Unión Europea acelera negociación de presupuesto 2028-2034 ante exigencia alemana de recortar 400.000 millones
Irlanda tiene hasta finales de 2026 para lograr un acuerdo sobre el próximo presupuesto europeo de dos billones de euros, según declaró el primer ministro Micheál Martin, mientras Alemania exige un recorte del 20% en un documento interno gubernamental. La Comisión Europea propone crear nuevos impuestos europeos que recauden 66.000 millones anuales para evitar la rebaja, incluyendo tasas sobre grandes empresas, tabaco y emisiones de carbono, según explicó la presidenta Ursula von der Leyen.
Irlanda enfrenta una carrera contrarreloj para desencallar la negociación sobre los próximos presupuestos de la Unión Europea, que cubrirán el período 2028-2034, con apenas tres meses efectivos antes del parón de agosto. "Haremos lo que esté en nuestra mano para alcanzar un acuerdo en el Consejo antes de que termine el año sobre el próximo presupuesto. No nos hacemos ilusiones sobre la cantidad de trabajo que hay que realizar para lograrlo", declaró el primer ministro irlandés Micheál Martin, según El País.
La urgencia se intensifica tras conocerse que un documento interno del Gobierno alemán reclama un ajuste de 400.000 millones de euros sobre la propuesta de aproximadamente dos billones que presentó la Comisión Europea hace un año. Este recorte del 20% complica significativamente las negociaciones que todos los actores coinciden deben cerrarse antes del 31 de diciembre de 2026. "Lo necesitamos", advirtió el presidente del Consejo Europeo, António Costa, el 1 de julio durante la ceremonia que inauguró el semestre en el que Irlanda coordinará las negociaciones entre los Estados miembros, según la fuente.
La Comisión Europea lanzó su propuesta para estos presupuestos hace un año. Desde entonces se ha avanzado en la estructura legal de las cuentas, pero apenas se ha entrado a discutir cifras concretas. Corresponde ahora a Irlanda presentar una plataforma de negociación en octubre, con tiempo suficiente para concluir el proceso antes de fin de año. La propuesta anterior, presentada por Chipre hace unas semanas, no satisfizo a ninguna de las partes, según El País.
Dos bloques enfrentados dividen a los Estados miembros. Por un lado están los autodenominados "Amigos de la Cohesión", un grupo de países que apuesta por unas cuentas más generosas que mantengan los niveles de gasto de partidas tradicionales de la UE como la política agraria y los fondos de Cohesión. España forma parte de este grupo. Por otro lado están los llamados frugales, inclinados por presupuestos más reducidos con mayor peso en capítulos que apuntan a las nuevas prioridades europeas como Defensa, Seguridad y Competitividad. Alemania, el Estado más grande de la Unión, lidera este segundo grupo y, inmersa en ajustes internos, también los exige para la Unión, según el documento que pide ese recorte de cerca del 20%, según la fuente.
Para evitar la rebaja o al menos minorarla, en el horizonte aparece la creación de impuestos europeos que en el argot comunitario se denominan "nuevos recursos propios". "Necesitamos unos 66.000 millones al año en nuevos recursos propios", explicó la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, tras uno de los actos protocolarios de la inauguración de la presidencia irlandesa el viernes, según El País.
Von der Leyen delineó tres opciones posibles. La primera serían esos nuevos impuestos. La segunda sería "aumentar las contribuciones nacionales", una alternativa que Alemania, Países Bajos, Austria o Suecia no contemplan. La tercera opción sería "recortar para compensar esos 66.000 millones". Esta última alternativa, según explicó hace unos días el comisario europeo de Presupuestos, Piotr Serafin, puede acabar afectando precisamente a las partidas que los países frugales quieren impulsar: Defensa y Competitividad. "La verdad es que un presupuesto más frugal no tiene que ser necesariamente más moderno", apuntó el comisario polaco, según la fuente.
Von der Leyen no tiene dudas sobre la solución: "Esto demuestra la importancia crucial de los nuevos recursos propios", declaró según El País. La Comisión puso sobre la mesa varias opciones: un impuesto sobre las empresas que facturan más de 100 millones de euros, otro sobre el tabaco y una tercera opción que pasa por quedarse con parte de lo que ahora recaudan los Estados por los derechos de emisión de carbono.
El Parlamento Europeo ha añadido otras tres tasas al debate: sobre criptoactivos, sobre apuestas digitales y sobre servicios digitales. Esta última tiene poco de nueva, según la fuente. Es una vieja idea que estaba en estudio por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos para evaluar su viabilidad, pero que perdió fuerza con el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca.
La reacción del presidente estadounidense a que la UE baraje esta opción ha mostrado que no será fácil sacarla adelante. Trump amenazó con imponer aranceles una vez más si la idea cobraba fuerza, según El País. No obstante, la potencial recaudación de esta tasa explica por qué suele renacer la idea: la Comisión calculó en mayo que si se implementaba como lo hacen ahora España, Francia o Italia se podrían ingresar unos 5.000 millones de euros al año. Un mes después, el Parlamento Europeo, incluyendo el comercio electrónico y los servicios en la nube entre otros, elevó la cifra a 43.000 millones, según la fuente.
Esta opción coloca a Irlanda en una posición particularmente incómoda. En el país se ubican las sedes europeas de la mayoría de grandes empresas tecnológicas, principalmente procedentes de Estados Unidos, pero también de China, como ByteDance, la matriz de TikTok. Por eso, el primer ministro o Taoiseach, nombre oficial del jefe del Gobierno irlandés, no ha dejado de recordar en los actos con los que se inauguraba la presidencia del Consejo de la UE por su país que su papel durante estos seis meses será "imparcial", como corresponde al Estado que debe coordinar los debates, según El País.
"Hay empresas tecnológicas en muchas economías de Estados miembros, y nosotros, como Irlanda, también contamos con un número considerable de ellas. Estábamos analizando los recursos propios", apuntó Martin de forma genérica sin entrar en más detalles ni compromisos, según la fuente.
El desenlace de estas negociaciones determinará no solo el tamaño del presupuesto europeo para los próximos siete años, sino también la capacidad de la Unión para financiar sus prioridades estratégicas en un contexto geopolítico complejo. La tensión entre mantener las políticas tradicionales que benefician a regiones menos desarrolladas y financiar nuevas prioridades como defensa y competitividad frente a potencias como China y Estados Unidos define el núcleo del debate. La decisión sobre los nuevos recursos propios, especialmente los impuestos digitales, también marcará la relación transatlántica en materia comercial y fiscal. Con Alemania exigiendo austeridad mientras la Comisión defiende mayores ingresos, y con Irlanda atrapada entre su rol de mediador neutral y sus intereses nacionales vinculados a las tecnológicas, los próximos meses serán decisivos para el futuro financiero y político de la Unión Europea.




