

La Universidad de Harvard logró rechazar las exigencias de la Administración Trump y evitó perder 2.200 millones de dólares en financiación federal, según reporta El País. La institución se negó a aceptar demandas gubernamentales sobre admisión de estudiantes extranjeros y políticas de diversidad, en un momento en que otras universidades y medios cedían ante la presión presidencial. Sin embargo, el Gobierno estadounidense mantiene la presión con demandas judiciales y amenazas económicas que podrían alcanzar los 1.000 millones de dólares.
La Universidad de Harvard ha conseguido resistir el primer embate de la Administración de Donald Trump, pero la guerra por el control de la educación superior estadounidense está lejos de terminar. La institución académica más prestigiosa de Estados Unidos se arriesgó a perder 2.200 millones de dólares (aproximadamente 1.900 millones de euros) en financiación federal al negarse a cumplir las exigencias del Gobierno en temas como la admisión de estudiantes extranjeros y las políticas de apoyo a minorías, según reporta El País.
"Lo que está en peligro ahora es la democracia, evitar que el Gobierno controle todas las instituciones. Y, en esta batalla, va a ser clave lo que ocurra en esta universidad", afirmó Randall Kennedy, profesor de la Escuela de Derecho de Harvard, según el medio español. Kennedy, quien está escribiendo un libro titulado "El asedio de Harvard", comparó la situación actual con la crisis de 1968, cuando fueron asesinados Martin Luther King y Robert F. Kennedy, señalando que ni siquiera en aquel momento de convulsión se cuestionó la legitimidad del proceso democrático.
La resistencia de Harvard contrasta con la actitud de otras instituciones que sí accedieron a las demandas presidenciales. Medios de comunicación como ABC y CBS, grandes bufetes de abogados y universidades como las de Pensilvania y Columbia cedieron ante la presión del Gobierno, según la fuente. En ese momento, según el profesor Ricardo Hausmann, quien enseña en la Escuela Kennedy desde hace más de 20 años, reinaba un "pánico absoluto".
Los responsables de la Escuela Kennedy temían la cancelación de visados para todos los estudiantes extranjeros, que representan más de la mitad del alumnado en esta escuela de políticas públicas, según el reporte. El claustro llegó a prepararse para volver al formato de clases online utilizado durante la pandemia.
Sin embargo, los escenarios más pesimistas no se materializaron. Los estudiantes internacionales continuaron llegando y la financiación federal no se cortó, principalmente porque los tribunales frenaron las iniciativas presidenciales, según la información publicada.
**Escalada de presión gubernamental**
Pese a los reveses judiciales, el Gobierno estadounidense ha continuado elevando la presión sobre Harvard. En marzo de 2026, el Departamento de Justicia demandó a la universidad por supuestamente vulnerar los derechos de estudiantes judíos e israelíes al permitir manifestaciones contra la política de Benjamín Netanyahu tras el inicio de la guerra en Gaza en 2023, según El País.
Además, Trump anunció en febrero que reclamaría a Harvard 1.000 millones de dólares por "daños y perjuicios", una acusación genérica que no especificó ni justificó la cantidad exacta solicitada, según la fuente.
Steve Levitsky, profesor de Estudios Latinoamericanos en Harvard y coautor del libro "Cómo mueren las democracias", señaló la dificultad de predecir los próximos movimientos de la Administración: "Esta es una Administración muy caótica, incoherente y fragmentada internamente, un Gobierno muy personalista, dirigido por muchos ineptos que compiten para complacer al jefe. Resulta muy difícil identificar cualquier tipo de estrategia a medio o largo plazo", dijo según el reporte.
**Cambios internos y medidas de austeridad**
Aunque el pánico inicial ha disminuido, la situación ha dejado consecuencias tangibles en la institución. Harvard implementó profundos recortes y despidos ante la incertidumbre futura, a pesar de contar con un fondo de reserva que el año pasado ascendía a casi 57.000 millones de dólares (aproximadamente 50.000 millones de euros), según la información publicada.
Elizabeth Dabek, investigadora de 30 años, vio reducido su contrato a la mitad y tuvo que crear una empresa para complementar unos ingresos insuficientes para cubrir sus gastos, según el medio. "Muchos estudiantes de posgrado de mi laboratorio quieren convocar una huelga ante unas condiciones cada vez peores con un coste de la vida que no para de subir. Y eso que Harvard suele pagar mejor que otras universidades", afirmó Dabek según El País.
La universidad, presidida por Alan Garber, también ha tomado decisiones que podrían interpretarse como intentos de apaciguar la presión gubernamental. Entre estas medidas se incluyen la destitución de la dirección del Centro de Estudios de Oriente Próximo, el endurecimiento contra las protestas estudiantiles y la supresión de actividades que pudieran percibirse como defensa de la causa palestina, según el reporte.
Levitsky describió esta estrategia como la del "niño al que sus padres le dicen que ordene su habitación y responde: 'Vale, pero lo hago porque quiero, no porque tú me lo digas'". El académico añadió: "Garber ha seguido una estrategia inteligente, que ha funcionado, pero ha tenido sus costes. Harvard sigue actuando con miedo. Siendo muy cautelosos para que no se le perciba como demasiado woke o demasiado propalestino, algo que creo que es un error", según la fuente.
**Voces conservadoras y debate interno**
Aunque las voces a favor de la Administración Trump son minoritarias en Harvard, existen. Milton, nombre ficticio de un estudiante de ciencias que prefirió no revelar su identidad, defendió algunas de las críticas gubernamentales: "Algunas críticas tenían sentido. En China hay universidades de élite destinadas a formar a sus jóvenes y a nadie le extraña. ¿Por qué aquí no ocurre lo mismo? También creo que la calidad de la enseñanza ha decaído por la captura ideológica por parte de la izquierda", afirmó según El País, reconociendo que frecuentemente choca con sus compañeros por sus opiniones.
**Contexto histórico y amenaza a la educación superior**
Con esta estrategia, el Gobierno amenaza una de las fuentes fundamentales de riqueza y prosperidad de Estados Unidos en el último siglo: su extraordinaria capacidad de atraer talento de todo el mundo, según señala la fuente. Harvard, que en una década cumplirá 400 años de historia, representa la pieza más preciada en la guerra del Gobierno por hacerse con el control de la educación superior estadounidense.
El profesor Kennedy advirtió sobre la gravedad de la situación: "Yo recuerdo lo que pasó en este país en 1968 porque lo viví. Mataron a Martin Luther King. Luego a Robert F. Kennedy. Había disturbios en las calles. Mucho miedo. Se celebraron unas elecciones en las que Nixon venció por poco a Humphrey. ¿Alguien serio pensaba entonces que no se fueran a contar los votos? ¿Que el perdedor no reconociera la derrota? ¿Temíamos una reacción del ejército? ¡No! Que no me digan que lo que estamos viviendo es normal, porque no lo es", dijo según el reporte.
**Perspectivas futuras**
La mayor parte de estudiantes y profesores de Harvard están actualmente fuera del campus, descansando de un año que ha sido agotador, según la información publicada. Los que permanecen dedican su tiempo a preparar artículos o cursos de verano, conscientes de que el próximo curso tampoco será fácil.
Los éxitos que Trump ha logrado para dibujar un panorama mediático a su favor, como la inminente fusión de Paramount y Warner en un gigante controlado por sus aliados Larry y David Ellison, no se han trasladado completamente a todas las universidades, según El País.
El ambiente en Cambridge, la pequeña población pegada a Boston que acoge a Harvard, es muy distinto al de hace un año, según la fuente. Ya no reina el pánico y cada nuevo anuncio se interpreta como parte de la cacofonía de esta Administración. Pocas personas siguen al día todas las demandas y amenazas que llegan de Washington.
Sin embargo, Kennedy expresó su preocupación sobre el futuro: "Negarse a aceptar la extorsión fue sumamente importante. Porque entonces el Gobierno se veía con energía y poder. Y Harvard fue de los pocos que supieron aguantar. Pero la universidad sigue inmersa en una auténtica batalla. Y mi temor es que finalmente llegue a un acuerdo, quizás no tan ofensivo como el que buscaba Trump hace un año, pero en el que claudique en ciertos aspectos", dijo según el medio español.
La cuestión no es tanto si Trump volverá a la carga contra Harvard, sino cuándo y cómo lo hará, según concluye el reporte. El libro de Kennedy, "El asedio de Harvard", probablemente irá a imprenta sin conocer el capítulo final de esta historia, que aún está por escribirse.