biblia desde el Despacho Oval representa un nuevo episodio en la difuminación de la barrera que tradicionalmente ha separado Iglesia y Estado en Estados Unidos.