Unión Europea negocia compartir datos policiales con Estados Unidos a cambio de mantener viajes sin visa
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Unión Europea negocia compartir datos policiales con Estados Unidos a cambio de mantener viajes sin visa

La Unión Europea negocia un acuerdo controvertido que otorgaría a autoridades estadounidenses acceso a bases de datos policiales europeas, incluyendo información biométrica, como condición para que los países miembros mantengan el programa de viajes sin visa a Estados Unidos. Washington estableció el 31 de diciembre de 2026 como fecha límite para alcanzar el acuerdo, según confirmó la Comisión Europea.

INTERNACIONAL27 ABR 2026

El centro de las negociaciones es la Asociación de Seguridad Fronteriza Mejorada, un programa que Washington ha convertido en requisito obligatorio para los países que buscan permanecer en el Programa de Exención de Visa de Estados Unidos, que permite a ciudadanos de países participantes viajar a territorio estadounidense hasta 90 días sin necesidad de visa.

La mayoría de los estados miembros de la Unión Europea forman parte del esquema, excepto Bulgaria, Chipre y Rumania, cuyos ciudadanos aún necesitan solicitar visa. Aunque la solicitud ESTA (Sistema Electrónico de Autorización de Viaje) que permite viajar sin visa es generalmente un proceso rápido y automatizado, permite a las autoridades estadounidenses examinar previamente a los viajeros y potencialmente negar la entrada por adelantado basándose en preocupaciones de seguridad o inmigración, según las fuentes.

La Comisión Europea confirmó que Estados Unidos estableció el 31 de diciembre de 2026 como fecha límite para que el acuerdo esté en vigor. Esto ha dejado a la Unión Europea con margen limitado de maniobra. Para la mayoría de los estados miembros, perder los viajes sin visa a Estados Unidos sería un gran inconveniente. Los críticos han argumentado que la condición impuesta por Washington equivale a presión, más que a una asociación.

"La forma en que vemos esto es un claro caso de chantaje", dijo la eurodiputada holandesa Raquel García Hermida-van der Walle, quien forma parte de un pequeño grupo de legisladores que instan a la comisión a detener el proceso, según las fuentes.

**Tipos de datos en cuestión**

Qué tipos de datos exactamente podrían compartirse es una de las preguntas más sensibles del acuerdo.

Las bases de datos policiales a menudo contienen información biométrica, como huellas dactilares e imágenes faciales. Dependiendo del sistema nacional, también pueden incluir datos sobre personas que nunca han sido condenadas por un delito. Esto puede incluir sospechosos, solicitantes de asilo y, en algunos casos, personas involucradas en acciones policiales relacionadas con protestas, según las fuentes.

"Si estás en una base de datos policial, no significa que estés condenado. Puedes ser simplemente un sospechoso", dijo a DW Matthias Monroy, investigador y activista alemán especializado en vigilancia.

Esa distinción importa porque las autoridades estadounidenses afirman que los datos se utilizarían para controles fronterizos y verificaciones de identidad. Los críticos temen que un arresto policial en Europa pueda tener consecuencias mucho más allá de las investigaciones criminales dentro del bloque, incluyendo decisiones sobre si alguien puede abordar un vuelo o ingresar a Estados Unidos, según las fuentes.

La Misión de Estados Unidos ante la Unión Europea no respondió a las solicitudes de comentarios de DW antes de la publicación.

**Preocupaciones sobre normalización del acceso a datos**

"Estamos muy preocupados por las implicaciones para la seguridad de los ciudadanos europeos", dijo García Hermida-van der Walle, advirtiendo que manifestantes pacíficos podrían quedar atrapados en el sistema. Cuestionó si las negociaciones deberían continuar "hasta que Estados Unidos asuma la responsabilidad adecuada por los derechos fundamentales básicos", según las fuentes.

Los partidarios europeos del plan argumentan que el intercambio de datos transatlántico no es nada nuevo, ya que los países de la Unión Europea y las agencias estadounidenses ya intercambian información en asuntos criminales. Pero los procedimientos existentes suelen ser más estrechos y formales, a menudo requiriendo una solicitud, una base legal y, en algunos casos, autorización judicial, según las fuentes.

Los expertos en privacidad afirman que el nuevo acuerdo corre el riesgo de normalizar un acceso mucho más amplio y rutinario.

**Cuestionamientos sobre reciprocidad**

Monroy también cuestionó si la reciprocidad prometida es real, es decir, si los países de la Unión Europea también podrían acceder a los mismos datos en Estados Unidos.

"No existe tal base de datos [en Estados Unidos] como la que tenemos en Alemania", dijo, refiriéndose a la red de datos centralizada de autoridades policiales federales y estatales de Alemania. "Esta es una señal clara de que este acuerdo no es para ambas partes; es una vía de un solo sentido", según las fuentes.

El Supervisor Europeo de Protección de Datos, la autoridad supervisora independiente del bloque, ya advirtió que el acuerdo propuesto establecería un precedente importante porque podría convertirse en el primer acuerdo de la Unión Europea que involucre el intercambio a gran escala de datos personales, incluidos datos biométricos, para control fronterizo e inmigratorio por parte de un tercer país. El organismo de vigilancia ha solicitado una evaluación completa del impacto en los derechos fundamentales y afirmó que cualquier procesamiento de datos debe ser estrictamente necesario y proporcionado, según las fuentes.

También existen preocupaciones sobre cómo podrían usarse tales datos una vez transferidos, con Monroy señalando el papel creciente de las herramientas de big data en el control policial y migratorio en Estados Unidos.

"Estados Unidos ahora puede usar esos datos para perseguir migrantes y cualquier grupo que sea discriminado a continuación", dijo. "Podrían ser izquierdistas, podrían ser liberales, podrían ser personas que apoyan a prisioneros o lo que sea, y yo lo llamaría un sistema fascista", según las fuentes.

**Implicaciones y contexto**

El acuerdo representa una encrucijada para la Unión Europea entre mantener la facilidad de viaje para sus ciudadanos y proteger los derechos fundamentales de privacidad y protección de datos. La fecha límite impuesta por Washington deja poco tiempo para que el bloque europeo evalúe completamente las implicaciones de compartir información sensible que podría afectar a millones de ciudadanos europeos, incluidos aquellos que nunca han sido condenados por ningún delito.

La controversia subraya las tensiones entre las prioridades de seguridad fronteriza estadounidenses y los estándares europeos de protección de datos, considerados entre los más estrictos del mundo. El resultado de estas negociaciones podría establecer un precedente para futuros acuerdos de intercambio de datos entre la Unión Europea y terceros países.

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