Ucrania enfrenta crisis de reclutamiento con violencia generalizada entre soldados y oficiales de conscripción
En el quinto año de la invasión rusa a gran escala, Ucrania atraviesa una crisis de reclutamiento que ha derivado en violencia sistemática entre civiles que rehúyen el servicio militar y oficiales de conscripción. Según reportes de la Policía Nacional ucraniana, se han registrado más de 600 asaltos contra oficiales de reclutamiento, mientras que la Comisión de Derechos Humanos documentó más de 6.000 denuncias de violencia por parte de reclutadores en 2025, el doble que en 2024. El fenómeno refleja el agotamiento de una población que ha visto crecer exponencialmente las bajas militares y la falta de voluntarios para reemplazarlas.
La magnitud del problema quedó expuesta en julio de 2026 cuando aproximadamente 200 manifestantes rodearon a oficiales de reclutamiento en Lviv que intentaban detener a un presunto evasor del servicio militar, destrozando y volcando su vehículo. El incidente obligó al presidente Volodymyr Zelensky a condenar públicamente la violencia contra soldados en servicio, aunque su posterior decisión de destituir al ministro de Defensa Mykhailo Fedorov ha dejado sin liderazgo claro los esfuerzos por resolver la crisis de conscripción.
Los testimonios de quienes han sufrido violencia en ambos lados ilustran la profundidad del conflicto interno. Vasyl Krupych, veterano de guerra que sobrevivió a intensos combates en la región de Donbas en el este, fue atacado en diciembre de 2025 por civiles mientras participaba en una patrulla de búsqueda de evasores del servicio militar. Dos hombres ignoraron las órdenes de mostrar documentos y huyeron. Cuando la patrulla los persiguió, Krupych fue golpeado brutalmente con una palanca, sufriendo una costilla rota que lo mantuvo hospitalizado durante seis semanas. "¿Por qué luchamos, si ahora los soldados pueden ser golpeados?", preguntó el veterano en una entrevista reciente.
En abril de 2026, la violencia escaló cuando varios reclutadores fueron apuñalados, con al menos una muerte registrada. Estos incidentes llevaron a la ombudsmana militar de Ucrania a declarar que los ataques contra oficiales de reclutamiento son ahora "regulares" y "un problema importante" para el país.
Paralelamente, existen denuncias documentadas de violencia perpetrada por los propios reclutadores. Kyrylo Ogdansky, profesor universitario exento del servicio militar, fue abordado en la calle en Dnipro en noviembre de 2025 por un hombre en ropa civil que pretendía verificar su estado de llamada a filas. Aunque existen normas que requieren la presencia de oficiales de policía en tales patrullas, Ogdansky fue asaltado. "Uno de ellos me golpeó la cabeza varias veces en la nariz", relató. Fue empujado a un autobús y amenazado con ser enviado directamente al frente en Pokrovsk. Pasó dos semanas hospitalizado con una posible lesión cervical y hematomas severos alrededor de los ojos.
Las cifras de la Comisión de Derechos Humanos de Ucrania revelan la escala del problema: más de 6.000 denuncias de violencia por parte de reclutadores en 2025, el doble de las 3.000 registradas en 2024. Estas denuncias incluyen acusaciones de abuso, detención ilegal y condiciones deficientes en centros de reclutamiento.
Los analistas militares atribuyen la crisis a la estrategia de "movilización brutal" implementada después del fracaso de la contraofensiva de finales de 2023. Ivan Stupak, analista militar, explica que cuando Ucrania necesitaba reemplazar pérdidas constantes en el campo de batalla, "comenzaron a agarrar gente" mediante lo que los ucranianos llaman "busificación": patrullas móviles que terminan con hombres siendo metidos a la fuerza en autobuses para ser enviados al servicio. "Cuando necesitan 5.000 hombres adicionales, comienzan a agarrarlos, y si se niegan, se convierte en peleas en la calle", señala Stupak.
El diputado de la oposición Oleksandr Honcharenko culpa directamente a esta estrategia de la reacción violenta. "Estos oficiales están cazando gente en las calles y a veces usando métodos bastante violentos", dijo. "La violencia genera violencia. Es un problema enorme y va a empeorar".
Las razones del rechazo a servir son múltiples. El miedo al frente es palpable: después de cinco años de guerra, prácticamente todos conocen a alguien que ha sido herido o muerto. Existe también una creciente desesperación ante una guerra sin fin aparente. El único repunte de entusiasmo voluntario desde los primeros meses de la invasión ocurrió en finales de 2023, cuando Ucrania lanzó una contraofensiva para recuperar territorio en el sureste, pero ese impulso se desvaneció rápidamente.
Durante sus seis meses como ministro de Defensa, Fedorov comenzó a introducir reformas para abordar la crisis creciente. Implementó contratos de plazo fijo para nuevos reclutas con opción de diferir servicio adicional, mejores salarios especialmente para roles de mayor riesgo, y propuestas para entregar patrullas de conscripción a la policía, que tendría menos inversión personal en la tarea. También se discutió capacitación adecuada para oficiales y evaluación psicológica. Sin embargo, estos esfuerzos eran aún trabajo en progreso cuando Fedorov fue destituido, dejando a Ucrania con solo un ministro de Defensa interino y sin solución clara.
Krupych, cuando se le pregunta qué podría motivar a las personas a servir voluntariamente en lugar de ser coercionadas, menciona aumentar los salarios. Pero luego se encoge de hombros con resignación. "No se puede hacer de otra manera, no se puede. Nuestros muchachos necesitan ser reemplazados. Pero nadie se ofrece voluntario", dice. "Todos tienen miedo de morir".
La situación presenta un dilema sin soluciones fáciles. Ucrania necesita soldados para reemplazar las pérdidas constantes en un conflicto que muestra pocas señales de resolución. Sin embargo, los métodos coercitivos han generado un ciclo de violencia que socava la cohesión social y la legitimidad de las instituciones militares. El hecho de que Ucrania ahora admita abiertamente que tiene un problema de conscripción representa un cambio en la comunicación oficial, pero la falta de liderazgo claro en el ministerio de Defensa sugiere que las soluciones seguirán siendo esquivas en el corto plazo.






