Trump presiona a la Corte Suprema de EE.UU. mientras aguarda fallos sobre su agenda y demandas civiles
El presidente Donald Trump mantiene una relación tensa con la Corte Suprema de Estados Unidos mientras el tribunal se prepara para emitir decisiones cruciales sobre aspectos clave de su agenda política y dos veredictos civiles que lo condenan por abuso sexual y difamación contra la escritora E. Jean Carroll, según reportes de medios estadounidenses. Trump ha alternado entre posturas combativas y conciliadoras hacia los magistrados, mientras su administración busca que el tribunal anule veredictos por 88.3 millones de dólares.
La Corte Suprema de Estados Unidos enfrenta semanas decisivas que determinarán el destino de políticas centrales de la administración Trump y dos veredictos civiles multimillonarios contra el presidente, en medio de una relación marcada por presiones públicas y gestos de acercamiento desde la Casa Blanca.
Según The New York Times, el vicepresidente JD Vance realizó la semana pasada una visita no anunciada a la Corte Suprema para asistir a una cena privada con el presidente del tribunal, John G. Roberts Jr., y docenas de ex asistentes legales del magistrado. Vance, acompañado por su esposa Usha, quien trabajó como asistente de Roberts hace casi una década, realizó lo que personas familiarizadas con el evento describieron como una visita social.
La visita ilustra la danza incómoda entre la administración Trump y el máximo tribunal, mientras el presidente ha oscilado entre insultar y cortejar a los magistrados, según el diario neoyorquino. Trump ha mostrado conciencia y en ocasiones resentimiento del papel crítico que juegan los jueces en determinar la legalidad de sus políticas, con la Corte representando quizás la única fuerza en el gobierno estadounidense verdaderamente capaz de frustrar su agenda.
En el centro de la tensión se encuentra un presidente que aparentemente cree que los magistrados, especialmente aquellos que él nombró, deberían ser leales en lugar de actores independientes en una rama separada e igual del gobierno, según The New York Times. Abigail Jackson, portavoz de la Casa Blanca, declaró que el pueblo estadounidense siempre ha valorado la capacidad del presidente Trump de hablar libremente y compartir sus pensamientos directamente con ellos, incluyendo sobre la Corte.
El 21 de mayo de 2026, Trump calificó la ciudadanía por nacimiento como una "desgracia" mientras hablaba sobre el caso de su administración ante la Corte Suprema que busca efectivamente terminar con esa práctica, según ABC News.
Paralelamente, los abogados de Trump solicitaron a la Corte Suprema que anule dos veredictos civiles resultantes de litigios presentados por la escritora E. Jean Carroll, según Democracy Now. En 2019, la famosa columnista de consejos publicó unas memorias describiendo un encuentro en la década de 1990 cuando, según ella, Trump la agredió sexualmente en una tienda departamental.
Cuando Trump negó el relato, Carroll lo demandó y ganó 5 millones de dólares en daños, con un jurado unánime de Nueva York que encontró a Trump responsable de abuso sexual y difamación, según el medio. Después de que Trump hiciera comentarios despectivos sobre Carroll, ella lo demandó nuevamente y ganó un segundo veredicto por difamación de 83.3 millones de dólares. Los tribunales federales han confirmado ambos veredictos.
Ahora los abogados de Trump piden a la Corte Suprema que los anule, afirmando que tiene "inmunidad absoluta" como presidente, según Democracy Now. El Departamento de Justicia presentó un escrito ante la Corte Suprema respaldando el argumento del presidente. Los abogados de Trump también han buscado invocar un estatuto federal para reemplazar al presidente como demandado y hacer que el gobierno de Estados Unidos tome su lugar, lo que esencialmente anularía los veredictos, ya que el gobierno federal no puede ser demandado por difamación.
El veredicto está en pausa hasta que la Corte Suprema revise los dos casos o decida no hacerlo. El Tribunal de Apelaciones del Segundo Circuito condicionó la suspensión a que el presidente Trump depositara una fianza de casi 100 millones de dólares, según el medio.
Un nuevo documental titulado "Ask E. Jean" examina la vida de Carroll y su batalla legal contra Trump. La cineasta ganadora de premios Ivy Meeropol dirigió el filme, que se estrenó este fin de semana en el IFC Center de Nueva York y próximamente en Los Ángeles.
"Esta es una oportunidad increíble para que las audiencias vean lo que realmente sucede cuando una mujer presenta un caso como este, especialmente contra un hombre poderoso", dijo Meeropol a Democracy Now.
El documental incluye material de las deposiciones privadas de Carroll, que nunca fueron presentadas como evidencia ni hechas públicas. La abogada Roberta Kaplan y Carroll entregaron las grabaciones a Meeropol para el filme. En las deposiciones, la abogada de Trump, Alina Habba, interrogó a Carroll con preguntas sobre si usaba ropa interior, si usaba sostén, si tomaba medicamentos o drogas, y si había tomado clases de actuación.
Durante su propia deposición en 2023, Trump fue mostrado una fotografía de sí mismo con E. Jean Carroll, el ex esposo de ella, el presentador de noticias John Johnson, y la entonces esposa de Trump, Ivana. Trump confundió a E. Jean Carroll con su ex esposa Marla Maples, según se muestra en el documental.
Cuando Kaplan le preguntó si identificaría a las personas en la foto, Trump señaló a Carroll y dijo: "Esa es Marla. Esa es mi esposa". Cuando se le corrigió que la persona que señalaba era E. Jean Carroll, Trump respondió: "Oh, ya veo. ¿Quién es esa? ¿Quién es esta?", según el material del filme.
Kaplan aprovechó el momento para preguntar: "¿Diría que las tres de sus esposas eran su tipo, son su tipo?". Trump respondió: "Oh, sí. Sí, claro", según el documental. Este intercambio contradice las declaraciones previas de Trump de que Carroll "no era su tipo".
Carroll llamó a dos amigas inmediatamente después del presunto ataque en la década de 1990: la escritora Lisa Birnbach y Carol Martin. Ambas mujeres sirvieron como testigos de "denuncia inmediata" en los juicios, confirmando que Carroll les había contado sobre el incidente en ese momento.
"Te llamé justo después del ataque", le dice Carroll a Birnbach en el documental. "Pensé que eras la escritora más divertida que conozco. Y si te cuento lo que pasó, te reirás, y entonces me sentiré genial".
Birnbach respondió: "Estaba muy decepcionada de que no lo denunciaras". Carroll explicó: "Nunca me habrían creído. Habría perdido mi trabajo. No tenía dinero para conseguir un abogado. Todo por lo que había trabajado se habría disipado".
El veredicto de 83.3 millones de dólares en el segundo caso tuvo específicamente que ver con la cantidad de difamación que continuó cayendo sobre Carroll desde el presidente Trump, pero también que activó a muchos de sus seguidores para amenazarla violentamente, según explicó Meeropol. "Los 83 millones fueron el jurado diciendo que tiene que ser un número muy grande para que se detenga", dijo la cineasta.
Carroll aún no ha visto un centavo de los veredictos, según Democracy Now. La Corte Suprema ha tenido aproximadamente 10 u 11 semanas, posiblemente más, en las que podría haber decidido al menos escuchar o negar el certiorari al primer caso, pero continúa posponiendo la decisión, según Meeropol.
Meeropol, cuyas películas anteriores incluyen "Heir to an Execution", un documental sobre sus abuelos Julius y Ethel Rosenberg, ejecutados en Sing Sing en la década de 1950, dijo que ha tenido dificultades para distribuir "Ask E. Jean". "Es la realidad en nuestro país ahora mismo que este presidente vengativo, y es tan poderoso ahora mismo, de vuelta en el cargo, que tiene un efecto paralizante", dijo a Democracy Now.
La cineasta indicó que finalmente se asoció con Abramorama, una distribuidora, para llevar el filme a todo el país. "Sabemos que las audiencias quieren ver esta película. Hemos visto las reacciones en los festivales de cine de los que hemos tenido el privilegio de ser parte", afirmó.
La Corte Suprema enfrenta ahora decisiones sobre múltiples aspectos de la agenda presidencial, incluyendo el caso sobre ciudadanía por nacimiento y los veredictos civiles contra Trump, en un momento en que el presidente ha mostrado públicamente su expectativa de lealtad de los magistrados que nombró, planteando interrogantes sobre la independencia judicial en Estados Unidos.



