Trump utiliza el Mundial 2026 como arma política contra ciudades demócratas
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Trump utiliza el Mundial 2026 como arma política contra ciudades demócratas

El presidente estadounidense Donald Trump ha amenazado con retirar partidos del Mundial 2026 a ciudades gobernadas por la oposición demócrata como Seattle, Boston, Los Ángeles y San Francisco, alegando preocupaciones de seguridad. Esta politización del evento deportivo más importante del planeta, que Estados Unidos organizará junto a México y Canadá, añade un nuevo capítulo de tensión tanto en la política interna como en las relaciones con sus vecinos.

DEPORTES30 NOV 2025

A poco más de seis meses del comienzo del Mundial más grande de la historia, el presidente Donald Trump ha convertido el evento deportivo en una herramienta política que utiliza tanto en el ámbito doméstico como internacional. Dentro de las fronteras estadounidenses, el mandatario republicano amenaza con arrebatar partidos programados en ciudades gobernadas por la oposición demócrata.

Hace unos días, durante una reunión en el Despacho Oval con el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, Trump cargó específicamente contra Seattle, que recientemente eligió una alcaldesa que se define como socialista. "Si creemos que va a haber algún problema, le pediría a Gianni que lo trasladara a otra ciudad. Hay muchas ciudades que estarían encantadas de acogerlo y lo harían de forma muy segura", aseguró Trump, según informa El País.

No es la primera vez que el presidente sugiere retirar partidos a ciudades demócratas por supuestas cuestiones de seguridad. Lo ha hecho también con Boston, Los Ángeles y San Francisco. Todas estas ciudades serán anfitrionas de entre seis y ocho partidos, para los cuales las entradas ya están en preventa. Aunque con el torneo tan cerca resulta logísticamente casi imposible hacer cambios de sede, la amenaza es un arma que Trump está dispuesto a utilizar sin timidez mientras la FIFA no lo descarte abiertamente.

Infantino, quien mantiene una cercana relación con Trump, evadió responder directamente a la propuesta del presidente. "La gente sabe que vendrá a un Mundial seguro. Esto claramente es responsabilidad del Gobierno y obviamente discutiremos, estamos trabajando en conjunto", dijo el presidente de la FIFA, según recoge El País.

Estas declaraciones de Trump generaron rechazo en la comunidad futbolística. Desde la FIFA se recordó que la organización de las sedes corresponde de manera exclusiva al máximo organismo del fútbol internacional y que estas ya estaban adjudicadas en base a criterios de seguridad, organización y viabilidad logística, según informa Noticias de Navarra. Sin embargo, esta advertencia no ha moderado el discurso del dirigente estadounidense.

En Nueva York, el alcalde electo Zohran Mamdani, declarado aficionado al fútbol, también se perfila como un posible contrincante en esta batalla política mundialista. El demócrata ha anunciado que buscará que la FIFA cambie su modelo de ventas de entradas, en el que por primera vez los precios se rigen automáticamente según la demanda, y reserve un porcentaje de los boletos para que los neoyorquinos puedan acceder a ellos de manera asequible. Sin embargo, tras un reciente e inesperado acercamiento entre Mamdani y Trump, no está claro qué posición tomará finalmente el presidente en este asunto.

En el plano internacional, la organización del torneo, que Estados Unidos comparte con México y Canadá, promete añadir un nuevo capítulo de tensión en una relación ya turbulenta con sus vecinos. Las relaciones están marcadas este año por los vaivenes arancelarios y una renegociación pendiente del tratado de libre comercio regional, además de los temas de migración y la lucha contra el narcotráfico.

Tanto México como Canadá apenas albergarán 13 partidos cada uno, mientras que en Estados Unidos se jugarán 78. Aunque Trump no ha amenazado con quitar ninguno de los juegos a sus vecinos, la tensión es palpable. El hecho de que la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, haya señalado que es posible que acuda al sorteo del torneo en Washington el próximo 5 de diciembre, cuando podría producirse la primera reunión bilateral entre ella y Trump, subraya la importancia del evento.

Otro punto de controversia son las políticas migratorias de Trump de cara al Mundial. Bajo su administración se han endurecido las condiciones para viajar a Estados Unidos, incluyendo vetos y restricciones que podrían afectar a aficionados de determinadas procedencias. A diferencia de los Mundiales en Rusia 2018 y Qatar 2022, Estados Unidos no implementará el programa FAN ID que permitió a millones de seguidores acceder sin visado a esos países, según informa Noticias de Navarra.

La única concesión por parte estadounidense será la posibilidad de acelerar la solicitud del visado para personas que posean entradas. "Tu boleto no es tu visa", advirtió el secretario de Estado, Marco Rubio, en compañía de Trump e Infantino. Esta medida permitirá a los aficionados saltarse esperas de hasta 11 meses en algunas embajadas, como en el caso de Colombia, mientras Estados Unidos mantiene su nivel de escrutinio elevado en consonancia con la retórica antimigración del gobierno de Trump.

El caso de Irán ilustra las tensiones diplomáticas que ya están afectando al evento. Estados Unidos ha denegado visados a varios miembros de la delegación iraní que tenía previsto asistir al sorteo oficial del Mundial el próximo 5 de diciembre en Washington. Entre los afectados estaba el presidente de la federación, Mehdi Taj, aunque al seleccionador, Amir Ghalenoei, sí se le concedió el visado. Debido a esta postura, Irán ha decidido no participar en la ceremonia del sorteo.

"Hemos informado a la FIFA que las decisiones tomadas no tienen relación con el deporte y que los miembros de la delegación iraní no participarán en el sorteo de la Copa Mundial", anunció el portavoz de la federación iraní en la televisión estatal, según recoge Noticias de Navarra. El presidente de la federación iraní calificó la decisión como "política" y solicitó la intervención de Infantino, pero la FIFA no ha modificado la situación.

El Mundial de 2026 se presenta como un hito histórico al contar por primera vez con 48 selecciones, convirtiéndose en la edición más global de la historia. Sin embargo, la intervención de Donald Trump introduce una dimensión polémica cargada de incertidumbre que amenaza con empañar esta fiesta del fútbol. Como ha proclamado el propio presidente, tanto el Mundial de Clubes como la Copa del Mundo son símbolos de la "Era de Oro" en Estados Unidos coincidiendo con su segundo mandato.

Según analistas citados por Acento.com.do, 2026 será un año clave para Trump, quien buscará crear un legado duradero en el segundo año de su segunda presidencia. El Mundial, junto con el 250º aniversario de la independencia del país, serán eventos que el presidente utilizará para vender su marca política, mientras el reloj avanza para el mandatario de 79 años y su partido comienza a imaginar un futuro sin él tras las elecciones de 2028.

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