El vicepresidente estadounidense JD Vance llegó a Islamabad este viernes para encabezar conversaciones directas con una delegación iraní liderada por el presidente del parlamento Mohammad Bagher Ghalibaf, en lo que el primer ministro paquistaní Shehbaz Sharif describió como un momento "decisivo" para lograr un alto el fuego permanente en el conflicto de Medio Oriente. Las negociaciones se producen mientras Israel continúa bombardeando Líbano pese al cese al fuego acordado entre Washington y Teherán el miércoles, con un saldo de 357 muertos en ataques del miércoles según el Ministerio de Salud libanés.
La delegación iraní, que incluye al ministro de Relaciones Exteriores Abbas Araghchi y otros funcionarios de seguridad, políticos, militares y económicos, arribó a la capital paquistaní para iniciar las primeras conversaciones directas de alto nivel con Estados Unidos desde el inicio de la guerra el 28 de febrero, según reportó la televisión estatal iraní.
El primer ministro paquistaní Shehbaz Sharif calificó las conversaciones como un momento "decisivo" para determinar si es posible alcanzar un alto el fuego permanente en el conflicto que lleva semanas. Sharif agradeció a los líderes de Irán y Estados Unidos por aceptar el cese al fuego y realizar negociaciones de paz a petición suya, y prometió que su gobierno haría todo lo posible para garantizar el éxito del proceso de paz, según declaraciones públicas del viernes.
Sin embargo, Irán ha establecido condiciones previas para el inicio de las negociaciones. El presidente del parlamento iraní Mohammad Bagher Ghalibaf declaró en la red social X que un alto el fuego en Líbano y la liberación de los activos bloqueados de Irán son dos condiciones mutuamente acordadas que deben cumplirse antes de que puedan comenzar las negociaciones.
La inclusión de Líbano en el acuerdo de alto el fuego se ha convertido en un punto de fricción crítico. Irán sostiene que Líbano debe formar parte del cese al fuego, pero Israel y Estados Unidos no están de acuerdo, según las fuentes. Esta discrepancia ha generado dudas sobre la estabilidad del alto el fuego, con Irán amenazando con retirarse si continúan los ataques israelíes contra Líbano.
Pese al cese al fuego entre Estados Unidos e Irán que entró en vigor el miércoles, Israel ha continuado sus operaciones militares contra Líbano. El Ministerio de Salud libanés informó el viernes por la noche que el número de muertos por los ataques israelíes del miércoles ha aumentado a 357 personas, con otras 1.223 heridas. El ministerio advirtió que el recuento aún no es definitivo debido a la continua remoción de escombros y la presencia de una gran cantidad de restos humanos que requieren pruebas de ADN.
Israel, por su parte, afirmó haber eliminado a más de 180 militantes de Hezbollah en los ataques del miércoles y declaró que continuaría sus operaciones contra el grupo respaldado por Irán a pesar del alto el fuego con Teherán.
En un desarrollo paralelo, Líbano e Israel sostendrán conversaciones mediadas por Estados Unidos el próximo martes en Washington, confirmó la presidencia libanesa el viernes. Los dos países mantuvieron su primer contacto mediante una llamada telefónica entre sus embajadores en Washington, con la participación del embajador estadounidense en Líbano. Las conversaciones abordarán "un alto el fuego y una fecha para iniciar negociaciones patrocinadas por Estados Unidos entre Líbano e Israel", según el comunicado de la presidencia.
Estas negociaciones se producen después de que el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu instruyera a su gabinete el jueves para iniciar conversaciones con Líbano sobre el desarme del grupo militante Hezbollah y el "establecimiento de relaciones pacíficas" entre ambos países. Como muchos países de Medio Oriente, Líbano no reconoce a Israel, aunque en años recientes Israel ha establecido lazos con varios países de la región bajo los Acuerdos de Abraham promovidos por Trump.
El presidente estadounidense Donald Trump intensificó la presión sobre Irán antes de las conversaciones, afirmando que Teherán no tiene "cartas" en las próximas negociaciones, aparte de su control sobre el crucial canal de navegación del Estrecho de Hormuz. "Los iraníes no parecen darse cuenta de que no tienen cartas, aparte de una extorsión a corto plazo del mundo mediante el uso de vías navegables internacionales. La única razón por la que están vivos hoy es para negociar", escribió Trump en su red social Truth Social.
El cierre del Estrecho de Hormuz provocó un aumento vertiginoso de los precios del petróleo y envió ondas de choque a través de los mercados globales, generando advertencias de recesión. La inflación al consumidor en Estados Unidos experimentó un fuerte aumento hasta el 3,3% en medio del incremento de los costos energéticos, según datos recientes.
Trump también amenazó con nuevos ataques si las conversaciones en Pakistán fracasan. En una entrevista con el periódico estadounidense The New York Post, el presidente declaró que buques de guerra estadounidenses estaban siendo recargados con armamento para atacar a Irán en caso de que las negociaciones no produzcan un acuerdo. "Estamos cargando los barcos con la mejor munición, las mejores armas jamás fabricadas, incluso mejores que las que usamos anteriormente y los destrozamos. Y si no tenemos un acuerdo, las usaremos, y las usaremos muy efectivamente", citó el Post a Trump.
El presidente estadounidense expresó incertidumbre sobre si Irán cumplirá con las demandas de Washington de entregar aproximadamente 1.000 libras de uranio enriquecido profundamente enterrado. "A nuestra cara, se están deshaciendo de todas las armas nucleares, todo se ha ido. Y luego salen a la prensa y dicen: 'No, nos gustaría enriquecer'. Así que lo averiguaremos", dijo Trump según el periódico.
Hablando con reporteros antes de abordar el Air Force One el viernes, Trump afirmó que Irán está ahora "militarmente derrotado" y repitió su declaración de que el Estrecho de Hormuz se abrirá "con o sin ellos". "Creo que va a ir bastante rápido, y si no, podremos terminarlo. De una forma u otra, va bien", agregó Trump mientras partía de Washington para un viaje doméstico. Más tarde declaró que Estados Unidos tendrá el Estrecho de Hormuz "abierto bastante pronto".
La situación humanitaria en Líbano se ha deteriorado drásticamente. Las Naciones Unidas advirtieron el viernes que la inseguridad alimentaria está aumentando en el país, con precios disparados y cadenas de suministro interrumpidas mientras Israel continúa ataques militares supuestamente dirigidos contra Hezbollah.
"Hay interrupciones en la cadena de suministro y todo el sistema alimentario ha recibido un golpe", dijo Allison Oman, directora del Programa Mundial de Alimentos (PMA) en Líbano. "En solo un mes, el precio de las verduras ha aumentado más del 20% y los precios del pan han aumentado un 17%".
Líbano fue arrastrado a la guerra de Medio Oriente el 2 de marzo cuando Hezbollah comenzó a disparar cohetes contra Israel para vengar la muerte del líder supremo iraní, el ayatolá Ali Khamenei, en ataques aéreos estadounidenses-israelíes. Desde entonces, Israel ha realizado ataques aéreos contra Líbano y lanzado operaciones terrestres en el sur del país, desplazando a más de un millón de personas, incluidos agricultores que no pueden trabajar sus campos.
Antes del 2 de marzo, alrededor de 900.000 personas en Líbano enfrentaban inseguridad alimentaria, según el PMA, una cifra que solo está destinada a aumentar. "Lo que estamos presenciando no es solo una crisis de desplazamiento: se está convirtiendo rápidamente en una crisis de seguridad alimentaria", dijo Oman. "Para las familias que ya están luchando, esto es profundamente preocupante".
El presidente de la Cruz Roja Alemana, Hermann Gröhe, advirtió el viernes que la situación humanitaria en Líbano se ha deteriorado significativamente. Señaló que las áreas densamente pobladas están cada vez más bajo ataque con poca o ninguna advertencia a medida que el conflicto se intensifica.
"Numerosos hospitales están abarrotados debido a los muchos heridos, y existe el riesgo de escasez de ciertos medicamentos y materiales, particularmente si los ataques continúan", dijo Gröhe al periódico Rheinische Post. Agregó que voluntarios de organizaciones de ayuda, incluida la Cruz Roja Libanesa, han muerto en los combates.
Gröhe hizo un llamado a todas las partes para que respeten el derecho internacional humanitario, enfatizando que los hospitales, el personal médico y los civiles deben ser protegidos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) también advirtió el viernes que el sistema de salud de Líbano está al borde del colapso debido a los ataques israelíes. Desde el inicio de la guerra, 13 hospitales en Líbano han sido dañados y seis se han visto obligados a cerrar, según la organización.
En medio del alto el fuego, más de 100.000 musulmanes adoraron en la Mezquita de Al-Aqsa el viernes en Jerusalén Este. La mezquita reabrió el jueves tras el anuncio de la tregua, junto con otros sitios sagrados de Jerusalén como el Muro de los Lamentos para los judíos y la Iglesia del Santo Sepulcro para los cristianos. Los sitios sagrados de Jerusalén habían estado cerrados desde el inicio de la guerra entre Estados Unidos-Israel e Irán que comenzó el 28 de febrero.
Según la agencia de noticias francesa AFP, un hombre se paró junto a la entrada de la sala de oración Al-Qibli en Al-Aqsa y repartió pañuelos a los fieles emocionados.
En otros desarrollos, Kuwait acusó a Irán de atacarlo con drones, acusación que Teherán negó, según las fuentes.
El Papa León XIV hizo un llamado a la "convivencia y el diálogo entre los pueblos" antes de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán en Pakistán y un posible alto el fuego de Pascua Ortodoxa entre Ucrania y Rusia. "Dios no bendice ningún conflicto", escribió el pontífice estadounidense en las redes sociales. "Cualquiera que sea discípulo de Cristo, el Príncipe de la Paz, nunca está del lado de quienes una vez empuñaron la espada y hoy lanzan bombas".
Aunque no se refirió específicamente a ningún conflicto en particular, ya sea en Medio Oriente, Ucrania o en otro lugar, el jefe de la Iglesia Católica dijo: "La acción militar no creará espacio para la libertad ni tiempos de paz".
Las conversaciones en Islamabad representan un momento crítico en el conflicto que ha sacudido a Medio Oriente durante semanas, con implicaciones globales que van desde la seguridad energética hasta la estabilidad económica mundial. El éxito o fracaso de estas negociaciones determinará no solo el futuro inmediato de la región, sino también la capacidad de la comunidad internacional para mediar en conflictos complejos que involucran múltiples actores y agendas contrapuestas.