El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cumple el primer aniversario de su segundo mandato tras 12 meses marcados por decisiones controvertidas, políticas radicales y un estilo de gobierno que ha alterado profundamente tanto el panorama interno del país como el equilibrio geopolítico mundial.
El 20 de enero de 2025 se cumple un año desde que Donald Trump regresó a la Casa Blanca, iniciando lo que muchos analistas describen como una "huida hacia el abismo autoritario". Durante estos 12 meses, el mundo ha sido testigo de un vertiginoso deterioro institucional en una de las democracias más antiguas del planeta, con un presidente que ha cruzado repetidamente líneas que antes parecían infranqueables.
Según recoge El País, el segundo mandato de Trump ha avanzado "dando bandazos a merced de los cambios de humor, las amenazas, el clima de venganza, las exageraciones y las mentiras", con una única certeza expresada por el propio mandatario: el límite de su poder no es el decoro institucional, sino su propia "moralidad".
Muchas de las controvertidas medidas implementadas fueron anunciadas durante la campaña electoral, aunque quizás sus votantes, como señalan los analistas, "cayeron en el error común de quienes aconsejan tomarse al republicano en serio pero no literalmente". Trump ha cumplido numerosas promesas que parecían improbables, comenzando por el indulto a unos 1.500 procesados por el asalto al Capitolio de 2021, firmado el mismo día de su toma de posesión.
En política interna, el impacto ha sido profundo. El Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), inicialmente dirigido por Elon Musk antes de su sonoro distanciamiento de Trump, provocó el despido de decenas de miles de funcionarios y recortes masivos en agencias federales. La Administración Trump también ha acosado la independencia de la Reserva Federal, impuesto aranceles que han sacudido el comercio mundial y provocado el cierre administrativo más largo de la historia.
La política migratoria ha sido particularmente severa. En febrero, más de 250 venezolanos fueron deportados sin juicio previo a una cárcel de máxima seguridad en El Salvador, marcando el inicio de una campaña que ha resultado en la deportación de más de 600.000 personas y la salida voluntaria de otros dos millones ante el acoso, según datos oficiales. Esta situación ha llevado a muchos ciudadanos estadounidenses a salir a la calle con su pasaporte por temor a ser confundidos con inmigrantes irregulares.
La seguridad pública también ha sido militarizada. El gobierno federal ha enviado tropas enmascaradas a ciudades gobernadas por demócratas como Los Ángeles, Washington, Chicago y recientemente Minneapolis, donde un policía mató a la estadounidense Renée Good en un incidente que las pruebas gráficas certifican como un asesinato pero que el trumpismo considera un "acto en defensa propia", según recoge la información.
En política exterior, Trump ha impuesto su "ley del más fuerte". Aunque prometió acabar con las guerras de Ucrania y Gaza nada más llegar al poder, solo ha logrado un frágil alto el fuego con Hamás. Mientras tanto, ha reforzado las Fuerzas Armadas, bombardeado Irán y, en una operación militar en Caracas que dejó más de 80 muertos, capturó al presidente venezolano Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores, quienes ahora esperan juicio en Nueva York.
La intervención en Venezuela ha sido interpretada como la resurrección de la Doctrina Monroe (rebautizada como "Donroe"), marcando el regreso de la intervención directa de Washington en América Latina. Trump también ha amenazado con cerrar la ayuda económica a países como Argentina y Honduras si no ganaban sus candidatos afines.
Las relaciones con Europa tampoco han sido fáciles. La Casa Blanca ha presionado a los socios de la OTAN para aumentar su gasto militar hasta el 5% del PIB y ha apoyado abiertamente a partidos de ultraderecha en el continente. Recientemente, Trump ha iniciado una ofensiva para hacerse con Groenlandia, amenazando con imponer aranceles adicionales a Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, Reino Unido, Países Bajos y Finlandia hasta que Copenhague acceda a vender la isla ártica. Esta situación ha provocado protestas en Nuuk, la capital groenlandesa, y en otras ciudades donde los manifestantes proclaman que "la isla no está en venta" y piden que "América se vaya".
La popularidad del presidente no ha remontado en estos 12 meses, acumulando más de 300 días de malos índices de aprobación. Las próximas elecciones de medio mandato, donde se renovará la Cámara de Representantes al completo y un tercio del Senado, serán cruciales para calibrar la resistencia demócrata. Los sondeos auguran que los republicanos perderán al menos la Cámara baja, lo que podría abrir la puerta a un nuevo proceso de impeachment contra Trump.
El país celebrará en 2026 los 250 años de su independencia, coincidiendo con el medio siglo de otra conmemoración, la del bicentenario. Aquellos fastos de 1976 se recuerdan como un momento de unidad nacional tras la guerra de Vietnam y el escándalo del Watergate. Sin embargo, con Trump al frente, quien ha desaprovechado oportunidades para llamar a la concordia incluso tras tragedias como los asesinatos de una congresista de Minnesota o del líder juvenil MAGA Charlie Kirk, las perspectivas de reconciliación parecen remotas.
Como señala El País, "para salir de dudas habrá que esperar hasta el 4 de julio, día de la gran celebración". Faltan poco más de cinco meses, "toda una eternidad en este tiempo, el tiempo de la segunda huida hacia el abismo de Donald Trump".