Turberas tropicales emiten más gases de efecto invernadero de lo que se creía, revela estudio japonés
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Turberas tropicales emiten más gases de efecto invernadero de lo que se creía, revela estudio japonés

Una investigación de la Universidad de Hokkaido ha descubierto que las turberas tropicales del Sudeste Asiático, incluso en su estado natural, liberan más gases de efecto invernadero de lo que absorben, contrario a lo que se pensaba anteriormente. El drenaje de estas zonas para la agricultura casi triplica estas emisiones, según el estudio publicado en diciembre de 2025.

CIENCIA30 ENE 2026

Las turberas tropicales, consideradas durante mucho tiempo como importantes sumideros de carbono, podrían estar contribuyendo significativamente al cambio climático en lugar de mitigarlo, según revela una nueva investigación liderada por científicos de la Universidad de Hokkaido en Japón.

El estudio, publicado en la revista AGU Advances en diciembre de 2025, utilizó un método innovador para rastrear los niveles de agua subterránea y las emisiones de gases de efecto invernadero en las turberas del Sudeste Asiático, que cubren aproximadamente 180.000 kilómetros cuadrados en Indonesia, Malasia y regiones circundantes.

"Las turberas tropicales han atraído atención como una fuente significativa de emisiones de CO2, pero todavía existen muchas incertidumbres", explica el profesor Takashi Hirano de la Facultad de Investigación de Agricultura de la Universidad de Hokkaido, autor principal del estudio.

Las turberas son ecosistemas donde la vegetación muerta se acumula lentamente en condiciones de inundación y bajo oxígeno, almacenando grandes cantidades de carbono en el suelo en lugar de liberarlo a la atmósfera. Durante miles de años, estas áreas han acumulado capas de turba rica en carbono.

Sin embargo, los resultados del equipo de investigación sorprendieron a la comunidad científica al demostrar que incluso en su estado natural e inundado, los bosques pantanosos de turba liberan más gases de efecto invernadero —combinando dióxido de carbono y metano— de los que absorben, contribuyendo así al cambio climático en lugar de actuar como sumideros de carbono.

La intervención humana agrava dramáticamente el problema. Según los datos del estudio, que abarcó una década (2011-2020), el simple drenaje de estos bosques pantanosos de turba casi triplica sus emisiones de gases de efecto invernadero, mientras que su conversión a tierras agrícolas las multiplica por más de seis.

"El drenaje de estas turberas disminuye los niveles de agua subterránea, exponiendo la turba rica en carbono al aire", explica el profesor Hirano. "Esto acelera la descomposición de la turba y libera dióxido de carbono a la atmósfera, aunque reduce las emisiones de metano", añade.

Para realizar su investigación, el equipo desarrolló un nuevo método para mapear los niveles de agua subterránea en las turberas y estimar las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas. Utilizando datos satelitales de la Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón (JAXA), rastrearon la variación de las precipitaciones en la región y usaron esta información para mapear los niveles de agua subterránea.

Combinando estos datos con observaciones directas de los niveles de dióxido de carbono y metano de 11 sitios de monitoreo, pudieron crear mapas mensuales de emisiones que muestran cuánto dióxido de carbono y metano se liberan a la atmósfera desde las turberas, capturando diferencias entre ubicaciones y estaciones.

Las emisiones de gases de efecto invernadero de las turberas en esta región equivalen a aproximadamente el 30% de las emisiones anuales de Japón. El cambio climático agrava aún más el problema: las sequías vinculadas a los eventos de El Niño aumentan las emisiones, incrementando la producción anual de gases de efecto invernadero en toda la región en aproximadamente un 16%.

Estos hallazgos son particularmente significativos considerando que, según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, aunque las turberas cubren solo alrededor del 3% de la superficie terrestre del planeta, almacenan más del doble de carbono que todos los bosques del mundo juntos.

La investigación también sugiere que los modelos climáticos predicen que las precipitaciones en esta región aumentarán a mediados del siglo XXI. Este incremento podría elevar los niveles de agua subterránea, lo que en las turberas podría ralentizar la descomposición de la turba y, en consecuencia, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero bajo ciertas condiciones.

Estos resultados coinciden con otros estudios recientes sobre turberas tropicales. Una investigación provisional de la Universidad Sriwijaya en Indonesia, aceptada en enero de 2026 por la revista Frontiers in Forest and Global Change, también encontró emisiones significativas de CO2 en diferentes tipos de cobertura de turberas revegetadas en los Jardines Botánicos Sriwijaya, en Sumatra del Sur, Indonesia.

Según este estudio complementario, las variables ambientales como el nivel de agua subterránea, la temperatura del suelo y la temperatura del aire mostraron relaciones significativas con las emisiones de CO2 en todos los tipos de cobertura de turberas estudiados.

La forma en que se gestionan estos ecosistemas y cómo evolucionan los patrones de lluvia será crucial para determinar el impacto futuro de las turberas en el sistema climático global. Los investigadores subrayan la importancia de la selección de especies, la estructura del dosel y la dinámica del nivel de agua subterránea para mejorar los resultados de la revegetación y apoyar las estrategias de gestión de las turberas.

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