Venezuela remodela su Ministerio de Relaciones Exteriores con Félix Plasencia como nuevo canciller
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, designó el lunes a Félix Plasencia como nuevo ministro de Relaciones y Comercio Exterior, sustituyendo a Yván Gil en el cargo que ocupaba desde principios de 2023. El cambio representa una reestructuración de uno de los funcionarios clave del Gobierno de Nicolás Maduro que permanecía en su puesto tras el 3 de enero, y refleja la estrategia de Rodríguez de fusionar diplomacia con comercio exterior en medio de dos crisis simultáneas: la de su legitimidad política bajo tutela estadounidense y la reconstrucción tras los terremotos del 24 de junio que dejaron más de 4.500 fallecidos y 17.000 damnificados.
Plasencia, de origen español e internacionalista de profesión, es una de las figuras de mayor confianza en Miraflores, el palacio presidencial venezolano. Había sido nombrado encargado de negocios hace meses con el restablecimiento de relaciones entre Washington y Caracas después de siete años de tensiones que terminaron con una intervención militar en la que fueron capturados Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, según reportó El País.
En su anuncio del nombramiento, Rodríguez escribió: "Para conducir esta nueva etapa, designé al internacionalista Félix Plasencia, quien cuenta con amplia experiencia en la diplomacia y tendrá la misión de dirigir la política exterior venezolana, defender nuestra soberanía, fortalecer las relaciones de cooperación e impulsar la diplomacia de paz en el mundo".
La trayectoria diplomática de Plasencia incluye múltiples cargos en gobiernos anteriores. Ya había sido canciller de Maduro por unos meses entre 2021 y 2022, y ocupó brevemente embajadas en China, Reino Unido y Colombia, cuando el presidente saliente Gustavo Petro restableció relaciones con Venezuela. También fue ministro de Turismo y se desempeñó en la oficina de intervención y comercio internacional. Su primer cargo en el chavismo lo obtuvo bajo la dirección de Jorge Rodríguez, hermano de la presidenta encargada, cuando este era alcalde de Caracas y lo designó al frente de la oficina de preservación del patrimonio arquitectónico.
En marzo pasado, Plasencia junto al viceministro para Europa y América del Norte, Oliver Blanco, visitaron Washington para fortalecer vínculos con la Administración de Donald Trump y retomar la presencia diplomática en la capital norteamericana. Ese viaje coincidió con la comparecencia de Maduro ante un tribunal de Nueva York, donde un juez federal descartó desestimar el caso de narcotráfico por el cual fue detenido junto a Flores. Una de las primeras misiones de esa delegación fue reabrir la embajada en Washington, que permanecía cerrada desde 2019, durante el primer mandato de Trump, cuando Washington decidió reconocer al líder opositor Juan Guaidó como presidente interino. Maduro respondió entonces rompiendo relaciones diplomáticas.
Durante su gestión como representante de Venezuela ante Estados Unidos, Plasencia ha acompañado la emisión de licencias a PDVSA, la empresa estatal petrolera, y el levantamiento de vetos en sectores como el oro. También estuvo presente en el vuelo inaugural de American Airlines que retomó operaciones hacia Venezuela, episodio en el que fue abordado por periodistas que le preguntaron sobre los presos políticos —que todavía se cuentan en cerca de 400, pese a las excarcelaciones masivas y la ley de amnistía— a los que respondió que sus preguntas eran "tonterías".
Yván Gil, quien tiene una carrera diplomática sobrevenida porque en realidad es ingeniero agrícola de profesión, no fue removido totalmente del Gabinete. Asumirá ahora la cartera de Ciencia y Tecnología, cargo que dejó vacante la bióloga Gabriela Jiménez, quien era parte del círculo de confianza de Maduro.
La fusión de las carteras de Relaciones Exteriores y Comercio Exterior bajo un único ministerio marca la hoja de ruta que seguirá Rodríguez para intentar sacar adelante su gestión. Este cambio estructural subraya la prioridad de vincular la diplomacia con la reactivación económica, particularmente en el contexto de la reapertura de relaciones con Estados Unidos y la necesidad de atraer inversión extranjera para financiar la reconstrucción tras los devastadores terremotos de junio.






