

La Comisión Europea estableció un plazo de tres meses para que China presente "resultados tangibles" que corrijan el déficit comercial de 360.000 millones de euros registrado en 2025, según anunció el comisario de Comercio, Maros Sefcovic, tras reunirse con el ministro chino Wang Wentao este lunes. Ambas partes crearon cuatro grupos de trabajo para abordar las discrepancias comerciales, pero Bruselas advierte que sin avances concretos en octubre preparará respuestas más contundentes contra las prácticas industriales del gigante asiático.
La Comisión Europea y China iniciaron este lunes un nuevo intento de diálogo para resolver el "insostenible" y creciente déficit comercial que mantiene la Unión Europea con el gigante asiático, estableciendo octubre de 2026 como fecha límite para obtener avances concretos, según informó el comisario europeo de Comercio, Maros Sefcovic, tras su encuentro con el ministro chino del ramo, Wang Wentao.
La primera consulta sobre comercio e inversión entre ambas partes concluyó con la creación de cuatro grupos de trabajo que abordarán comercio, control de exportaciones, reforma de la Organización Mundial del Comercio y propiedad intelectual, según el comunicado conjunto emitido por ambas delegaciones.
El déficit comercial de la UE con China alcanzó los 360.000 millones de euros en 2025, según datos de la Comisión Europea. Esta cifra representa un aumento de casi el 150% en los últimos diez años, según la misma fuente.
"En octubre de este año" espera resultados concretos, acotó Sefcovic en su comparecencia ante la prensa, elevando el tono sobre el texto pactado por ambas partes. "Este otoño viajaré a Pekín para evaluar los avances, y nuestros equipos cuentan con un mandato claro y un calendario ambicioso para obtener resultados tangibles antes de octubre de este año", señaló el comisario europeo.
Sefcovic reconoció que "en octubre, por supuesto, no todo estará resuelto", pero afirmó que ese plazo es suficiente para que los equipos técnicos "presenten resultados tangibles, para que sepamos cuál es la dirección a seguir". "No podemos permitirnos seguir con el crecimiento sostenible del déficit comercial desde la perspectiva europea", añadió.
El comunicado conjunto también establece "un mecanismo conjunto de seguimiento para intercambiar datos relevantes y supervisar flujos comerciales" y fija un nuevo encuentro entre Sefcovic y Wang para el próximo otoño, según el texto difundido por ambas partes.
**Antecedentes de fracasos previos**
Este no es el primer intento de resolver las diferencias comerciales entre la UE y China mediante el diálogo. En 2008 se creó el Diálogo Económico y Comercial de Alto Nivel que, tras una quincena de reuniones, fue abandonado en 2023 por la escasez de resultados beneficiosos para el lado europeo, según la Comisión Europea.
Con este precedente, en el último Consejo Europeo los líderes de los Estados miembros consensuaron dar una oportunidad al diálogo para, al menos, detener el crecimiento de la hemorragia comercial con China, según la misma fuente. Si estas conversaciones no producían soluciones, la UE tenía que preparar respuestas más contundentes que las dadas hasta ahora.
Entre las iniciativas que se barajan en Bruselas está la creación de una herramienta legal para responder frente a la sobrecapacidad industrial instalada por terceros países, un fenómeno que se da en China especialmente, según fuentes de la Comisión Europea.
**Las acusaciones europeas contra China**
Para la UE, buena parte del déficit creciente se debe a prácticas comerciales e industriales que no entran dentro de las normas internacionales, según la Comisión Europea. Bruselas acusa a China de tener instalada una sobrecapacidad industrial en muchas ramas de actividad, especialmente en las vinculadas a la transición energética como coches eléctricos, paneles solares, baterías de litio y aerogeneradores.
La Comisión también denuncia el control chino de las cadenas de valor y el uso abusivo del control de exportaciones, es decir, los permisos para la venta de productos y materias primas a extranjeros. Además, le reclama que reduzca los subsidios a la industria y le pide transferencia tecnológica en sus inversiones en Europa, según la misma fuente.
**La respuesta china**
China se revuelve contra estas acusaciones y advierte de que está dispuesta a asumir un deterioro de las relaciones, según la Comisión Europea. Este mismo domingo, un día antes de la reunión entre Sefcovic y Wang, se advertía en una red social vinculada a los medios de comunicación estatales chinos que Pekín no quiere llegar a congelar las relaciones comerciales, pero que "no temen" ese escenario.
Los desencuentros entre las dos partes han crecido en los últimos meses. La misma red social que lanzaba la advertencia del domingo señalaba hace unas semanas que Pekín "responderá sin falta a la herramienta de sobrecapacidad de la UE", según la información difundida.
Tampoco ha gustado en el gigante asiático la norma que lanzó la Comisión hace unos meses, la ley de aceleración industrial, para obligar a empresas de terceros países a transferir tecnología cuando inviertan en sectores estratégicos, según la misma fuente.
**Divisiones internas en la UE**
Ante este escenario de tensión creciente, los 27 Estados miembros tratan de afrontarlo desde una posición común, algo que no es fácil, según la Comisión Europea. Francia, junto a otros países como Países Bajos, mantiene la posición más dura de los Estados miembros contra China, según la misma fuente.
España, que en los últimos tiempos se ha convertido en destino de inversiones del gigante asiático, está en el otro lado del espectro, según la Comisión. La incógnita está en Alemania, la primera economía europea.
Alemania encontraba en China el destino de muchas de sus exportaciones de alto valor añadido antes de la pandemia, pero ese escenario cambió cuando desapareció la covid-19 porque el gigante asiático emergió como un exportador de alta tecnología, según la misma fuente. De hecho, la balanza comercial entre los dos países ya se decanta del lado chino.
**Implicaciones y próximos pasos**
El plazo de octubre representa una prueba decisiva para las relaciones comerciales entre la UE y China. Si los grupos de trabajo no logran avances sustanciales en los próximos tres meses, Bruselas deberá decidir si implementa medidas más agresivas, como la herramienta legal contra la sobrecapacidad industrial que ya está en discusión.
El resultado de estas negociaciones determinará si la UE mantiene su estrategia de diálogo o si opta por un enfoque más confrontacional similar al que han adoptado otros socios comerciales occidentales. La capacidad de los 27 Estados miembros para mantener una posición unificada será crucial, especialmente considerando las diferentes exposiciones económicas de cada país al mercado chino.
El encuentro de otoño entre Sefcovic y Wang en Pekín será el momento de la verdad para evaluar si este nuevo intento de diálogo tiene más éxito que el fracasado Diálogo Económico y Comercial de Alto Nivel que se abandonó en 2023.