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Ucrania recupera posición rusa usando solo drones mientras Moscú amenaza fábricas europeas

Ucrania logró por primera vez recuperar una posición ocupada por fuerzas rusas utilizando exclusivamente drones terrestres y aéreos, sin intervención directa de soldados, según anunció el presidente Volodímir Zelenski. La operación, que culminó con la rendición de tropas enemigas sin bajas ucranianas, marca un hito en la guerra robotizada mientras Rusia advierte que las fábricas de drones en territorio europeo que abastecen a Kiev pueden convertirse en objetivos militares legítimos.

INTERNACIONAL17 ABR 2026

El ejército ucraniano ha alcanzado un hito sin precedentes en la guerra moderna al conquistar una posición rusa empleando únicamente sistemas no tripulados, según confirmó el presidente Volodímir Zelenski este lunes. La operación, ejecutada con drones aéreos y robots terrestres, obligó a las fuerzas enemigas a rendirse sin que hubiera intervención directa de infantería ucraniana ni bajas propias.

Este avance tecnológico se produce mientras los drones terrestres ganan protagonismo en el ejército de Ucrania, que ya había logrado importantes progresos con sus fuerzas aéreas y navales no tripuladas, según reporta El País. Estos dispositivos robotizados, controlados a veces desde cientos de kilómetros de distancia, evacúan heridos y muertos, distribuyen alimentos y medicinas, plantan minas, transportan munición, lanzan drones, disparan proyectiles, levantan barricadas, recuperan vehículos averiados y realizan labores de inteligencia.

La amenaza rusa a Europa

La innovación ucraniana ha provocado una escalada verbal desde Moscú. El ministro de defensa ruso, Dmitri Medvédev, advirtió que las unidades industriales en territorio europeo dedicadas a la fabricación de drones para Kiev pueden convertirse en objetivos legítimos para la artillería rusa, según informó COPE. Esta amenaza directa llega después de que varios países europeos comenzaran a establecer polos tecnológicos conjuntos con Ucrania para desarrollar drones.

Medvédev señaló que estas fábricas, aunque estén en suelo de la Unión Europea, "se consideran una escalada del conflicto y que pueden llegar a ser objetivos legítimos para la artillería rusa", según declaraciones recogidas por el experto diplomático Enrique Serbeto en el programa La Linterna de COPE. Esta situación añade más tensión a las ya complejas relaciones de la UE con el Kremlin.

La infantería robotizada ucraniana

Oleksandr, jefe del batallón Alter Ego de la Brigada 93 ucraniana dedicado exclusivamente al desarrollo de drones terrestres, describe este armamento como "barato, rápido y efectivo" con "un enorme potencial", según declaró desde su oficina en Kramatorsk, en el este de Ucrania. El militar de 36 años, integrante de las Fuerzas Armadas desde antes de la gran invasión rusa de 2022, explica que "ha habido una evolución natural".

"Hasta ahora no han sido muy necesarios los drones terrestres porque sus funciones las llevaban a cabo los soldados. Ahora, con la zona de muerte cada vez más ancha, son más necesarios que antes. Se buscan tecnologías que reduzcan el riesgo para los militares", explicó Oleksandr en unas instalaciones que antes eran un estudio de ballet, según El País. Los grandes espejos se encuentran ahora parcialmente ocultos por las pantallas desde las que controlan el movimiento de los aparatos desplegados sobre el terreno.

El grueso de la actividad se produce por la noche y Oleksandr calcula que alrededor del 10% de los drones acaban perdiéndose. Algunos de estos dispositivos han llegado a mantener una posición en el frente durante varias semanas.

Capacidades y limitaciones técnicas

A las afueras de Kramatorsk, varios militares llevan a cabo prácticas con estos aparatos. Cargado con combustible, agua y un generador, entre otras cosas, el dron avanza sin apenas resistencia sobre un terreno dominado por el espeso fango y algunas placas de hielo. La batería le permite circular entre dos y tres horas, según El País.

A los mandos, Dmytro, de 54 años, y Mijailo, de 61, dos uniformados que han debido adaptarse a las nuevas exigencias de la guerra. El aparato va equipado con un sistema autónomo de wifi de la marca Starlink, propiedad del magnate estadounidense Elon Musk, lo que permite que pueda ser controlado desde cientos de kilómetros de distancia.

La experiencia ha llevado a los militares ucranianos a adoptar la oruga más que las ruedas y la batería más que el motor de combustión. "Le llevamos dos años de ventaja a los rusos en drones terrestres, aunque ellos aprenden muy rápido y tienen más capacidad que nosotros para fabricar rápido", afirmó Oleksandr.

Proyecciones y desafíos

El comandante del Tercer Cuerpo del ejército ucraniano, Andrii Biletski, calcula que en los próximos meses, si se mantienen los actuales avances tecnológicos, los drones terrestres permitirán retirar hasta un tercio de la infantería, según declaró al medio TSN el 20 de marzo. Sus efectivos pasarían a formar parte de una especie de cuerpo de élite que realizará tareas que esos robots no puedan afrontar.

Sin embargo, sustituir a la infantería es algo utópico todavía hoy, según David Kirichenko, investigador asociado en la Henry Jackson Society. "Los drones terrestres probablemente serán vitales para Ucrania en 2026, pero no son armas maravillosas ni pueden servir como una cura milagrosa para los problemas de personal de Kiev", que ve cómo cientos de miles de ciudadanos se escabullen de su obligación de acudir al ejército, señaló Kirichenko en un análisis publicado en enero por el centro de estudios Atlantic Council.

"El ejército robótico ucraniano debe considerarse una parte importante de las defensas en constante evolución del país, que puede ayudar a salvar vidas mientras aumenta el coste de la invasión rusa", añadió el investigador.

Obstáculos en la producción

El principal escollo que tiene por delante Ucrania es la falta de capacidad de producir en serie un gran número de drones, principalmente por la falta de muchos de los componentes necesarios, destaca Oleksandr. "En nuestros garajes se piensa y se actúa de manera muy rápida. No es, sin embargo, ningún secreto que tenemos problemas para sacar en serie nuestro armamento. Tenemos experiencia en desarrollar soluciones baratas, algo irremplazable", valoró el militar.

Oleksandr dibuja así la realidad de Ucrania, envuelta en el quinto año de gran invasión rusa: "Primero, la guerra nos mantiene a todos muy motivados. En Estados Unidos lo que hacen estos hombres supondría un buen salario, aquí supone salvar nuestra vida. En segundo lugar, vemos la guerra muy de cerca y conocemos cuáles son las necesidades inmediatas. La gente practica, investiga y aprende sobre el terreno. Las grandes potencias disponen de dinero, ingenieros, componentes… pero no tienen la guerra a la puerta de casa. Lo que estamos haciendo nosotros es cubrir necesidades inmediatas".

Misiones extraordinarias

Los avances en drones terrestres se han disparado especialmente en los dos últimos años. En este tiempo, los militares ucranianos han logrado llevar a cabo misiones que antes hubieran sido imposibles y que, según Oleksandr, son únicas en el mundo. Una de ellas fue volar por los aires unas instalaciones con decenas de soldados rusos dentro gracias a uno de estos aparatos que logró llegar a ese punto cargado con 200 kilos de explosivo. Ya en 2023 un dron consiguió sin ayuda cargar y traer de vuelta el cadáver de un compañero que estaba en posiciones rusas, según El País.

En otra operación extraordinaria, El País entrevistó en noviembre a un soldado que pisó una mina y sobrevivió tras permanecer en posiciones enemigas durante casi cinco semanas antes de ser rescatado por un dron terrestre al sexto intento.

Expansión de sistemas no tripulados

En los últimos meses, Ucrania ha ejecutado más de 22.000 misiones con robots terrestres y drones, una cifra muy superior a la del año anterior, según COPE. Solo en el primer trimestre de 2026, el ejército ucraniano llevó a cabo cerca de 24.500 misiones con estos sistemas, que ya están integrados en más de un centenar de unidades desplegadas.

Dispositivos como los modelos Ratel, TerMIT o Volia se encargan de transportar explosivos, realizar labores de reconocimiento o forzar la rendición del enemigo. El uso de esta tecnología responde a la necesidad de reducir las bajas humanas en un conflicto que se prolonga. Las autoridades ucranianas sostienen que la robotización del frente permite no exponer a la infantería en zonas altamente vigiladas por la artillería y los drones enemigos.

Innovación forzada por la necesidad

Según explicó el experto Enrique Serbeto en COPE, este avance responde a que los ucranianos, al quedarse "sin referentes tecnológicos militares que eran rusos", han tenido que innovar forzosamente. Este proceso les ha llevado a situarse en la vanguardia de la tecnología militar. "Están ahora mismo en la vanguardia más estratosférica de los desarrollos militares en estos aspectos", afirmó Serbeto.

Limitaciones reconocidas

A pesar de los avances de los últimos cuatro años, "el creciente ejército robótico ucraniano sigue siendo incapaz de llevar a cabo muchas funciones militares que requieren de la infantería", estima el analista David Kirichenko. "Cuando pequeños grupos de tropas rusas se infiltran en las posiciones ucranianas y avanzan en zonas urbanas, por ejemplo, se necesitan soldados para despejar y mantener el terreno. Los defensores de la guerra con drones deben reconocer estas limitaciones", señaló.

Cooperación europea

Ucrania tiene ya en marcha programas de producción de armamento, especialmente drones aéreos, con diferentes países europeos. Oleksandr cree que "sería muy útil" conseguir financiación a cambio de la experiencia y el conocimiento ucraniano para poder producir más drones terrestres.

Sobre el terreno, los uniformados mantienen el rumbo hacia esos ambiciosos objetivos. Varios hombres se afanan en realizar mejoras en uno de los cuatro talleres que dispone el batallón Alter Ego en la provincia de Donetsk. Andrii, de 28 años, que iba para ingeniero además de ganarse la vida como mago cuando se alistó en 2024, está convencido de que el crecimiento de estos aparatos va a ser exponencial. Oleksandr, su jefe, se conforma con lo esencial: "Van a salvar muchas vidas".

Expertos militares consideran que esta combinación de drones y robots está transformando la guerra en un modelo más automatizado. La inteligencia artificial, la vigilancia constante y los sistemas remotos sustituyen progresivamente a las operaciones tradicionales. Aunque los avances territoriales son limitados, esta ventaja tecnológica está permitiendo a Ucrania alterar el equilibrio de un conflicto que llevaba años estancado.

Este giro hacia la guerra robotizada no solo redefine el campo de batalla en Ucrania, sino que anticipa una transformación más amplia en los conflictos del futuro, en los que la presencia humana directa en la línea de fuego podría ser cada vez menos determinante, abriendo un nuevo capítulo en la historia de la estrategia militar.

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